El pasado 4 y 5 de abril se representó The Summit en los Teatros del Canal de Madrid. Producida por el Théâtre Vidy-Lausanne, la obra está dirigida por el reconocido maestro suizo Christoph Marthaler. Tras su paso por Temporada Alta 2025, la capital madrileña tuvo la oportunidad de acoger esta amalgama de teatro, música y comedia. Además, combina distintos idiomas para mostrar las dinámicas colectivas en la Europa de nuestro tiempo.

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The Summit en Teatros del Canal

Crítica de 'The Summit'

Ficha Técnica

Título: The Summit
Título original: Le Sommet

Reparto:
Liliana Benini
Charlotte Clamens
Raphael Clamer
Federica Fracassi
Lukas Metzenbauer
Graham F. Valentine

Duración: 110 min. aprox.
Dirección: Christoph Marthaler
Dramaturgia: Malte Ubenauf
Concepción: Christoph Marthaler
Diseño de escenografía:
Duri Bischoff
Vestuario:
Sara Kittelmann
Maquillaje y pelucas:
Pia Norberg
Iluminación:
Laurent Junod
Sonido:
Charlotte Constant
Colaboración en la dramaturgia:
Éric Vautrin
Asistente de dirección:
Giulia Rumasuglia
Directores de ensayos musicales:
Bendix Dethleffsen y Dominique Tille
Estudiante de dirección en prácticas:
Louis Rebetez
Producción:
Marion Caillaud, Tristan Pannatier
Atrezo y construcción de escenografía:
Théâtre Vidy-Lausanne
Confección del vestuario con ayuda de:
Piccolo Teatro di Milano – Teatro d’Europa
Regidora general:
Véronique Kespi
Regiduría de iluminación:
Jean-Luc Mutrux
Regiduría de sonido:
Charlotte Constant
Regidor de escenario:
Fabio Gaggetta
Sastra:
Cécilé Delanoë
Coproducción: Bonlieu Scène nationale Annecy, Ruhrfestspiele Recklinghausen, Les Théâtres de la Ville de Luxembourg, Festival d’Automne à Paris, Théâtre National Populaire de Villeurbanne, Festival d’Avignon, Maillon Théâtre de Strasbourg – Scène Européenne, Malraux scène nationale Chambéry Savoie, Les 2 Scènes – Scène nationale de Besançon, tnba – Théâtre national Bordeaux Aquitaine, International Summer Festival Kampnagel
Agradecimientos: Isabelle Faust
Producción: Théâtre Vidy-Lausanne, Piccolo Teatro di Milano – Teatro d’Europa, MC93 – Maison de la culture de Seine-Saint-Denis

Tráiler de 'The Summit'

Sinopsis de 'The Summit'

En varios idiomas europeos, una «cumbre» puede ser una reunión de alto nivel o el punto más alto de una montaña, pero también significa la «cúspide»: el logro de la perfección, estar en la cima. Los seis artistas de esta cumbre se encuentran en un chalet (¿una choza? ¿un refugio?) en lo alto de una montaña. No sabemos si se han refugiado allí, si se esconden, o si son políticos que se escapan para preparar un evento importante o personalidades que se retiran de un mundo en caos. Pero una vez en la cima, ¿adónde irán? Sin cinismo, con energía y música, una buena dosis de perspectiva y un agudo sentido del absurdo, incluso podrían encontrar lo que no buscaban.

Igual que Europa va en busca de su rumbo, nadie duda de que los personajes alcanzarán la cima, aunque el camino pueda dar giros inesperados. (TEATROS DEL CANAL). 



The Summit
Foto de Mathias Horn

En la cima de lo absurdo

Bajo la dirección de Christoph Marthaler, con dramaturgia de Malte Ubenauf, The Summit se convierte en un manifiesto de lo estrambótico, de lo absurdo. Un conglomerado de situaciones fuera de lo común que busca la risa cómplice de los espectadores. Además, se une una alegoría sutil de la famosa Torre de Babel, con unos personajes que hablan cada uno un idioma, unidos por una cima literal y simbólica. Cabe destacar que la pieza es fiel a sí misma desde el principio; no busca un fin en sí, ni mucho menos una estructura al uso. En consecuencia, puede haber cierta extrañeza por parte del público. No obstante, parece que esa es su principal intención.

