El rostro del perdón (en inglés The Face of Faceless) es dirigida por Shanson P. Ouseph y se estrena en las salas de cine de España este 6 de marzo de 2026. La película fue producida en el 2023 y recorrió varios festivales internacionales, obteniendo más de 70 premios y 125 reconocimientos. Llegó a representar a la India en la pre-nominación a los Oscars del 2024 como mejor película extranjera. European Dreams Factory es la encargada de distribuir El rostro del perdón. La película esta basada en hechos reales: narra la última etapa de vida misionera de (ahora beata) Rani Maria.
Crítica de 'El rostro del perdón'
Resumen
Ficha Técnica
Título: El rostro del perdón
Título original: The Face of the Faceless
Reparto:
Vincy Aloshious (Sr. Rani Maria)
Jeett Matharu (Amar Singh)
Stanley Kozhichira (Birju)
Krishnakant Singh Bundela (Tántrico)
Año: 2023
Duración: 136 min.
País: India
Director: Shaison P Ouseph
Guion: Jayapal Anandan
Fotografía: Mahesh Aney, Ankit Bhat
Música: Alphons Joseph
Género: Drama. Biopic
Distribuidor: European Dreams Factory
Tráiler de 'El rostro del perdón'
Sinopsis
El rostro del perdón narra la vida de la Beata Rani Maria, misionera en la India rural que entregó su vida por los más pobres y defendió la justicia hasta el final.
Su asesinato impactó, pero lo que inspira de verdad es el perdón que floreció después, transformando el odio en reconciliación.
Fue beatificada por el Papa Francisco en 2017 como mártir de la fe, un reconocimiento de su entrega y sacrificio.
Una historia real y conmovedora sobre amor, sacrificio y el poder del perdón que puede cambiarlo todo. (European Dreams Factory)
El rostro del perdón, la película
Shanson P. Ouseph es un director documental de la India que se ha destacado por realizar contenido destinado a la critica social y el sentido humanitario. Aquello que busca expresar con su arte lo traslada a El rostro del perdón. El espectador lo nota enseguida al visualizar la película. En ella se destaca, como primera fortaleza, el cuidado que existe con la composición, la iluminación, los movimientos de cámara y la fotografía. Existe una belleza en la estética que se la asocia con la protagonista, Rani Maria.
La segunda fortaleza es el ritmo de El rostro del perdón. Tiene una duración de 2 horas y la construcción de los tres actos hace que no exista pesadez en el tiempo de la película. La narración de la historia es cronológica pero hay algunos flashback de la protagonista que se mezcla con la historia. Resulta pertinente la atención del espectador para ordenar la trama.
La tercera fortaleza yace en la escritura de guión, que es ideal para quien desee aprender sobre cine. Hay pistas (indicios o foreshadowing) de quien rivalizará con Rani a lo largo de la trama, aumentando el conflicto para, tristemente, acabar con su vida. Existe el leit motiv del bus, que marca el inicio de la misión, el viaje a confrontar su mundo interior y el desenlace de la historia de Rani. El bus abre los tres actos de la película. Los diálogos entre los personajes también son otras pistas que van preparando al espectador para las acciones en las escenas siguientes. La cena del tercer acto y el cuadro de la Última Cena, son otra pista. Todo esto ayuda al espectador a conectar con la protagonista a nivel emocional y a involucrarse en la historia.
La historia de Rani Maria
Shanson P. Ouseph con El rostro del perdón está haciendo una carta de amor para Rani Maria. Pero es una carta de amor entendido como una entrega de la vida por los demás, de ahí que este amor es más puro y trascendente. Este es el tema principal de la película, que mira la vida misionera de esta monja católica en la conflictiva India en los años 80 y 90.
Rani, desde su llegada al convento en Udainagar, en la zona rural de Indore (India) buscará ayudar con la salud, la educación, la agricultura y mejorar las condiciones de vida de los campesinos de la casta de los Intocables. El tema de las castas es muy complejo a nivel social en la India y esta en particular, que es la más baja de todas, es sobreexplotada y marginada por los caciques de la zona y aquellos corruptos que ostentan el poder.
A pesar de los sufrimientos, la injusticia y los ataques que padeció Rani por ser religiosa, ella no detuvo su misión de entrega, semejante a la que en ese momento hacía la Madre Santa Teresa de Calcuta. La lección con este tema es el dolor en la vocación, atravesar el dolor y no huir de él, no justificarlo, pero tampoco hacerse la víctima. Existe sí el dolor pero como un motor de resiliencia para la misión en la vida.
Hay otros subtemas como la amistad, la vida religiosa, la pobreza, la corrupción, el abuso, la injusticia, la marginación de la mujer y del pobre, y la búsqueda del consuelo. Sin embargo, existe una evidente crítica social que se cuela de forma indirecta a lo que sucede en las zonas rurales en la India. Pero esto es un reflejo de las intenciones del director y no de la historia de la protagonista.
El más difícil de aceptar
Hay un tema que también atraviesa El rostro del perdón y es el título que lleva en español: el perdón. El perdón está al final de la película, cuando la hermana y la madre de Rani perdonan al asesino de esta religiosa. Pero el perdón acá no es olvidar el mal, no es justificarlo, no es impunidad, no es ignorar el dolor.
La mirada del perdón conmueve porque no es posible a nivel humano, solo es posible desde la fe. Cuando la madre besa las manos del asesino y dice que en ellas yace la sangre de su hija, se entiende el perdón como una decisión de no guardar venganza. La misma venganza que llevó a uno de los caciques a planificar el asesinato de Rani. Este perdón llevó al asesino a arrepentirse de su acción, de ahí la marca de la trascendencia. Aunque no se presente en la película, el asesino trabaja en la misma misión que Rani llevó en vida.
El tema del amor está mejor trabajado que el tema del perdón. Ambas son la fortaleza y la debilidad de la película. Sin embargo, no disminuye ni resta valor a El rostro del perdón, que es una película que refleja los riesgos de profesar la fe católica y hacerle frente a las injusticias en favor de los vulnerables.
Conclusión de 'El rostro del perdón'
El rostro del perdón es hermosa e incómoda. Es hermosa porque habla del amor y la entrega de esta religiosa católica a los pobres, en medio de fuertes conflictos dentro de la sociedad de la India. No es ajena a nuestra realidad. Es hermosa porque en el fondo es el llamado de cada uno a dar la vida desde donde estemos y con los que están a nuestro alrededor.
Pero El rostro del perdón es incómoda porque presenciar el final trágico de Rani es también poner al descubierto las persecuciones y los martirios que sufren en este momento miles de cristianos y católicos en el mundo, aun cuando no aparezcan en primera plana en la prensa.
Es incómoda porque muchos (guiño a las polémicas declaraciones de cierta actriz en los Goya de este año) no entienden cómo se vive la fe, no se entiende cómo se pierde tiempo ayudando a los otros, cómo se puede padecer dificultades sin nada a cambio, cómo se puede perdonar un acto atroz, cómo se puede tener misericordia ante la maldad. Esta incomodidad es también una invitación a salir de uno mismo. Es el ejemplo de vida que deja Rani María para todos en El rostro del perdón.
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