Un altre home, película dirigida por David Moragas construye un relato de identidad en tránsito, donde lo íntimo se entrelaza con una sutil sensación de extrañamiento. Un altre home avanza con una cadencia pausada, casi contemplativa, permitiendo que los silencios y las miradas incompletas hablen tanto como los diálogos. Moragas apuesta por una puesta en escena desnuda, de gestos mínimos, en la que el protagonista parece habitar constantemente en los márgenes de sí mismo, como si cada decisión implicara convertirse —inevitablemente— en otro. Estreno el 27 de marzo de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Un altre home (Otro hombre)'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Un altre home (Otro hombre)
Título original: Un altre home
Reparto:
Quim Àvila Conde (Eudald)
Lluís Marqués (Marc)
Bruna Cusí (Marta)
David Teixidó (Roger)
Ramon Pujol (Diego)
Joan Solé (Pere)
José Cerda (Carlos)
Roc Bernadí (Toni)
Luka Martín (Pau)
Lluís Garau
Eduard Galiá
Año: 2025
Duración: 100 min.
País: España
Director: David Moragas
Guion: David Moragas
Fotografía: Juli Carné Martorell
Música: Clara Peya
Género: Comedia dramática
Distribuidor: Filmax
Tráiler de 'Un altre home (Otro hombre)'
Sinopsis
Un altre home es una historia de amor contemporánea con toques de comedia que explora la complejidad de las relaciones de pareja y las decisiones que se toman en la treintena. Marc y Eudald, una pareja estable que aparentemente tiene una vida ordenada, se ven desestabilizados por la llegada inesperada de un nuevo vecino al piso de enfrente. A medida que Marc se enfrenta a sus propios sentimientos de inconformismo y a las continuas tentativas de Eudald para fortalecer su relación, la película reflexiona sobre el amor, las expectativas y la pérdida en un momento crucial de la vida. (Filmax)
Dónde se puede ver la película en streaming
Cuando lo que tienes deja de ser suficiente
Un altre home parte de una situación aparentemente sencilla, una pareja estable, una vida ordenada, y la quiebra con algo casi invisible, una mirada al otro lado de la ventana. Hay rutina, hay complicidad, hay una especie de equilibrio que da la sensación de haber sido construido con el tiempo, pero también hay algo que no se dice, algo que no termina de encajar del todo. La llegada del vecino actúa como detonante, pero no en un sentido convencional, no es tanto lo que ocurre entre ellos, sino lo que despierta en Marc, de repente, esa vida estable empieza a parecerle insuficiente, previsible, incluso asfixiante.
Un altre home se mueve en ese terreno incómodo donde no hay traiciones claras ni conflictos explosivos, sino dudas, eso es lo que la hace interesante, no busca el drama fácil, sino esa incomodidad más cotidiana, más reconocible.
La intimidad como campo de batalla
David Moragas dirige Un altre home desde un lugar muy cercano, casi íntimo, no hay grandes artificios, ni intención de hacer algo visualmente espectacular. La cámara parece observar más que intervenir, se queda en los espacios cotidianos, en los momentos pequeños, en las conversaciones que no terminan de cerrarse. Lo interesante es cómo Moragas construye la tensión sin necesidad de grandes conflictos externos.
Esa sensación de incomodidad, de no saber exactamente qué es lo que falla, está muy bien trasladada a la pantalla. Eso sí, en algunos momentos Un altre home corre el riesgo de volverse demasiado contenida, demasiado ligera en su desarrollo, como si no terminara de profundizar todo lo que podría en sus propios temas.
Tres presencias, un mismo vacío
Lluís Marqués, que interpreta a Marc, sostiene gran parte del peso emocional de la película. Su trabajo es sutil, lleno de matices, no hay grandes explosiones, pero sí una evolución interna que se percibe en pequeños detalles, en cómo mira, en cómo responde, en cómo se distancia poco a poco.
Quim Àvila Conde en cambio, representa la estabilidad, el intento constante de mantener algo que siente que se está escapando. Su personaje tiene una dimensión muy humana, la de alguien que quiere salvar la relación sin entender del todo qué es lo que está fallando.
Espacios pequeños, emociones grandes
Un altre home apuesta por una estética sencilla, casi minimalista, los espacios son reducidos, cotidianos, reconocibles y eso juega a favor del tono, porque todo ocurre en lugares donde la intimidad es inevitable, no hay escapatoria. La cámara se mueve poco, observa mucho, el montaje respeta los tiempos, deja que las escenas respiren, aunque en ocasiones eso haga que el ritmo se resienta ligeramente. La música es prácticamente inexistente, lo que refuerza esa sensación de realismo, de estar asistiendo a algo que podría estar ocurriendo en cualquier momento, en cualquier lugar.
Conclusión de 'Un altre home'
Un altre home no es una película que busque impactar de forma inmediata. No tiene grandes giros, ni momentos diseñados para quedarse grabados, pero tiene algo que, a veces, es más difícil de conseguir, honestidad. Quizá le falte un poco más de profundidad, un paso más allá en su desarrollo, algo que la haga trascender del todo, pero lo que cuenta, lo cuenta bien.
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