Predators (2025), el documental de David Osit, se sumerge en el fenómeno de To Catch a Predator con un objetivo claro: no se trata de los depredadores sexuales, sino de quienes los observan: su audiencia, la televisión e incluso nosotros mismos. Es un documental que incomoda, más centrado en la moral que en la narrativa y que no busca contar una historia, sino desmantelar un espectáculo.
Crítica de 'Predators (2025)'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Predators
Título original: Predators
Reparto:
Mark de Rond (Etnógrafo)
Dani Jayden (Señuelo)
Casey Mauro (Señuelo)
Dan Schrack (Señuelo)
Greg Stumbo (Ex fiscal de Kentucky)
Byron Harris (Reportero jubilado de WFAA-Dallas)
John Roach (Ex fiscal de distrito)
Walt Weiss (Ex detective, Departamento de Policía de Murphy)
Skeeter Jean (Cazador de depredadores)
T Coy (Señuelo)
Año: 2025
Duración: 96 min.
País: Estados Unidos
Director: David Osit
Guion:
Fotografía: David Osit
Música: Tim Hecker
Género: Documental
Distribuidor: Paramount+
Tráiler de 'Predators (2025)'
Sinopsis
Análisis de la serie de la NBC "To Catch a Predator" que descubrió a posibles depredadores de menores en operaciones encubiertas, lo que condujo a detenciones y a su posterior cancelación.
Dónde se puede ver la película en streaming
Una premisa potente… que no es lo que parece
La idea inicial es sencilla: examinar uno de los programas más controvertidos de la televisión estadounidense, donde se tendían trampas a pederastas en vivo con la ayuda de señuelos y cámaras ocultas.
Predators (2025) no se queda en la superficie, sino que cuestiona la razón por la que se convirtió en un fenómeno de entretenimiento masivo. ¿Por qué millones de personas disfrutaban viendo a hombres humillados, arrestados y expuestos públicamente? ¿En el fondo eso era justicia o un circo romano con un barniz moral?
El foco no está donde el espectador espera
Aquí no se profundiza en las víctimas, tampoco en los delitos o en los criminales, sino que el foco está en el mecanismo del show: productores, policías, señuelos, decisiones de montaje, decisiones éticas, cómo se construía la narrativa, cómo se buscaba el impacto, cómo se moldeaba la indignación del espectador… Y esto es lo que descoloca, porque Predators (2025) no te deja odiar con comodidad sino que te obliga a pensar. Y eso, cuando el tema es este, genera rechazo inmediato en parte del público, no porque el documental defienda a nadie sino porque no se suma al linchamiento fácil que el programa original sí fomentaba.
Ritmo sobrio, montaje inteligente
El montaje es frío y analítico, casi quirúrgico, de tal manera que no deja lugar a dramatismos forzados o empatías quasiobligatorias. Las imágenes de archivo están usadas con precisión y contexto para que las entrevistas no busquen lágrima ni redención, sino reflexión.
A nivel formal, Predators (2025) está muy bien construido: ritmo constante, discurso claro y una línea argumental que no se dispersa, pero esa misma sobriedad puede hacer que algunos lo sientan denso o excesivamente intelectual.
La incomodidad como herramienta narrativa
Predators (2025) te coloca en un sitio donde no sabes muy bien qué sentir, porque empiezas recordando lo mucho que te impactaba aquel programa y terminas preguntándote por qué te impactaba tanto.
Todo ello duele un poco, porque la conclusión implícita no es agradable: la televisión convirtió la justicia en espectáculo y nosotros lo consumimos encantados.
Conclusión de 'Predators (2025)'
Predators (2025) no es un documental sobre depredadores: es un documental sobre el espectador, sobre cómo la televisión empaqueta la indignación, la justicia y el morbo en un producto consumible, y también de cómo nosotros lo compramos sin cuestionarlo.
Si buscas un true crime al uso, este no es tu sitio, pero si lo que buscas es una reflexión seria sobre ética mediática y espectáculo, aquí hay mucha tela que cortar.
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