En 2019 Sophie Deraspe triunfó en la industria cinematográfica gracias a Antigone, adaptación libre de la tragedia griega “Antígona”, de Sófocles. Esta vez, la película se ambienta en Montréal, en la vida de una familia de Argelia. Sería conveniente destacar que fue el largometraje escogido por Canadá en su carrera por los Premios Óscar, aunque finalmente no fue nominada.

A pesar de ello, ha triunfado en distintos certámenes y premios, como el galardón a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Asimismo, se alzó con seis premios en los Premios Iris, incluyendo a mejor dirección, guion y película. Además, la crítica cayó rendida ante la interpretación Nahéma Ricci, convirtiéndose en una de las actrices más prometedoras de su tiempo. Llega a España a través de la 3ª edición de OHLALÀ! Festival de cine francófono de Barcelona, desde el 1 al 8 de octubre de 2020, también en Filmin.



Antigone

 

Crítica de ‘Antigone’

Ficha Técnica

Título: Antigone
Título original: Antigone

Reparto:
Nahéma Ricci (Antigone)
Rawad El-Zein (Polynice)
Antoine DesRochers (Hémon)
Nour Belkhiria (Ismène)
Rachida Oussaada (Ménécée)

Año: 2019
Duración: 109 min
País: Canadá
Dirección: Sophie Deraspe
Guion: Sophie Deraspe
Música: Jad Chami y Jean Massicotte
Fotografía: Sophie Deraspe
Género: Drama
Distribución: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Antigone’

Sinopsis de ‘Antigone’

Mejor Debut Canadiense en el Festival de Toronto y candidata para representar al país en los Oscar, Antigone es una implacable adaptación de la imprescindible tragedia de Sófocles en clave de cine social sobre una familia de inmigrantes en Canadá.

A pesar del drama que rodea la inmigración de su familia, Antigone se ha adaptado bien a la vida norteamericana. Con su hermana Ismene, sus hermanos Eteocles y Polynices, y su abuela Menoeceus, la adolescente vive una vida modesta pero relativamente tranquila en un barrio obrero de Montreal. Pero la tragedia golpea de nuevo a la familia. Antigone decidirá ayudar a su hermano a evadirse de la cárcel y enfrentarse al sistema judicial. A la ley de los hombres, ella prefiere su propio sentido de la justicia, dictado por el amor y la solidaridad. (FILMIN).



Antigone
Foto de Filmin

Libre interpretación, realidad actual

No es extraño que Antigone sea una de las películas que luchó por su puesto en los Premios Óscar. A pesar de no ser escogida entre sus nominadas, es indiscutible la gran calidad de la película de Sophie Deraspe. Desde el inicio se percibe una sensibilidad y un sentimiento tan profundos, que se van complicando con unos detalles tan sinceros como humanos. Por lo cual, hay una historia con alma, con una verdad por denunciar y lo realiza con una maestría increíble. De esta forma, realiza un buen homenaje a la obra original de Sófocles, pero, a su vez, parte ante una idea con sello de identidad única y con un bagaje vital exquisito. Con lo cual, extrae ese contexto de rebeldía, de amor por la familia que había en el texto original, pero lo extrapola de tal forma que se convierte en una fábula desgarradora de tiempos actuales.

El guion hilvana ese contexto emocional con una realidad muy presente, como son los movimientos migratorios y un contexto sociolcultural en constante conflicto. Gracias a ello, se da una visión veraz del significado de venir de fuera y no ser aceptado por los estereotipos que se gestan alrededor. Sin embargo, tampoco peca de maniqueísta, sino que cada uno de los personajes de esta historia llevan consigo mismos acciones cuestionables ante la justicia humana. Por tanto, abren el debate sobre esos detalles que humanizan los actos, donde una persona es capaz de arriesgar su propio futuro para ayudar a lo que más quiere. A través de esa vorágine de emociones y sentimiento, ese viaje trascendental se clava en el público, dejando tras de sí una reflexión y una introspección a flor de piel. Es imposible no emocionarse y conectar de una forma tan sublime.

