Gente que conocemos en vacaciones es una comedia romántica dirigida por Brett Haley, que explora la complejidad de la amistad y el amor a través de la historia de Poppy y Alex, dos amigos que se conocen desde la universidad y que cada verano se embarcan en un viaje juntos. Gente que conocemos en vacaciones, basada en la novela superventas de Emily Henry, está protagonizada por Emily Bader y Tom Blyth y se puede ver en Netflix a nivel global desde el 9 de enero de 2026.
Crítica de 'Gente que conocemos en vacaciones'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Gente que conocemos en vacaciones
Título original: People We Meet on Vacation
Reparto:
Emily Bader (Poppy)
Tom Blyth (Alex)
Sarah Catherine Hook (Sarah)
Lucien Laviscount (Trey)
Miles Heizer (David)
Alan Ruck (Jimmy)
Molly Shannon (Wanda)
Jameela Jamil (Swapna)
Tommy Do (Nam)
Lukas Gage (Buck)
Alice Lee (Rachel)
Spencer Neville (Julian)
Ian Porter (Ed Nilsen)
Año: 2026
Duración: 117 min.
País: Estados Unidos
Director: Brett Haley
Guion: Yulin Kuang, Amos Vernon, Nunzio Randazzo. Libro: Emily Henry
Fotografía: Rob Givens
Música: Keegan DeWitt
Género: Comedia romántica
Distribuidor: Netflix
Tráiler de 'Gente que conocemos en vacaciones'
Sinopsis
Poppy (Emily Bader), un espíritu libre, y Alex (Tom Blyth), amante de la rutina, han sido mejores amigos durante una década y pasan cada verano de vacaciones juntos a pesar de vivir en diferentes ciudades. El delicado equilibrio de su amistad se pone a prueba cuando comienzan a cuestionarse lo que para todos los demás era obvio: ¿podrían ser realmente la pareja perfecta?
Dónde se puede ver la película en streaming
Tensiones acumuladas
Gente que conocemos en vacaciones estructura su relato a través de saltos temporales, recorriendo distintos viajes y momentos clave de la relación. Esta fragmentación no busca tanto el misterio como el reconocimiento. El espectador sabe desde el principio hacia dónde se dirige la historia, y el interés reside en observar cuándo y cómo ambos personajes serán capaces de verbalizar lo que llevan tiempo evitando.
El guion acierta al retratar la ambigüedad emocional de esas amistades largas donde el amor se disfraza de costumbre, pero también cae en una cierta reiteración, el conflicto central se estira más de lo necesario y, en algunos tramos, Gente que conocemos en vacaciones parece girar sobre sí misma sin avanzar realmente.
Romanticismo sin estridencias
Brett Haley dirige Gente que conocemos en vacaciones con una sensibilidad contenida, alejada de la comedia romántica excesivamente edulcorada. Su apuesta es clara, priorizar la química entre los protagonistas y dejar que los espacios actúen como estados de ánimo más que como simples decorados turísticos.
La puesta en escena es limpia y funcional, con un ritmo pausado que favorece la intimidad y la conversación. Haley sabe cuándo detenerse en una mirada, cuándo dejar respirar una escena y cuándo apoyarse en el silencio para subrayar la incomodidad emocional entre Poppy y Alex. Sin embargo, esa misma discreción impide que la película alcance momentos realmente memorables.
Química que sostiene
Gran parte del encanto de Gente que conocemos en vacaciones reside en la pareja protagonista. Emily Bader construye una Poppy carismática sin caer en el cliché de la chica eternamente optimista. Su personaje es luminoso, sí, pero también inseguro, contradictorio y vulnerable cuando se enfrenta a la posibilidad de haber vivido una mentira emocional durante años.
Tom Blyth, por su parte, aporta a Alex una contención muy bien medida. Su lenguaje corporal, sus silencios y su incomodidad emocional dicen más que muchos diálogos. Blyth logra que el personaje no resulte antipático ni frío, sino profundamente humano y reconocible. La química entre ambos es creíble y natural, algo fundamental para que el espectador compre una relación que se extiende durante una década.
Postales emocionales bien iluminadas
La fotografía aprovecha los distintos destinos vacacionales para ofrecer una paleta luminosa y agradable, sin caer en el exceso de postal. Cada lugar refleja el momento emocional que atraviesa la pareja, reforzando la idea de que esos viajes son algo más que escapadas turísticas.
La banda sonora acompaña con discreción, subrayando los momentos íntimos sin invadirlos. El montaje, aunque algo repetitivo en su estructura temporal, mantiene un ritmo constante que hace la película accesible y cómoda de ver.
Conclusión de 'Gente que conocemos en vacaciones'
Gente que conocemos en vacaciones es una comedia romántica eficaz, bien interpretada y emocionalmente honesta, que conecta con cualquiera que haya vivido una amistad marcada por lo no dicho. Es una película que se disfruta sin esfuerzo, que acompaña más que impacta, y que deja un poso agradable sin aspirar a convertirse en referente.
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