Águilas del Cairo es un thriller político que explora la oscura relación entre la industria cinematográfica y el poder político en Egipto. Dirigida por Tarik Saleh (Conspiración en El Cairo, El Cairo confidencial), la película sigue a George Fahmy, un actor egipcio interpretado por Fares Fares, que se ve presionado a protagonizar una película de propaganda sobre el presidente Abdel Fattah El-Sisi. Con un tono que combina la comedia y el drama, Águilas del Cairo es una crítica mordaz a la censura y la corrupción en el régimen egipcio, y explora temas como la libertad de expresión y la supervivencia en un entorno autoritario.
Crítica de 'Águilas del Cairo'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Águilas del Cairo
Título original: Eagles of the Republic / Les Aigles de la République
Reparto:
Fares Fares (George Fahmy)
Lyna Khoudri (Donya)
Zineb Triki (Suzanne)
Amr Waked (Dr. Mansour)
Cherien Dabis (Rula Haddad)
Sherwan Haji (Yasser Islam)
Hassan El Sayed (Obispo copto)
Pedram Hajigholi (Extra)
Suhaib Nashwan (Ramy)
Mohammed Nehmi (Guardián nocturno)
Haitham Elsaadani
Husam Chadat
Mustafa Peker
Año: 2025
Duración: 127 min.
País: Suecia
Director: Tarik Saleh
Guion: Tarik Saleh
Fotografía: Pierre Aïm
Música: Alexandre Desplat
Género: Thriller. Drama
Distribuidor:
Tráiler de 'Águilas del Cairo'
Sinopsis
George Fahmy (Fares Fares) el actor más querido de Egipto, se ve presionado a protagonizar una película encargada por las más altas autoridades egipcias. Aceptando a regañadientes, este papel será la puerta que le hará entrar en el selecto grupo de las personas más poderosas del país. Como una polilla atraída por la luz, comienza un romance con la misteriosa esposa del general que supervisa el proyecto.
Dónde se puede ver la película en streaming
Poco interés
Águilas del Cairo plantea sobre el papel un conflicto potentísimo, el choque entre cine, propaganda y poder político en el Egipto contemporáneo. Águilas del Cairo promete un descenso a los entresijos del autoritarismo, donde la cultura se convierte en arma y el arte en moneda de cambio. Sin embargo, lo que acaba desarrollándose es una historia mucho más superficial de lo que su premisa sugiere.
El guion se centra más en el ascenso social del protagonista y en su romance con la esposa del general que en las verdaderas implicaciones políticas y éticas de su situación. El resultado es una narración descompensada, el sistema represivo se presenta más como decorado que como una amenaza real, y el conflicto interno del protagonista nunca termina de adquirir profundidad ni urgencia dramática.
Elegancia sin filo
Tarik Saleh demuestra, una vez más, su habilidad para construir atmósferas sofisticadas y opresivas. El Cairo aparece filmado como un espacio monumental y asfixiante, donde el lujo y la vigilancia conviven de forma inquietante. La puesta en escena es pulcra, estilizada y claramente consciente de su dimensión simbólica.
El problema es que esa elegancia visual no va acompañada de una verdadera tensión narrativa. Saleh observa el poder desde una distancia casi contemplativa, sin atreverse a incomodarlo del todo. A diferencia de otros trabajos suyos más incisivos, aquí la crítica política se diluye en una estética cuidada que termina domesticando el conflicto.
Carisma desaprovechado
Fares Fares aporta presencia y carisma a George Fahmy, construyendo un protagonista creíble como estrella mediática, cómodo en el foco público y progresivamente seducido por los privilegios del sistema. Su interpretación es sólida, pero el personaje está escrito de forma demasiado plana, sabemos qué le ocurre, pero no terminamos de entender qué siente realmente.
El arco emocional del protagonista carece de verdadera transformación, más que un hombre atrapado por el poder, parece alguien que simplemente se deja llevar por él, sin que la película explore las contradicciones internas que deberían acompañar ese proceso.
Brillo externo, vacío interno
La fotografía es elegante, con una paleta cromática que refuerza la sensación de lujo y opresión. El diseño de producción recrea con eficacia los espacios del poder político y cultural, dotando a Águilas del Cairo de una apariencia de gran cine internacional.
La música y el montaje cumplen correctamente su función, aunque tienden a subrayar los momentos de tensión de forma algo mecánica, sin que esa tensión termine de calar en el espectador. Todo está bien hecho, pero nada resulta especialmente memorable o arriesgado.
Conclusión de 'Águilas del Cairo'
Águilas del Cairo tiene una premisa potente, un contexto fascinante y un protagonista carismático, pero se queda en la superficie de sus temas tratados. La crítica al poder es tímida, el conflicto moral apenas se desarrolla y el thriller nunca llega a generar verdadera inquietud.
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