El 23 de mayo de 2025 se estrena en cines Hombres Íntegros, el segundo largometraje del cineasta mexicano Alejandro Andrade Pease (Cuernavaca) con banda sonora de la cantautora española Christina Rosenvinge. Hombres Íntegros reflexiona, desde las propias experiencias personales de su director y co-guionista Armando López Muñoz, sobre temas tan universales como la identidad y el miedo a ser uno mismo con el trasfondo del machismo, la homofobia y el clasismo.
Crítica de 'Hombres Íntegros'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Hombres íntegros
Título original: Hombres íntegros
Reparto:
Andrés Revo (Alf)
María Aura (Margarita)
Tomás Rojas (Alfredo)
Moisés Arizmendi (Roberto)
Verónica Toussaint (Jessica)
Emilio Puente (Laker)
Norma Pablo (Nancy)
Concepción Márquez (Abuela Alf)
Héctor Kuri Hernández (Borja)
Joaquín Emanuel (Oliver)
Año: 2024
Duración: 89 min.
País: México
Director: Alejandro Andrade
Guion: Alejandro Andrade, Armando López
Fotografía: César Gutiérrez Miranda
Música: Christina Rosenvinge
Género: Drama. Thriller
Distribuidor: Syldavia Cinema
Tráiler de 'Hombres íntegros'
Sinopsis
Alf es un adolescente privilegiado que regresa a estudiar a su escuela católica después de estar un año fuera. Ahora, ya no se identifica más con sus amigos de siempre, deportistas y populares, sino que empieza a sentir atracción por Oliver, un alumno nuevo y totalmente diferente al resto de los chicos. Cuando Alf trata de besar a Oliver y éste lo rechaza, se siente incómodo y se aleja de su nuevo amigo. Alf tratará de acallar cualquier rumor sobre su orientación, aliándose con sus antiguos amigos. Juntos, en sus excesos y prepotencia, terminarán convirtiéndose en criminales. (Syldavia Cinema)
Corazones en conflicto
Imagina un laberinto de uniformes impecables y rezos mecánicos, donde la masculinidad se mide en puños cerrados y risas que hieren. Así es el colegio católico donde Alf intenta reintegrarse después de un año en el exilio en un internado. Hombres Íntegros no es solo un thriller sobre homofobia, sino un retrato de cómo la presión social puede convertir el miedo en violencia.
La relación entre Alf y Oliver comienza como un susurro, miradas furtivas en el pasillo, conversaciones que rozan la complicidad, pero en este mundo de machos alfa y bromas crueles, cualquier gesto de ternura es un acto subversivo.
El guion avanza como una olla a presión, lento al principio, con escenas que construyen la angustia de Alf, hasta estallar en un clímax que, aunque se ve venir, duele como un golpe bajo. Sí, la trama peca de previsible en su último tercio, pero su fuerza está en cómo nos hace sentir el peso de cada mirada de desprecio, cada risa que corta más que un insulto.
Un ojo que vigila y un corazón que late fuerte
Alejandro Andrade dirige con la paciencia de quien sabe que el horror no siempre necesita sangre: sus encuadres son jaulas, planos cerrados en rostros sudorosos, pasillos que se estrechan como un túnel sin salida. La cámara sigue a Alf como una sombra, a veces desde arriba como un dios castigador, otras desde el suelo, como si arrastráramos con él el peso de sus secretos.
Los contrastes visuales no son sutiles, los azules gélidos del colegio frente a los dorados cálidos de los momentos con Oliver, como si el amor fuese un delito que solo puede existir a la luz del sol. Pero hay un pero, el ritmo, los primeros actos, meticulosos en detallar la opresión, chocan con un final que parece correr hacia su destino, como si el director temiera perder nuestra atención.
Rostros que gritan sin palabras
Andrés Revo, en su debut, lleva Hombres Íntegros en los hombros. Su Alf no es un héroe ni un villano, es un niño asustado que aprende a morder para no ser devorado. En sus ojos se ve la batalla entre el deseo y el miedo, como un animal acorralado.
Joaquín Emanuel, como Oliver, es la luz que se filtra por una ventana sucia, frágil pero persistente, no necesita discursos. Su sonrisa tímida y sus silencios elocuentes dicen más que cualquier diálogo. Los amigos de Alf, cumplen, aunque a veces parezcan extras y sus personajes no están demasiado desarrollados.
Colores que hieren y silencios que aturden
Los tonos azules del colegio no son solo un filtro, son un puño que aprieta el estómago, cada aula parece congelada en un invierno perpetuo, mientras que los encuentros con Oliver se tiñen de amarillos que acarician la piel.
La banda sonora juega al despiste, guitarras distorsionadas en las escenas de fiesta, silencios brutales antes del golpe final. El sonido ambiental, el eco de los pasos en los pasillos, el murmullo de los rezos, nos recuerda que aquí hasta el aire vigila.
Conclusión de 'Hombres Íntegros'
Hombres Íntegros no es perfecta, pero es necesaria, es un espejo incómodo para una sociedad que aún educa a los niños en el miedo al afecto. Las actuaciones de Andrés Revo y Joaquín Emanuel, junto a una dirección que convierte cada rincón en una trampa, justifican su visionado, sin embargo, la prisa por llegar al clímax y los personajes secundarios desdibujados le restan vuelo.
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