Con La cronología del agua, Kristen Stewart debuta en la dirección de largometrajes con una propuesta radicalmente íntima, fragmentaria y sensorial. Adaptando las memorias de Lidia Yuknavitch, la cineasta construye una obra que se resiste a la narración clásica y apuesta por un cine de sensaciones, más preocupado por transmitir estados emocionales que por ordenar los hechos de manera convencional. El resultado es una película tan poderosa como exigente, que confirma la inquietud autoral de Stewart, aunque no siempre logre equilibrar forma y fondo. Estreno el 9 de enero de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'La cronología del agua'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La cronología del agua
Título original: The Chronology of Water
Reparto:
Imogen Poots (Lidia)
Thora Birch (Claudia)
James Belushi (Ken Kesey)
Tom Sturridge (Devin)
Earl Cave
Charlie Carrick
Michael Epp
Kim Gordon
Susannah Flood
Jeremy Ang Jones (Chad)
Anna Wittowsky (Lidia de joven)
Eleanor Hahn (Hannah)
Georgie Dettmer (Sienna Torres)
Anton Lytvynov (Espectador de competición de natación)
Alina Lytvynova (Espectadora de competición de natación)
Tetiana Lytvynova (Espectadora de competición de natación)
Año: 2025
Duración: 128 min.
País: Reino Unido
Director: Kristen Stewart
Guion: Kristen Stewart, Andy Mingo. Memorias: Lidia Yuknavitch
Fotografía: Corey C. Waters
Música:
Género: Drama. Biográfico
Distribuidor: Sideral Cinema
Tráiler de 'La cronología del agua'
Sinopsis
La escritora Lidia Yuknavitch encontró la salvación, tras una infancia y juventud marcados por los abusos y adicciones, en la literatura y la natación y acabó convirtiéndose en una exitosa maestra, madre y escritora. (Sideral Cinema)
Dónde se puede ver la película en streaming
Sensaciones y emociones
Desde su propio título, La cronología del agua deja claro que el tiempo no será lineal. La historia se articula a través de recuerdos que emergen de forma abrupta, sin transiciones claras, siguiendo la lógica de la memoria traumática. La infancia, la adolescencia y la adultez de la protagonista se entrelazan en un montaje fragmentado que rehúye la comodidad del espectador. Kristen Stewart no busca explicar, sino sumergir: el pasado irrumpe como una herida abierta, siempre presente.
Visualmente, La cronología del agua es una obra de gran fuerza expresiva. El uso del 16 mm, la cámara en mano y una fotografía de texturas ásperas refuerzan la sensación de un relato visceral, casi físico. El agua, elemento central tanto a nivel simbólico como narrativo, funciona como espacio de refugio, liberación y, al mismo tiempo, de confrontación con el dolor. Stewart demuestra una clara conciencia del poder de la imagen, utilizando el cuerpo y el movimiento como vehículos narrativos primordiales.
La dirección de actores es otro de los puntos fuertes de La cronología del agua. La interpretación de la protagonista (Imogen Poots) sostiene gran parte del peso emocional de la película, ofreciendo un trabajo intenso y vulnerable que evita el sentimentalismo fácil. Stewart filma los rostros y los cuerpos con una cercanía que incomoda, pero nunca resulta explotadora. Hay una voluntad clara de mostrar la experiencia desde dentro, sin adornos ni concesiones.
El trauma
Sin embargo, esta apuesta por lo sensorial también se convierte en su mayor debilidad. La insistencia en la fragmentación y en la repetición de ciertos estados emocionales acaba generando una sensación de saturación. En algunos tramos, La cronología del agua parece girar sobre sí misma, incapaz de avanzar o de ofrecer nuevos matices a lo ya expuesto. La ausencia deliberada de una estructura más reconocible puede resultar estimulante para algunos espectadores, pero también corre el riesgo de desconectar a otros.
A nivel temático, Kristen Stewart aborda cuestiones como el trauma, la identidad y la creación artística desde una perspectiva profundamente personal. No hay voluntad de moraleja ni de cierre reconfortante. La película entiende la escritura y el arte como formas de supervivencia, no como soluciones definitivas. Este planteamiento honesto refuerza su autenticidad, aunque también la sitúa en un terreno poco accesible para el gran público.
Conclusiones de 'La cronología del agua'
En definitiva, La cronología del agua es una ópera prima valiente, imperfecta y profundamente coherente con la sensibilidad de su directora. Kristen Stewart se revela como una cineasta con una voz clara y un fuerte compromiso autoral, dispuesta a asumir riesgos formales y narrativos. Puede que su película no sea fácil ni complaciente, pero sí es una declaración de intenciones poderosa: el inicio de una carrera detrás de la cámara que promete obras tan incómodas como necesarias.
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