Palestine 36 es, tanto como una película histórica, un alegato que busca ir a la raíz del conflicto entre el pueblo de Palestina y el de Israel. Se trata de la nueva película de Annemarie Jacir, cineasta palestina quien obtuvo reconocimiento internacional con su obra La sal de este mar. Con Palestine 36 se suma a la nueva oleada de cineastas comprometidos con la lucha anti genocida y anti bélica, siendo junto a La voz de Hind Rahab la cinta más comentada sobre el tema a lo largo del último año. Nominada a Mejor Película en la sección Punto de Encuentro de la pasada edición de la Seminci.
Crítica de 'Palestine 36'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Palestine 36
Título original: Palestine '36
Reparto:
Jeremy Irons (Alto Comisionado Wauchope)
Liam Cunningham (C Tegart)
Robert Aramayo (Capitán Wingate)
Billy Howle (Thomas)
Hiam Abbass (Hanan)
Sam Hoare (Diplomático Charles)
Yumna Marwan (Um Kareem)
Yasmine Al Masri (Khouloud)
Dhaffer L'Abidine (Amir)
Saleh Bakri (Khalid)
Adam Lawrence (Teniente Lawrence)
Joanna Arida (El primo de Dyala)
Nicholas Moss (Oficial Stokes)
Año: 2025
Duración: 119 min.
País: Palestina
Director: Annemarie Jacir
Guion: Annemarie Jacir
Fotografía: Sarah Blum, Tim Fleming, Hélène Louvart
Música: Ben Frost
Género: Drama. Histórico
Distribuidor:
Tráiler de 'Palestine 36'
Sinopsis
En 1936, los palestinos iniciaron una revuelta liderada por agricultores contra el colonialismo británico que marcó el comienzo del mayor y más largo levantamiento contra los 30 años de dominio británico.
Un descenso hacia la barbarie
Palestine 36 nos traslada a las vísperas de la segunda guerra mundial, momento en el que comenzaron a llegar las primeras oleadas sionistas bajo el apoyo del Reino Unido. Lo que en un primer momento se nos presenta como una colonia estable, pintoresca y con una marcada huella occidental, pronto comienza a desestructurarse bajo las órdenes tomadas por personas ajenas al día a día palestino. Palestine 36 se expone rápidamente como un acertado manifiesto anticapitalista, una cinta que expone las miserias que nacen bajo el mandato británico.
A fin de cuentas, pocos han sido los imperios que han conseguido imponer un trato justo con sus colonias. Bajo la idea del imperialismo se impone una marcada actitud racista, donde cuanto más occidental se es, más valor parece que se tiene. Los ingleses aplicaron esto en Palestina, una tierra tratada como si fuera de segunda clase y dividida sin tan siquiera consultar a sus habitantes.
Palestine 36 muestra de forma acertada las mentiras y los engaños del imperialismo británico, al mismo tiempo que representa al sionismo como un antagonista ruin y despreciable. Estoy seguro de que, en el ambiente tan crispado y decadente en el que actualmente nos movemos, esto puede resultar a más de uno desacertado. Quizá es cierto que mostrar a unos antagonistas algo más complejos podría reforzar la narrativa, alejándose de los patrones más convencionales de la propaganda.
Sin embargo, estamos hablando de un pueblo que está siendo sometido a un genocidio, al que se le niega cualquier tipo de ayuda o de apoyo informativo. El pueblo israelí ha cometido atrocidades, y ellos mismos se han retratado como villanos. Es lógico, por tanto, que Palestine 36 los retrate con frialdad, aunque sorprende la distancia que mantiene con ellos.
El verdadero villano, como os comentaba antes, es el imperio británico. Un imperio inútil, incapaz de gestionar las tierras que, por desgracia controlan. Una suerte de gestor más culpable de la matanza indiscriminada de lo que cualquiera parece estar dispuesto a admitir. Esto se retrata a la perfección en la película a través del personaje de Jeremy Irons, un incapaz líder que solo empeora la situación.
El inicio de una guerra que no parece tener fin
Las imágenes de Palestine 36 cuentan con un acabado impecable, merced de una acertada dirección de fotografía (que brilla especialmente en sus planos generales de las tierras palestinas), un buen manejo de la cámara en las escenas de tensión y un buen tratamiento tanto de la iluminación (en muchos casos natural) como del color. No resulta una película tan apagada como uno podría pensar, más aún considerando el tema que se aborda.
Quizá lo que sí me ha chirriado es la edición, que en algunos momentos se siente especialmente apurada, evitando dar al espectador tiempo para que se sienta emocionalmente comprometido con algunos de los hechos. Esto se ve reflejado especialmente bien en una escena cerca del inicio de la cinta, cuando tras conocer a un personaje que afirma que va a ir a hablar con los sionistas la cinta corta directamente a él siendo tiroteado por estos.
Aunque ahí la ejecución resulta enormemente fallida, más adelante se da forma a un buen número de escenas que, a través del uso de la cámara lenta y la escasez de cortes, se sienten especialmente emocionantes. Véase, por ejemplo, la escena del autobús o el tiroteo.
Por otro lado, me ha resultado especialmente llamativo y acertado el uso de imágenes de archivo, mezclando a través del montaje las imágenes reales y la reconstrucción de la película para dar forma a un retrato fidedigno y enormemente melancólico. Eso sí, algunas de las imágenes de archivo han sido retocadas de una forma un tanto extraña, sintiéndose excesivamente artificiales.
Conclusión de 'Palestine 36'
Palestine 36 resulta una película interesante en su puesta en escena y su narrativa, que aborda a través del drama histórico el nacimiento de un conflicto que, por desgracia, aún resuena. La cinta adopta el modelo de cine de resistencia popularizado por La batalla de Alger, la obra maestra de Gillo Pontecorvo, a través de aspectos tales como la grabación en el lugar del conflicto, el uso de actores desconocidos y no profesionales y la presencia de un manifiesto que aboga por la insurrección. Una cinta interesantísima, que aunque podría haber estado más acertada en ciertos aspectos narrativos y en su edición, resulta tan recomendable como necesaria.
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