Durante los 110 minutos de función, se producen diversas situaciones que hacen pensar en el escenario como una especie de fin del mundo. Por ello, se justifican las distintas decisiones narrativas por las que se va llevando a sus protagonistas. El problema reside en que, al no terminar de entender todo lo que se produce en la pieza, puede haber espectadores que desconecten sin remedio de lo que ven sobre las tablas. De esta forma, se llega a un resultado que no hace justicia a la gran producción que hay detrás. Siempre es importante subrayar la relevancia de salirse de lo habitual, pero, en este caso, es difícil lograr conectar.

Teatros del Canal
Foto de Mathias Horn

El refugio del grupo

El reparto de The Summit es un reflejo de la multiculturalidad que la obra pretende transmitir. Unos personajes que se mueven dentro de una clase social acomodada. En primer lugar, Raphael Clamer se lleva todas las miradas, con un carisma increíble. Su forma de moverse por el escenario y abordar sus escenas hace que se valore de forma sobresaliente su trabajo. Por otro lado, Charlotte Clamens y Federica Fracassi ofrecen unas interpretaciones sólidas y sin miedo a la estética y sintonía de la pieza. Lukas Metzenbauer actúa con atino y frescura, y su parte musical es brillante. Lo mismo sucede con Graham F. Valentine, que, a partir de una personalidad llamativa, encumbra los distintos retos que le ofrece el montaje. Por último, Liliana Benini consigue una corporalidad interesante, con un trabajo plausible sobre la escena. No obstante, a nivel vocal, puede llegar a chirriar por su tonalidad.

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La puesta en escena presenta una producción realmente atractiva desde el primer contacto con la pieza. La construcción del espacio lleva al espectador a ese refugio, a esa convención, a ese todo y nada que se muestra de una manera completamente estética y muy bien planteada. Asimismo, se aplaude la decisión de convertir la propia pieza en un batiburrillo, siendo cambiante en cada parte: desde saunas con vapor, trajes de fiesta hasta uniformes cómodos. Sin duda, un uso muy perspicaz de la propuesta. Cada elemento tiene su porqué en esta locura teatral, lo que indica el gran talento del equipo artístico y técnico. Por tanto, se puede decir sin problema que el despliegue visual es el aspecto más destacable del montaje.

The Summit
Foto de Mathias Horn

Conclusión

The Summit nada en lo absurdo desde el primer minuto, siendo fiel en todo momento. Por ello, la dramaturgia se construye en un sinsentido que deja metáforas y simbolismos interesantes. Aun así, la extrañeza que fabrica en algunos espectadores puede provocar una desconexión instantánea. Por otro lado, el elenco logra un trabajo sólido y se lanza completamente a esta locura, conducidos por un espléndido Raphael Clamer. La puesta en escena es su punto más fuerte, con un resultado potente a nivel técnico y artístico. Una rareza sobre el escenario que no busca ser entendida ni disfrutada, dejando al público completamente libre en la recepción, la intención y lo que extrae de ella.

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Diego Da Costa
Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) e Ingeniero Audiovisual en Ricoh España. Co-creador de la compañía artística La Joie de la Colina. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
the-summit-critica-teatroNada en lo absurdo desde el primer minuto, siendo fiel en todo momento. Por ello, la dramaturgia se construye en un sinsentido que deja metáforas y simbolismos interesantes. Aun así, la extrañeza que fabrica en algunos espectadores puede provocar una desconexión instantánea. Por otro lado, el elenco logra un trabajo sólido y se lanza completamente a esta locura, conducidos por un espléndido Raphael Clamer. La puesta en escena es su punto más fuerte, con un resultado potente a nivel técnico y artístico. Una rareza sobre el escenario que no busca ser entendida ni disfrutada, dejando al público completamente libre en la recepción, la intención y lo que extrae de ella.

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