Thomas Stuber dirige A la vuelta de la esquina, una de las grandes revelaciones del director alemán. El film fue premiado a mejor película en el Festival Internacional de Cine de Valladolid, también consiguió galardones en distintos festivales como el Festival Internacional de Cine de Berlín, el Festival de Cine de Atenas y el Festival de Cine de Nápoles. En cines en España el 12 de abril.



‘A la vuelta de la esquina’

A la vuelta de la esquina

Ficha Técnica

Título: A la vuelta de la esquina
Título original: In den Gängen

Reparto:
Franz Rogowski (Christian Gruvert)
Sandra Hüller (Marion Koch)
Peter Kurth (Bruno)
Henning Peker (Wolfgang)
Ramona Kunze-Libnow (Irina)

Año: 2018
Duración: 125 min
País: Alemania
Director: Thomas Stuber
Guion: Clemens Meyer y Thomas Stuber
Fotografía: Peter Matjasko
Género: Drama
Distribuidora: Surtsey Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler

Sinopsis

Christian (Franz Rogowski), un joven solitario y tímido, comienza a trabajar en un gran supermercado. Bruno (Peter Kürth), «el de las bebidas del pasillo», lo acoge bajo su tutela y rápidamente se convierten en amigos. Bruno le enseña a Christian cómo desenvolverse en ese laberinto lleno de estanterías y cajas. Justo al lado trabaja Marion (Sandra Hüller), «la chica de los dulces»,y Christian se enamora inmediatamente de su misterioso encanto. La máquina de café se convierte en su lugar de encuentro y los dos comienzan a conocerse. Pero Marion está casada y los sentimientos de Christian por ella parece que no son correspondidos, especialmente, cuando ella un día no regresa al trabajo. (SURTSEY FILMS).

Premios

  • Festival de Berlín. Sección oficial de largometrajes en competición. 2018
  • Festival de Valladolid – Seminci: Espiga de Plata y Sociograph Award. 2018
  • Premios del Cine Alemán: Mejor actor (Franz Rogowski). 4 nominaciones. 2017


A la vuelta de la esquina

Universidad de la calle

A primera vista A la vuelta de la esquina se vende como una especie de comedia feel-good europea, pero no es así. Después de verla, el espectador sabe que está ante algo mayor, ante un mensaje elevado sobre la vida misma. El guion de Clemens Meyer y Thomas Stuber se construye sobre una dialéctica que no pretende engañar al espectador, sino que le invita a unirse a la historia de vida que se narra entre sus líneas. Consigue crear personajes que parten de un arquetipo: el universo del supermercado, pero que humaniza de tal forma que tienen identidad propia. Manejados con brillantez en los ojos de Christian, se puede vislumbrar el gran contenido emotivo y con una delicadeza que convierte el film en una forma de reflexión elegante. Se ve acompañado por un libreto donde los silencios hablan más que las palabras.

El conflicto interno llega a las entrañas del público, saben captar la esencia de la sensibilidad. Se convierte en un mundo de la calle, que se comprende a la perfección. Crea una empatía nada forzada, que todavía ensalza más el film. El cúmulo de pasiones, desasosiegos y verdad desemboca en un final que es una metáfora en sí misma de la vida. Sus ángeles y demonios. El cansancio y la ilusión de vivir. Como pasase con filmes como la francesa ‘Girlhood’, es hablar de un estrato social trabajador sin caer en los clichés. Una muestra de la enseñanza de la vida, de los errores y aciertos. Un camino por recorrer que atrapa a la persona y acompaña a sus protagonistas de una manera directa. Una mirada distinta a algo tan aparentemente simple como un supermercado. Una complejidad hilada con un buen lenguaje cinematográfico.