Sophie Deraspe
Foto de Filmin

La sensibilidad en sus ojos

Gran parte de esa desnudez sensitiva se debe a un elenco impresionante, donde ninguno de sus integrantes flaquea. Nahéma Ricci da vida a Antigone, protagonista y nombre del film. Por este motivo, tiene el reto de convertirse en el nexo de unión de todas las situaciones a desarrollar. De este modo, Ricci demuestra su gran talento, con una interpretación soberbia. Por esa razón, puede verse esa crudeza artística, donde hay un cuidado por el lenguaje no verbal, la dicción ante la pantalla y esa mirada que transmite tanto. Junto a ello, se suma una expresividad elegante, sutil y llena de delicadeza. Solo se puede decir que es arte en estado puro. Por ello, no necesita adquirir aditivos o recursos para salvaguardar su credibilidad en pantalla, sino que encumbra su personaje a unos niveles de sinceridad cinematográfica que deja estupefacto al espectador.

Después, Hakim Brahimi tiene esa luminosidad, que contrasta con el trasfondo de su personaje, lo que hace más verosímil su participación. Lo mismo ocurre con Nour Belkhiria, que, además, en su caso, realiza una evolución circunstancial emocionante. Por lo cual, es sentimiento no alterado y familiaridad. Por otro lado, Rawad El-Zein es el yang perfecto para Ricci, que ve en su hermano en la ficción su némesis. A pesar de no aparecer tanto en pantalla como Ricci, esa crudeza de una vida gobernada por las malas elecciones, deja un retrato certero de lo que se pretende. Luego, Rachida Oussaada lleva su trabajo actoral ante un desgarro sensitivo, que crea un vínculo muy especial con los espectadores. Es un ejemplo de esas madres y abuelas que luchan por una vida mejor, en un mundo que no se lo pone nada fácil. Por último, Antoine DesRochers ejecuta una metamorfosis increíble.

Sophie Deraspe
Foto de Filmin

Víctimas del vivir

En las primeras secuencias ya se percibe un gusto espectacular sobre la imagen, lo que hace que se comprenda que un buen guion llega a su máximo esplendor con una realización sobresaliente. Y así sucede en Antigone. Por es razón, la dirección de fotografía capta todo el universo que se torna sobre ella, desde una naturaleza libre y amena, hasta una iconografía de los barrios y las bandas callejeras. Por ende, encuentra un equilibrio maravilloso y nada fácil de hacer, dado que, a pesar del cambio de registro, en ningún momento se pierde la coherencia y el estilo característico que se persigue con el film. Sin duda, consigue ser una perfecta metáfora de la necesidad de cambio, pero la dificultad para ello. A partir de sus propios personajes, crea un imaginario resolutivo y capaz de llevarse fuera de la pantalla.

Por otra parte, la dirección artística se mueve entre unos colores concretos, enfocándose en una gama cromática más fría, que se confrontan con el rojo que es pura pasión. Es más, esas tonalidades rojizas plantean ese flujo íntimo y afectivo. Además, hay que aplaudir que no se limiten a la realidad extraída de los barrios pesados, sino también de un sistema educativo y un correccional que se alejan del cliché que se suele atribuir a su imagen general. Por lo cual, es un relato vivo, que se encuentra siempre en constante movimiento. Gracias a ello, el montaje lo traduce en un hilo tranquilo, ameno, pero sin dejar apartados los golpes de efecto. En esta ocasión, los puntos álgidos se dan desde una fragilidad vigorosa, que termina por cautivar hasta lo más profundo al espectador. Para terminar, la banda sonora se cierne en una corriente suspicaz, ingeniosa y emocional.

Antigone
Foto de Filmin

Conclusión

Antigone es una película que hace sentir, vibrar y emocionar al público. De esta forma, consigue liberar un homenaje a la tragedia de Sófocles, pero trayéndola ante una vorágine sensitiva exquisita y muy actual. Gracias a ello, se comprueba la gran inteligencia emocional y el talento de Sophie Deraspe. Asimismo, su elenco interpretativo es excelente, destacando una maravillosa Nahéma Ricci, que triunfa con una calidad expresiva impresionante. También hay que aplaudir el gran trabajo de la realización técnica, que convierte esta experiencia en puro sentimiento y en una trabajada metáfora visual. Es arte en vivo. El espectador acaba rendido ante una poesía visceral, que denuncia la falta de humanidad en un sistema adulterado por la impasibilidad de las reglas y leyes.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí