Dirigida por Yann Gozlan, La residencIA (2026) se adentra en los pliegues de la identidad y la percepción a través de un relato inquietante y sofisticado. Con su habitual pulso para el suspense psicológico, Gozlan construye una atmósfera asfixiante donde la realidad se vuelve porosa y las certezas se desdibujan. La residencIA propone un viaje interior marcado por la duda, el deseo y la fragilidad mental. La cantante francesa Mylène Farmer pone voz a la IA en este thriller. Estreno el 27 de febrero de 2026 en salas de cine españolas.

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La residencIA película

Crítica de 'La residencIA (2026)'

Ficha Técnica

Título: La residencIA
Título original: Dalloway

Reparto:
Cécile De France (Clarissa Katsef)
Lars Mikkelsen (Mathias Nielsen)
Anna Mouglalis (Anne Dewinter)
Frédéric Pierrot (Antoine)
Freya Mavor (Mia White)
Douglas Grauwels (Ben)
Marie Lecomte (Viviane)
Charles Denoulet (Lucas)
Pili Groyne (Julie)
Majlinda Agaj (Lisa Vitti)
Merlin Delens (Erik)
Serge Swysen (Le laborantin)
Adam El Manawy (Desarrollador de conferencias)

Año: 2025
Duración: 110 min.
País: Francia
Director: Yann Gozlan
Guion: Yann Gozlan, Nicolas Bouvet, Thomas Kruithof. Novela: Tatiana de Rosnay
Fotografía: Manuel Dacosse
Música: Philippe Rombi
Género: Drama. Thriller
Distribuidor: VerCine

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'La residencIA (2026)'

Sinopsis

Clarissa, una novelista que sufre un bloqueo creativo, se muda a una prestigiosa residencia artística de vanguardia. Encuentra apoyo e incluso una confidente en Dalloway, su asistente virtual, quien la ayuda a escribir. Pero poco a poco, Clarissa se inquieta por el comportamiento cada vez más intrusivo de su IA, alimentado por las advertencias conspirativas de otro residente. Sintiéndose vigilada, Clarissa inicia en secreto una investigación para descubrir las verdaderas intenciones de sus anfitriones. ¿Se trata de una amenaza real o de un delirio paranoico?

Dónde se puede ver la película en streaming



Advertencias sin filo

La premisa es potente, una autora bloqueada que delega su voz en una inteligencia artificial que parece comprenderla mejor que ella misma. El conflicto se activa cuando esa ayuda comienza a resultar invasiva, notificaciones constantes, sugerencias demasiado precisas, coincidencias inquietantes y, sobre todo, la sensación de estar siendo observada.

El problema es que La residencIA (2026) nunca decide del todo qué quiere ser. Oscila entre el thriller tecnológico, el drama psicológico y el comentario social sobre la autoría en la era de la IA, pero sin profundizar realmente en ninguno. La intriga avanza a base de sospechas repetitivas más que de revelaciones significativas, el misterio, lejos de crecer, se diluye.

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La residencIA (2026) película

Un concepto contemporáneo, una ejecución plana

Yann Gozlan ya había explorado territorios cercanos al suspense y la identidad en trabajos anteriores, y aquí intenta actualizar el miedo clásico a la pérdida de control en clave digital. Visualmente,  La residencIA (2026) está retratada como un espacio aséptico y elegante, casi clínico, donde la arquitectura moderna refuerza la sensación de aislamiento. La puesta en escena resulta demasiado funcional.

La atmósfera nunca termina de volverse opresiva, todo parece más una advertencia conceptual que una experiencia emocional. El ritmo tampoco ayuda, la narración se estanca en el segundo acto, repitiendo la misma dinámica de duda y sospecha sin escalar el conflicto. Cuando llega el desenlace, no tiene la contundencia necesaria para justificar el recorrido.

La residencIA (2026) película

Atrapados en el guion 

Cécile de France, que interpreta a Clarissa, sostiene buena parte del metraje con una composición sobria, marcada por la fragilidad y la irritación creciente. Su descenso hacia la desconfianza está trabajado con matices, pero el guion no le ofrece suficientes capas para evolucionar más allá del gesto inquieto y la mirada desconcertada. El resto del reparto funciona como catalizador de la paranoia, no obstante, sus personajes están esbozados con trazo grueso, sin la ambigüedad psicológica que un thriller así necesita.

Estética pulcra, tensión ausente

A nivel técnico, La residencIA (2026) es correcta, la fotografía utiliza tonos fríos que subrayan el carácter tecnológico del entorno. El diseño de producción es elegante y coherente con la idea de una residencia futurista. La banda sonora apuesta por texturas electrónicas discretas. Todo resulta excesivamente pulido, en un thriller sobre vigilancia y pérdida de control, tanto la forma como el fondo debería incomodar, sin embargo, aquí la estética limpia utilizada juega en contra de la trama dramática.

Conclusión de 'La residencIA (2026)'

La residencIA (2026) parte de una idea muy pertinente, ¿qué ocurre cuando delegamos la creatividad en algoritmos? ¿Dónde queda la autoría? ¿Qué precio pagamos por la eficiencia?. Son preguntas poderosas y actuales, pero la película se queda en la superficie. No alcanza la tensión de un gran thriller ni la profundidad de un drama sobre identidad. El resultado es frío, reiterativo y poco memorable.

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