Aída y vuelta, película que supone el salto a la gran pantalla de la serie ‘Aída’, se puede ver en salas de cine españolas desde el 30 de enero de 2026. Aída y vuelta, dirigida por Paco León, que firma también el guion junto a Fer Pérez, combina ficción y metacine para narrar el rodaje de un capítulo de la mítica serie, jugando con los personajes y sus actores delante y detrás de la cámara y dando pie a reflexionar sobre temas como los límites del humor, del trabajo del cómico y la fama.
Crítica de 'Aída y vuelta'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Aída y vuelta
Título original: Aída y vuelta
Reparto:
Carmen Machi (Aída)
Paco León (Luisma)
Mariano Peña (Mauricio Colmenero)
Miren Ibarguren (Soraya)
Marisol Ayuso (Eugenia)
Pepe Viyuela (Chema)
Eduardo Casanova (Fidel)
Melani Olivares (Paz)
David Castillo (Jonathan)
Canco Rodríguez (Barajas)
Secun De La Rosa (Toni)
Pepa Rus (Macu)
Óscar Reyes (Machupichu)
Año: 2026
Duración: 98 min.
País: España
Director: Paco León
Guion: Paco León, Fer Pérez. Historia: Henar Álvarez
Fotografía: Kiko de la Rica
Música: Lucas Vidal
Género: Comedia
Distribuidor: Sony Pictures Releasing de España
Tráiler de 'Aída y vuelta'
Sinopsis
Aída y vuelta aborda el rodaje de un capítulo de la serie con tramas que transcurren tanto dentro de la ficción con los personajes de 'Aída' como fuera de ella con los propios actores y sus relaciones, que dan pie a reflexionar sobre temas como los límites del humor, del trabajo del cómico y la fama. (Sony Pictures Releasing de España)
Dónde se puede ver la película en streaming
Poco incisiva pero nostálgica
Sobre el papel, la propuesta es atractiva. No se trata simplemente de un revival nostálgico, sino de un intento de dialogar con el presente y cuestionar el legado de una comedia que fue hija de su época. El problema es que Aída y vuelta no termina de decidir qué quiere ser, ni una sátira afilada sobre la industria, ni una celebración desacomplejada de Aída, ni un drama íntimo sobre los actores atrapados por sus personajes.
Las tramas dentro de la serie funcionan como cápsulas reconocibles, guiños constantes al espectador fiel, sin embargo, rara vez van más allá del sketch simpático. Por su parte, las tramas “reales”, las relaciones entre actores, sus egos, inseguridades y contradicciones, apuntan a conflictos más interesantes, pero se quedan a medio camino, sin el desarrollo ni la profundidad necesarios para que el conjunto gane peso.
Cariño y autocensura
Paco León dirige Aída y vuelta con evidente afecto hacia el material original y hacia las personas que lo hicieron posible. Se nota que conoce perfectamente los códigos de la serie y que entiende su valor emocional para una generación de espectadores. Su dirección es clara, funcional y fluida, pero rara vez arriesga.
El enfoque de “cine dentro del cine” está bien manejado a nivel técnico, con transiciones claras entre los distintos planos de realidad. Sin embargo, el tono se mantiene siempre en una comedia templada, sin los picos de mala leche, incomodidad o irreverencia que el propio planteamiento parecía prometer.
El reencuentro como motor
El gran valor de Aída y vuelta está en su reparto. Ver de nuevo a los actores interactuando, tanto en sus personajes como en versiones ficcionadas de sí mismos, genera una complicidad inmediata con el espectador. Hay química, oficio y una naturalidad que solo se consigue tras años de trabajo conjunto.
Carmen Machi sigue siendo el centro gravitatorio del conjunto, incluso cuando la película intenta repartir protagonismo, su presencia aporta solidez y un poso emocional que eleva muchas escenas. Paco León, Miren Ibarguren, Mariano Peña y el resto del elenco cumplen con solvencia, alternando el registro caricaturesco de la serie con momentos más contenidos fuera de ella.
Correcta, televisiva y sin alardes
La fotografía es funcional, más cercana al lenguaje televisivo que al cinematográfico, algo coherente con el origen del material, pero que también limita su ambición visual, no hay una apuesta clara por diferenciar estéticamente los distintos niveles de realidad. El montaje es ágil y mantiene un buen ritmo, evitando que Aída y vuelta se vuelva pesada, aunque en ocasiones esa ligereza juega en su contra, impidiendo que las escenas respiren o profundicen.
Conclusión de 'Aída y vuelta'
Aída y vuelta es una película simpática, divertida y disfrutable, especialmente para quienes guardan cariño por la serie original. Funciona como reencuentro, como guiño generacional y como recordatorio de un fenómeno televisivo muy arraigado en la cultura popular española. Sin embargo, se queda corta como reflexión sobre el humor, la fama y el paso del tiempo, su miedo a incomodar y su tendencia a la conciliación hacen que el metacomentario pierda fuerza.
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