No nos moverán es una poderosa película mexicana dirigida por Pierre Saint-Martin, que explora la compleja relación entre la memoria, la justicia y la venganza a través de la historia de Socorro, una abogada septuagenaria que busca encontrar al militar responsable de la muerte de su hermano en la masacre de Tlatelolco en 1968. Se trata de un thriller psicológico que combina elementos de drama y comedia negra, con una actuación destacada de Luisa Huertas como Socorro. No nos moverán ha sido seleccionada para representar a México en los Premios Oscar y nominada a los Goya 2026 como Mejor Película Iberoamericana.
Crítica de 'No nos moverán'
Resumen
Ficha Técnica
Título: No nos moverán
Título original: No nos moverán
Reparto:
Luisa Huertas (Socorro Castellanos)
Rebeca Manríquez (Esperanza)
José Alberto Patiño (Sidartha)
Pedro Hernández (Jorge)
Agustina Quinci (Lucía)
Juan Carlos Colombo (Dr. Candiani)
Año: 2024
Duración: 100 min.
País: México
Director: Pierre Saint-Martin
Guion: Iker Compeán Leroux, Pierre Saint-Martin
Fotografía: César Gutiérrez Miranda (B&W)
Música: Alejandro Otaola
Género: Drama. Thriller
Distribuidor: Mubi
Tráiler de 'No nos moverán'
Sinopsis
Socorro (72) es una abogada obsesionada con encontrar al militar que mató a su hermano durante la masacre estudiantil de 1968. Justo ahora, 50 años más tarde, recibe la pista faltante para conjurar un absurdo plan para asesinar al militar, aunque ponga en riesgo su propia vida.
Dónde se puede ver la película en streaming
La venganza se sirve en plato frío
No nos moverán (Pierre Saint-Martin, 2024) es una película que no pide permiso ni ofrece consuelo. Desde su elección formal más evidente, un blanco y negro áspero, hasta la construcción de su protagonista, la cinta se sitúa en un territorio incómodo: el de una memoria histórica que no redime, sino que acaba lentamente con quien se aferra a ella sin saber como tratar al dolor.
Socorro, abogada testaruda y moralmente corrompida, vive obsesionada con encontrar al soldado responsable de la muerte de su hermano durante la masacre de Tlatelolco de 1968. Pero No nos moverán no se interesa tanto por el acto de justicia como por lo que esa búsqueda esconde: una culpa antigua, nunca verbalizada, que ha fracturado su relación con su hermana Esperanza y su hijo Jorge. La justicia, aquí, no es un objetivo ético sino una coartada emocional.
Una protagonista imposible de amar
Pierre Saint-Martin construye a Socorro como un personaje deliberadamente desagradable. Su trato hacia los demás es seco, autoritario, incluso cruel. No hay voluntad de hacerla simpática ni de justificar sus actos: el film confía en que el espectador entienda que el daño no siempre viene del antagonista o del villano, sino también de quien se niega a soltar el pasado.
El blanco y negro refuerza esta idea con una contundencia notable. Lejos de cualquier nostalgia estética, la imagen aplana el mundo, elimina matices reconfortantes y convierte la Ciudad de México en un espacio casi espectral. La crudeza ya presente en la historia se ve amplificada.
El gato negro, la paloma blanca
Uno de los aspectos más perturbadores de No nos moverán es la representación explícita de la violencia contra los animales: el gato negro, la paloma blanca. Estas muertes no se sugieren; se muestran con una frialdad casi clínica. La secuencia del cuerpo del gato cayendo por las escaleras, golpe tras golpe, hasta acabar en una bolsa de basura, es particularmente significativa. No se trata solo de shock: es una metáfora brutal del tratamiento de los cuerpos —humanos y no humanos— cuando la violencia se normaliza y la culpa se entierra sin procesar. El simbolismo es evidente, pero nunca subrayado: vida arrojada, memoria desechada.
Siddhartha o la sonrisa del derrotado
En este paisaje moral aparece Siddhartha, una figura extraña y luminosa dentro de tanta aspereza. Fracasado según los parámetros sociales, siempre sonriente, aspira a convertirse en discípulo, consejero o heredero intelectual de Socorro. Su mención explícita al estoicismo y su propio nombre invitan a pensar en un eco irónico del Siddhartha de Hermann Hesse: no un iluminado, sino alguien que ha confundido la aceptación con la renuncia. Su risa constante no es sabiduría, sino una forma de anestesia.
Conclusiones de 'No nos moverán'
No nos moverán no ofrece respuestas ni cierre moral. El plan de venganza que articula el último tramo de la película es tan absurdo como coherente: cuando la vida se ha reducido a una idea fija, cualquier acción parece razonable. Pierre Saint-Martin firma así una obra incómoda, seca y profundamente política, que entiende que recordar no siempre es un acto noble y que, a veces, la memoria sin elaboración se convierte en otra forma de violencia.
Es una película que no busca gustar, sino permanecer. Y lo consigue.
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