En Amarga Navidad, Pedro Almodóvar regresa a uno de los territorios emocionales más reconocibles de su filmografía —la familia, el deseo y la herida íntima— para articular un relato donde la celebración se convierte en escenario de tensiones soterradas. Bajo la aparente calidez de lo festivo, la película despliega un mosaico de afectos quebrados y reconciliaciones imposibles, en el que los vínculos familiares se revelan tan frágiles como inevitables. Con su habitual dominio del melodrama, Almodóvar combina una estética cuidadosamente compuesta con una escritura que oscila entre la ironía y la confesión, construyendo una obra que no teme adentrarse en lo incómodo. Estreno el 20 de marzo de 2026 en salas de cine españolas.

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Amarga Navidad

Crítica de 'Amarga Navidad'

Ficha Técnica

Título: Amarga Navidad
Título original: Amarga Navidad

Reparto:
Bárbara Lennie (Recepcionista de Urgencias)
Leonardo Sbaraglia (Raúl Rossetti)
Aitana Sánchez-Gijón (Mónica)
Victoria Luengo (Patricia)
Milena Smit (Natalia)
Patrick Criado (Bonifacio)
Quim Gutiérrez (Santi)
Carmen Machi
Rossy de Palma
Gloria Muñoz
Antonio Araque
Antonio Romero
Samuel López (Cliente de agencia genial)

Año: 2026
Duración: 111 min.
País: España
Director: Pedro Almodóvar
Guion: Pedro Almodóvar
Fotografía: Pau Esteve Birba
Música: Alberto Iglesias
Género: Drama
Distribuidor: Warner Bros Pictures España

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Amarga Navidad'

Sinopsis

Amarga Navidad narra la alternancia de dos historias, una protagonizada por Elsa (Bárbara Lennie), directora de publicidad, en 2004, durante el largo puente de la Constitución de diciembre. La segunda ocurre en 2025, la protagoniza Raúl (Leonardo Sbaraglia), un guionista y director que está escribiendo un guion que pronto descubriremos que es la historia de Elsa, su novio Bonifacio (Patrick Criado) y sus amigas Patricia (Victoria Luengo) y Natalia (Milena Smit). Mezclada con ficción, Elsa, de algún modo, es el alter ego de Raúl, que recurre a la autoficción como solución a una larga temporada de sequía creativa. Mira dentro de sí, y no puede evitar mirar también a las personas que componen su universo más íntimo, su compañero (Quim Gutiérrez) y su ayudante (Aitana Sánchez -Gijón).

Dónde se puede ver la película en streaming



Milena Smit

Almodóvar ha hecho trampas  

En Amarga Navidad, Pedro Almodóvar propone una reflexión sobre la creación y el dolor que se articula a través de múltiples tramas y personajes.

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Sin embargo, desde un primer momento esta obra se presenta como un conjunto inconexo de historias, protagonizadas por individuos que aparecen y desaparecen por mero capricho, sin ninguna lógica ni evolución. Debido a la representación de estos sujetos, quienes se encuentran atormentados por unas preocupaciones las cuales Almodóvar sitúa en un mismo nivel, a pesar de ser conflictos radicalmente distintos (como la muerte de una hija y la escritura de un guion), Amarga Navidad deriva en una narración artificial. 

Es un mundo de personajes vacíos, sin una identidad propia destacable, a través de los cuales se busca apelar al espectador pero sin éxito alguno. Es un constante recordatorio de que "los ricos también sufren", pero en donde las soluciones de estos problemas, o los propios problemas en sí, están tan alejados de la realidad, que el espectador es incapaz de conectar con esta experiencia.

Sin embargo, Almodóvar parece percatarse de que la película va dando saltos, perdida por las diferentes tramas y subtramas, tocando diferentes historias sin una coherencia narrativa, por lo que intenta rectificar. Así, modifica tanto el ritmo como el enfoque narrativo de Amarga Navidad en los últimos 15 minutos, en donde no corrige sin embargo sus problemas de base, aun siendo lo más destacable de toda la película. Y es que mediante lo que parece una justificación sin apenas autocrítica, este director nos explica cómo la obra es incoherente porque la propia película lo pedía.

Amarga Navidad es caótica e inconexa porque así lo exige el proceso creativo que retrata. El director, uno de los múltiples protagonistas, encarna una crisis artística que se traduce en una narración vacía pero, según sugiere la propia obra, intencionada. Así, lo que podía ser un ejercicio de vulnerabilidad en donde ver un lado más humano e inseguro de Almodóvar, es en cambio una nueva excusa para justificar su obra, y por ende, su genialidad.

Bárbara Lennie

El abandono de los pueblos

Las películas de Pedro Almodóvar siempre se han caracterizado por el regreso al pueblo como experiencia vital, como refugio del individuo frente a las presiones a las que estaba sometido en la ciudad moderna. Sin embargo, en sus últimas obras este director abandona este concepto suyo tan característico. Vemos por ejemplo como en La habitación de al lado, los personajes ya no encuentran consuelo en sus raíces, sino en espacios marcados por el privilegio económico. En lugar del hogar compartido o la comunidad, aparecen mansiones y entornos aislados donde el bienestar se asocia al dinero y no a los vínculos humanos.

Esto se ve aún más acentuado en Amarga Navidad, en donde el pueblo actúa incluso como elemento que ahoga, en donde uno se estanca. Se puede ver como el personaje interpretado por Milena Smith parece mejorar únicamente viajando a Canarias para habitar en una mansión paradisiaca. Y es que los escenarios parecen spots publicitarios de marcas de lujo, en donde se abusa  de los primeros planos para promocionar los diferentes productos de alta gama presentes en esta película. 

Esta obra es así el resultado de un nuevo cambio narrativo en el universo de Almodóvar, en donde deja a un lado la identidad castiza para priorizar la representación de un sector más acomodado, pero sobre todo, más impersonal.

Amarga Navidad película

Las mujeres de Almodóvar

Las chicas almodóvar, un clásico prototipo en el cine, estaban caracterizadas por su complejidad emocional, donde a través del drama con tintes de comedia, el personaje femenino encontraba formas de sobreponerse a sus conflictos, gracias a su carácter propio y a las redes de sororidad femenina en donde se desenvuelve.

Sin embargo, en Amarga Navidad, esta esencia desaparece, y las mujeres se ven completamente difuminadas, dando lugar a unas señoras profundamente melancólicas y existencialistas, que son percibidas sin embargo como vacías e impostadas. Incluso un conflicto tan potente como la muerte de un hijo aparece desdibujado y relegado en la narración a un segundo plano (al no aparecer hasta bien adentrada la película) y desprovisto del peso emocional que debería sostenerlo, para centrarse en la conflictividad de su representación. No importa su muerte, si no como esta debe o no ser representada.

Además, las soluciones a las dificultades de los protagonistas que se plantean, como el consumo de drogas o el refugio en el dinero, no funcionan como crítica, sino que parecen presentarse como únicas salidas posibles, desatendiendo el afecto y las relaciones humanas.

Encontramos así una careta del director mucho menos personal en cuanto a la creación de estos personajes, quienes se han transformado en seres casi agonizantes, marcados por una angustia impostada desde un primer momento que elimina toda naturalidad.

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Conclusión de 'Amarga Navidad'

Amarga Navidad es así una carta de despedida al Pedro Almodóvar al que estamos acostumbrados. Mediante una reflexión sobre las dificultades de la mente creativa y creadora del propio director, desaparecen todos los elementos característicos de este universo almodovariano tan reconocido, para exprimir una angustia nihilista la cual, queda desfasada respecto al escenario que quiere mostrar. 

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