Abyss es una película de ciencia ficción, convenientemente mezclada con aventuras y acción, dirigida por James Cameron. La costosísima producción y el impresionante acabado técnico nos permitieron disfrutar de una asombrosa cinta de extrañas peripecias submarinas rodada por el director que venía de triunfar con la secuela de Alien. Para ello supo mantener la intrigante sensación de claustrofobia de su anterior trabajo. Lideran el reparto Ed Harris y Mary Elizabeth Mastrantonio. Se estrenó con una duración de 135 minutos que, en en un montaje posterior de 1993, se alargaron a 163. La crítica se inspira en esta última versión.



Abyss

Crítica de ‘Abyss’

Ficha Técnica

Título: Abyss
Título original: The Abyss

Reparto:
Ed Harris (Bud Brigman)
Mary Elizabeth Mastrantonio (Lindsey Brigman)
Michael Biehn (Lt. Coffey)
J.C. Quinn (‘Sonny’ Dawson)
Jimmie Ray Weeks (Leland McBride)
John Bedford Lloyd (Jammer Willis)
Todd Graff (Alan ‘Hippy’ Carnes)
Kidd Brewer Jr. (Lew Finler)
Leo Burmester (Catfish De Vries)
Adam Nelson (Ensign Monk)

Año: 1989
Duración: 146 min.
País: Estados Unidos
Director: James Cameron
Guion: James Cameron
Fotografía: Mikael Salomon
Música: Alan Silvestri
Género: Aventuras. Ciencia ficción
Distribuidor: Twentieth Century Fox España

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Abyss’

Donde comprar la película

Abyss [DVD]
  • DVD, No recomendada para menores de 12 años
  • Tiempo de ejecución: 163 minutos
  • Mary Elizabeth Mastrantonio, Ed Harris, Michael Biehn, Leo Burmester, Todd Graff
  • Castellano, Inglés

Sinopsis

Un submarino nuclear norteamericano, el USS Montana, queda atrapado en las profundidades del mar tras un choque en circunstancias muy extrañas. Un equipo de reputados científicos de una petrolera cercana y un grupo especial del ejército, la unidad SEAL, dirigido por el teniente Hiram Coffey son contratados para realizar el peligroso rescate.

Investigarán las causas del accidente y encontrarán indicios de que algo extraño está sucediendo. Empezarán a sospechar que es muy posible que no estén solos y que algo que escapa a su comprensión les acompaña en su aventura. Una tormenta en la superficie les dificultará la búsqueda de la verdad cortando las comunicaciones entre los compañeros. (Sensacine)

Premios

  • Óscar: Mejores efectos visuales. 1989


Algo sucede en el fondo del mar

El quid de la cuestión en Abyss es el misterioso accidente que un submarino nuclear estadounidense sufre en una fosa de las Islas Caimán. El incidente no puede ser más inoportuno: la acción transcurre en 1989 cuando todavía colea la Guerra Fría, y los EE.UU achacan el accidente a la intervención de la URSS. Los soviéticos rechazan la acusación y la tensión se incrementa notablemente; entretanto,  se encomendará a los trabajadores de una plataforma petrolífera el rescate del submarino. Ahí es donde entran en acción Virgil «Bud» Brigman (Ed Harris) y su equipo. Como apoyo un grupo de fuerzas especiales del ejército les acompañará. Contra todo pronóstico, también lo hará Lindsey Brigman (Mary Elizabeth Mastrantonio), mujer en trámites de divorcio con Bud y diseñadora de la plataforma.

Aunque la película tenga una dilatada duración, James Cameron no se anda por las ramas e imprime un ritmo alto desde el principio, en el que vemos el accidente del submarino. Ahí ya nos apercibimos de que la causa del accidente es algo inexplicable, que poco tiene que ver con los rusos. De modo que las gotas de ciencia ficción se van filtrando lentamente desde el inicio. Para el espectador ello supone una sensación de intriga suplementaria, pues mientras nosotros sabemos que el accidente del submarino tiene un origen extraño, la expedición lo relaciona con causas de origen racional. También se empiezan a ver algunas claves, como por ejemplo el continuo toma y daca entre Bud y Lindsey (los que se pelean se desean, dicen) o los roces entre los científicos de la plataforma y los militares.

Ed Harris, Mary Elizabeth Mastrantonio
Copyright 20th Century Fox

El parentesco de Abyss

Para situar un poco las coordenadas estilísticas de Abyss podemos intentar acotar alguna referencia de parecido o influencia, no tanto con la idea buscar símiles como para tratar de entenderla mejor. Así, por ejemplo, una gran influencia (quizá una de las mayores) para Abyss quizá sea Aliens: el regreso (1986), también dirigida por James Cameron. Se nota fácilmente en la atmósfera claustrofóbica en la que tiene que moverse el reparto. Si en Aliens eran los tortuosos pasillos de unas instalaciones coloniales espaciales, en Abyss son los pasillos subacuáticos de cápsulas y naves nodriza. Del mismo modo que en estos espacios cerrados se manifiestan criaturas muy lejos de ser humanas, aunque con un modus operandi bastante distinto entre una y otra película.

