Nave 73 acoge el estreno absoluto de GISELLE el 4 de abril. La Ferviente Compañía presenta este ballet teatral que establece un diálogo con el clásico del siglo XIX para transformarlo en una vivencia contemporánea de teatro, danza y performance relacional. Además, esta exploración escénica sobre los límites del anhelo parte del ballet romántico por excelencia. La propuesta podrá verse los sábados de abril bajo la dirección y dramaturgia de Carmen Adrados. Una revisión en conjunto que pone el deseo femenino en el centro.

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GISELLE en Nave 73

Una actriz que persigue el ballet

Nave 73 representa GISELLE durante los sábados de abril a las 19 horas. El libreto original narra la historia de una campesina que ama bailar pese a su dolencia cardíaca y fallece tras el engaño amoroso de Albrecht, un noble disfrazado de campesino. Por otro lado, la compañía construye una reinterpretación del mito romántico para colocar en el centro el anhelo femenino.

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Asimismo, Carmen Adrados es una intérprete que abandonó la danza sin haber podido encarnar a Giselle y ahora se confronta con su aspiración frustrada. Junto a ella, un cuerpo de baile formado por intérpretes no profesionales: Tony Galán, Reyes García, Leyre Morlán y Adrián Pulido. Los actores se dirigen a esa memoria corporal y emocional. De hecho, lo hacen desde una perspectiva deliberadamente no académica y una aproximación intuitiva, atravesada por la fragilidad y el impulso más que por la perfección formal. No se busca ejecutar GISELLE, sino de buscarla.

GISELLE en Nave 73
Foto de Carla Maró

De lo clásico a la performance participativa

En un primer acto, mediante la danza y los lenguajes escénicos contemporáneos, recorren aquello que (no) fue y llevan a escena el ballet que la creadora e intérprete nunca llegó a bailar. Por lo tanto, el segundo acto da paso a una performance radical: un dispositivo relacional mediante el que la protagonista interpelará al público y le invitará a cumplir sus deseos, formulados de manera concreta y explícita.

Además, el público tendrá que hacerse responsable del anhelo ajeno y pasará de ser observador pasivo a cocreador del acontecimiento escénico. Según Adrados, el impulso de este proyecto es una pregunta que la atraviesa desde hace tiempo. El deseo femenino, cuando se activa y se verbaliza, genera fricción, incomodidad, ambivalencia. En resumen, esa tensión constituye el corazón del montaje.

Durante el proceso de investigación, La Ferviente Compañía realizó una acción llevada a los límites. Se realizó un baile sin interrupciones de cuatro horas en la sala Chulona Mía. Finalmente, GISELLE pone el deseo de una mujer en el centro con el fin de identificarlo y emanciparlo. La actriz ejerce su derecho a buscar eso que no se sabe. Es incómodo, arriesgado y ambiguo. Pero, sobre todo, es liberador.

No te pierdas el estreno de GISELLE en la Nave 73 desde el 4 de abril.

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