Ana Duato y Darío Grandinetti dan vida en La música a una pareja que ha vivido un amor intenso, ¿inmortal?, aunque sumamente atormentado. Su matrimonio, su vida en común, ya hace tiempo que terminó. "Quizás hay que dejar crecer el amor sin apretarlo", dice el personaje de Ella, quien, por momentos, recuerda y añora aquella destructiva relación. La música, escrita por Marguerite Duras en 1965, está dirigida por la laureada directora Magüi Mira, recientemente nombrada presidenta de la Academia de las Artes Escénicas de España, y quien anualmente es fiel participante en el Festival de Teatro de Málaga. Se pudo ver el 24 y 25 de enero de 2026 en el Teatro Cervantes.
Crítica de 'La música'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La música
Título original: La música
Reparto:
Ana Duato
Darío Grandinetti
Año: 2026
Duración: 70 min.
País: España
Producción: José Velasco
Directora: Magüi Mira
Versión: Magüi Mira
Diseño de Escenografía: Curt Allen y Leticia Gañán (Estudio Dedos Aaee)
Diseño de Iluminación: José Manuel Guerra
Diseño de Vestuario: Gabriela Salaverri
Fotógrafo: Sergio Parra
Tráiler de 'La música'
Sinopsis
Él y Ella. Hicieron como todo el mundo, se casaron, formaron un hogar y después, de pronto, se vieron arrancados uno del otro por la fuerza terrible de la incomunicación.
Han llegado a esta ciudad para ejecutar el último acto de su separación, el juicio del divorcio. Siguen sin saber qué les pasó. Ella parecería ser más libre, más capaz de olvidar los detalles de su pena, del infierno que vivieron. En él, el sufrimiento aún está latente. Pelea. Todavía cree en la felicidad eterna.
Los dos solos en ese hotel toda una noche caliente de verano. Hablan y hablan durante horas. Se observan. Hay risas, gritos… y amor desesperado. Noche en blanco. Permanecen atrapados en aquella candidez del primer amor. Y lo saben. La llegada del día inexorablemente pone el fin a su historia. O no. Todo ha acabado. Todo puede comenzar.
Ni contigo ni sin ti
Famosa frase que describe la paradoja de algunas relaciones amorosas. Verso clásico que representa un vínculo tóxico: la adicción al sufrimiento en la pareja. Para los dos personajes de La música es algo que los describe a la perfección. La convivencia les causaba dolor y la separación les producía angustia. Pero no la separación definitiva, no el divorcio, sino aquella profunda grieta que se había abierto entre ambos estando todavía juntos.
La célebre novelista, guionista y directora de cine francesa, Marguerite Duras, sabía mucho sobre la angustia y el deseo de sus personajes de intentar escapar de la soledad. Porque, en realidad, Michel (Darío Grandinetti) y Anne Marie (Ana Duato), dan a entender que los había distanciado una fría soledad. Para huir de ella, Anne Marie, a menudo, salía a deambular por las calles, o iba al cine, sola. No sabía que Michel la seguía muchas veces, intentando averiguar qué era, o quién, la empujaba a actuar así.
Palabras que no se dicen
La falta de comunicación es un grave problema que sufren algunas parejas. Es fundamental decir lo que uno piensa, lo que se piensa del otro y lo que se espera del otro. Evidentemente, deben ser palabras positivas, conversaciones estimulantes, con el fin de edificar esa vida en pareja. Los reproches e insultos conducen a todo lo contrario.
En La música es, precisamente, lo que le ocurre a esa pareja, ya madura. Tras varios años divorciados van a tener la necesidad de hablar sobre temas de los que no habían hablado durante su convivencia. Y, evidentemente, les va a servir para esclarecer muchas cosas, también al público. Así, sentados en las butacas, vamos a comprobar que todavía existe amor entre ellos. Un tanto abrumados, vamos a ser testigos de los errores que cometió cada uno. Y es que el amor es una constante partitura inacabada.
¿Con la muerte, se acaba el amor?
¡Vaya preguntita! ¿Eh? Pensándolo detenidamente, la respuesta es no. No se acaba el amor con la muerte. Y si no, que se lo pregunten a esas personas que han perdido a su compañero o compañera de vida. Si se han amado verdaderamente, la muerte es una trágica pausa, un doloroso intermedio, pero nunca el final del amor, ya que siempre se amará al que ha fallecido. Incluso, aún volviendo a rehacer la vida con otra pareja.
En La música, Michel se la hace reiteradamente a su exmujer, y a medida que comparten sus confidencias, se comprenderá el motivo. En realidad, saldrán a relucir muchos secretos que no se habían confesado. Se va a palpar el deseo, la pasión, el erotismo, que todavía vibra entre ambos, entre otras emociones.
Resulta admirable cómo el transcurrir de los años, unos sesenta desde que la Marguerite Duras la escribió, no ha alterado lo más mínimo al concepto del amor, especialmente el del amor tormentoso.
Conclusión de 'La música'
La música es la certeza de que nada es verdad del todo. De que el amor es un sentimiento muy complejo. Un fehaciente retrato de cómo vive cada miembro de una pareja la ruptura de su destructiva relación.
Al mismo tiempo, los precisos gestos, silencios y palabras que Ana Duato y Darío Grandinetti comparten al ponerse en la piel de la pareja en cuestión, reflejan la profundidad y grandeza de ese amor, nocivo amor.
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