A la vuelta de la esquina

La sensibilidad de la interpretación sin adornos

A la vuelta de la esquina no habría tenido tan buenos resultados sin su elenco principal. Actores en una estado magistral, que no necesitan ningún aditivo para transmitir más que sus propias armas artísticas. Franz Rogowski empieza como un protagonista tímido, con una fuerza paulatina que va creciendo hasta convertirse en la esencia del film. Un actor sin miedo a la expresión actoral cruda. Una manera de moverse en el espacio y de utilizar el lenguaje no verbal, que consigue que no le haga falta el diálogo. Su partenaire, Sandra Hüller, da esa pizca de dulzura, de inocencia, pero atrapada en sus demonios. Es la némesis a su vez del Christian de Rogowski. Lo interesante era hacer sentir a través de ellos sin grandes artificios. Convertir lo banal en increíble y ambos consiguen consolidarse como una buena pareja artística. Bravo, ambos fascinantes.

Este mundo no sería posible sin los distintos personajes que completan la historia. Es difícil crear un reparto coral y no quede desaprovechado. En multitud de ocasiones, se ve ese planteamiento en el que los personajes vehículos no llegan a ninguna parte. En esta cinta no ocurre así. Cada miembro del supermercado permite a la propia historia jugar un papel activo. El supermercado es un personaje más. Las situaciones cotidianas y las interpretaciones que las acompañan la hacen especial. Una mención especial a Peter Kurth, quién aparentemente aparece en un plano secundario, pero termina por ser una parte esencial. Bruno es el patriarca del desgarro, es la desilusión hecha personaje, que consigue contrastar con esa protección desinteresada y bondad. Kurth se mimetiza con Bruno desde la primera escena y deja huella en el espectador. Es lógico que el propio film considere subrayar la importancia de este personaje. Caramelo actoral exquisito.

A la vuelta de la esquina

La vida en tres estados

Uno de los contras que tiene el film es la manera de venderse en España con el título de A la vuelta de la esquina, no refleja la alegoría de su título original: ‘En los pasillos’. La razón es que su nombre en Alemania es un resumen perfecto de lo que ocurre: los pasillos del supermercado que llevan a los del propio alma. De esta manera, puede crear expectativas en el espectador de encontrarse una comedia campechana y descubrir algo más. Por ello, algún sector del público se puede ver decepcionado al encontrarse una compleja reflexión de la vida y no un entretiempo ligero. El motivo es que es un largometraje que merece ser meditado, sin prisas, con intención de ir más allá. De entrar dentro. Una vez vista, si se consigue dejarse magnetizar por la cinta, es imposible no pensar en ella días después.

En aspectos técnicos, se tiene que subrayar la importancia de la dirección fotográfica, artística y el montaje. La selección de colores, planos que hablan por sí solos, la puesta en escena… son fantásticos. La manera de organizar cómo se estructura la historia es un acierto: partirla en tres partes, que después de verlas se entienden. Un estilo europeo con una verdad nada contenida y que su intención es hablar de la vida, pero la vida de la gente de a pie. Un homenaje a las personas con una vida lejos de artificios, pero que hay una historia detrás. De eso habla esta película, de la importancia de alzar la voz no solo para contar conflictos sociales, sino también para ver lo que hay dentro. Del alma. Con tintes sociales al hablar de contexto histórico y socioeconómico, que no chirría y aportan más inteligencia a lo que se está viendo.

A la vuelta de la esquina

Conclusión

A la vuelta de la esquina es una película que va de menos a más y acaba capturando al espectador en un universo de a pie con un desgarro emocional original. Historias de vida que permiten reflexionar sobre la existencia vital y de la rutina desde una perspectiva emocional. Unos actores excelentes que no tienen miedo a mostrar la dureza de la vida misma. Una película que no deja indiferente. Deja huella durante varios días. Un pensamiento constante y bien construido que merece ser contado. Solo se puede decir que hay que dejarse embrujar por “los pasillos” del supermercado de Thomas Stuber. Sentimiento puro.

Reportaje de A la vuelta de la esquina en Días de Cine TVE

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