El tono de Abyss es el clásico de James Cameron, en el que mezcla ciencia ficción y acción. Es fácilmente comprobable viendo su currículo: además de la mencionada Aliens, están los dos primeros Terminator y Avatar. Eso no quiere decir que no se escamotee alguna reflexión, pero no es el tipo de ciencia ficción digamos «filosófica»; que nadie espere 2001: una odisea del  espacio (1968) o Solaris (1972). Sin embargo, la intriga, el ritmo ligero y constante y la poderosa puesta en escena son dominadas por Cameron al dedillo. Y lo hace con sobrada solvencia. James Cameron es de esos directores que con presupuestos altos tienen cosas realmente interesantes que decir; Abyss fue en su momento la película más cara de la historia, pero el director norteamericano no gasta el presupuestos en un festín de fuegos artificiales. Dirige con tiento y sentido.

Durante aquellos años, por señalar algún parecido más, hubo unas serie de thrillers relacionados con aventuras submarinas. Así, por ejemplo, tenemos a Profundidad 6 (1989), Leviathan (1989) o La grieta (1990). ¿Tendencia, retroalimentación?

Abyss
Copyright 20th Century Fox

Dos ramificaciones en la historia

Los protagonistas de Abyss tendrán que enfrentarse a problemas de diversa índole. Por una lado los científicos de la plataforma liderados por Bud y Lindsey tendrán que hacer frente a un peligro ciertamente humano como es el paranoico líder de los militares, Hiran Coffey (Michael Biehn, un habitual de James Cameron; fue Kyle Reese en Terminator), y por otro a la misteriosa presencia que les visita intermitentemente con desconocidas intenciones.

El conflicto entre científicos y militares es un clásico de la ciencia ficción y será el apartado que aporte acción y músculo a Abyss. De hecho Coffey acaba convirtiéndose en un auténtico psicópata carente de juicio, debido al efecto de la presión, que pone en peligro a todos robando una cabeza nuclear del submarino accidentado y amenazando con desencadenar un conflicto apocalíptico. La parte, digamos, «alienígena» aporta la necesaria dosis de enigma y misterio para que resulte un híbrido típico de Cameron. En Aliens, eso sí, la presencia extraña era ciertamente hostil y letal desde el inicio; en Abyss no está tan claro, la presencia puede ser amigable… o no.

Abyss
Copyright 20th Century Fox

Otro ingrediente: el romance

Además de los dichos, en Abyss concurre otro elemento: el romance. La relación entre Bud y Lindsey es tirante al inicio, dando lugar incluso a situaciones de comedia. Sin embargo, su relación se irá adensando hasta rozar a ratos lo cursi. Acaso pueda ser la parte más discutible de la película, tanto por el tono como por la incompatibilidad con el resto del estilo de Abyss. Otros tipos de sentimentalismo irán apareciendo del mismo modo, teniendo James Cameron que caminar en el alambre para no incurrir en el melodrama.

De cualquier modo las actuaciones son lo suficientemente buenas como para mantener cierto control. Ed Harris tiene la determinación y la energía exigibles como para ser un héroe de acción, y Mary Elizabeth Mastrantonio construye un personaje decidido y corajudo; una especie de Ripley, pero con menos talento para manejar armas de gran calibre. Por su parte el «villano» Michael Biehn trata de dar a su personaje una esencia psicótica que le hace caer en una sobreactuación algo obvia. No es ningún defecto grave, pero la figura del héroe noble y bondadoso de Terminator le era más propicia.

Abyss
Copyright 20th Century Fox

Este rodaje es un infierno

Casi la mitad del rodaje de Abyss tiene lugar dentro del agua, lo que supuso no pocas dificultades de tipo técnico. Dada la imposibilidad de rodar en mar abierto, como Cameron pretendía, hubo de buscarse un gigantesco tanque de agua que, tras diversos avatares, fue encontrado en Carolina del Sur. Varias escenas fueron rodadas a una considerable profundidad lo que hizo que los actores las pasaran canutas y fuese necesario una cámara de descompresión y un submarinista de apoyo para cada actor. Muchos días apenas se avanzaba y Ed Harris y Mary Elizbeth Mastrantonio acabaron con los nervios exhaustos.

Algunos efectos especiales requirieron de la utilización de un software peculiar y exigieron el trabajo de medio año. Por lo menos el resultado final fue extraordinario y, aun hoy en día, Abyss es visualmente sorprendente. Prestando un poco de atención se pueden ver algunos recursos visuales que el propio Cameron usaría en Terminator 2 o Titanic. El apartado técnico es absolutamente impecable.

Conclusión de ‘Abyss’

Abyss es capaz de aunar el espectáculo y el presupuesto de altos vuelos con una buena esencia cinematográfica. James Cameron maneja con sabiduría todos los recursos a su alcance para entregarnos una emocionante cinta de ciencia ficción que, a pesar de su larga duración, siempre mantiene un buen ritmo. Espectaculares escenas submarinas y una intrigante historia son dos buenas bazas jugadas con acierto. El metraje suplementario añadido a posteriori hace la historia algo más densa, pero nos ofrece una explicación más satisfactoria de la resolución.

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