El molino es un dramedia costumbrista que explora la compleja relación entre la tradición y el progreso en un pequeño pueblo de la España rural. Dirigida por Alfonso Cortés-Cavanillas, la película sigue a Mayte, una ingeniera interpretada por Pilar López de Ayala, que regresa a su pueblo natal para supervisar la instalación de un parque eólico. Allí, se reencuentra con su amor de infancia, Jaime, interpretado por Asier Etxeandía, y se ve envuelta en una serie de conflictos y reflexiones sobre la memoria, el amor y el futuro del pueblo. Estrenada el 16 de enero de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'El molino'
Resumen
Ficha Técnica
Título: El molino
Título original: El molino
Reparto:
Pilar López de Ayala (Mayte)
Asier Etxeandia (Jaime)
Imanol Arias (Manolo)
Claudia Traisac
Pablo Rivero
Nur Olabarria
Abril Zamora
Ángela Arellano
Carla Domínguez
Jorge Basanta
Luis Fernández de Eribe
Rocío Calvo
Antonio Sarrió
Teresa Altés
Luismi Ramírez
Año: 2024
Duración: 107 min.
País: España
Director: Alfonso Cortés-Cavanillas
Guion: Leire Albinarrate, Estefanía Cortés, Jorge Navarro de Lemus
Fotografía: Eduardo Mangada
Música: Carlos Martín
Género: Comedia. Drama
Distribuidor: La Comunidad Imagine
Tráiler de 'El molino'
Sinopsis
Narra la historia de Mayte (Pilar López de Ayala), una ingeniera que regresa a un pequeño pueblo, de tan solo 12 habitantes, para llevar a cabo un importante proyecto.
Jaime (Asier Etxeandía) su amor de la infancia, su padre un anciano con Alzheimer (Imanol Arias), una joven que sueña con salir del valle, una licenciada que trabaja junto a la ingeniera y una mujer familiar que busca el futuro en el pueblo, componen esta historia de personajes, cuyas vidas están conectadas por un viejo molino de viento.
Dónde se puede ver la película en streaming
Volver a casa
El molino plantea una historia coral de regreso a los orígenes, de esas que buscan reflexionar sobre la España vaciada, el peso de la memoria y la dificultad de decidir entre marcharse o quedarse. El problema principal de la película es que su planteamiento resulta más interesante que su desarrollo. La historia avanza de forma dispersa, saltando de personaje en personaje sin que ninguno termine de adquirir verdadero peso emocional.
La trama se mueve en un terreno amable, casi costumbrista, pero rara vez arriesga o profundiza. Todo está tratado con corrección, pero sin la intensidad necesaria para que el espectador se implique de verdad en los dilemas de estos personajes.
Corrección sin personalidad
Alfonso Cortés-Cavanillas dirige El molino con una mirada respetuosa hacia sus personajes y el entorno rural, pero su puesta en escena resulta demasiado plana. No hay errores graves, pero tampoco decisiones formales que aporten una identidad clara al relato.
El tono oscila entre la comedia ligera y el drama intimista sin terminar de asentarse en ninguno. Esa indefinición provoca que muchas escenas se queden a medio camino, no son lo suficientemente cómicas para funcionar como chiste, ni lo bastante profundas para generar emoción.
La dirección parece más preocupada por no molestar que por incomodar o cuestionar, en una historia que habla de cambios, de conflictos generacionales y de un mundo que se apaga lentamente, se echa en falta más pulso y más riesgo narrativo.
Talento desperdiciado
El reparto es, sin duda, uno de los puntos fuertes potenciales de El molino. Pilar López de Ayala compone una Mayte creíble, contenida, aunque excesivamente plana por culpa de un guion que no le permite evolucionar demasiado. Su conflicto interior se intuye, pero rara vez se explora con profundidad. El resto del elenco cumple con solvencia, sin embargo ninguno logra trascender porque el guion no les da espacio para crecer ni para enfrentarse a verdaderos dilemas dramáticos.
Bonitos paisajes
Visualmente, El molino cumple con lo esperado, buena fotografía del entorno rural, uso adecuado de los espacios abiertos y un tono luminoso que refuerza la sensación de calma y estancamiento. El molino, como elemento visual, está bien integrado, aunque su simbolismo resulta demasiado obvio.
El montaje es funcional, pero poco dinámico, lo que contribuye a una sensación de lentitud que no siempre juega a favor del relato. La música acompaña sin molestar, aunque tampoco deja huella.
Conclusión de 'El molino'
El molino es una película bienintencionada pero fallida en su ejecución. Tiene un reparto solvente, un escenario atractivo y temas relevantes, pero carece de la fuerza narrativa y emocional necesarias para dejar una impresión duradera.
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