Crítica de Black Mirror. Temporada 4 Episodio 1 – ‘USS Callister’

Según Netflix, USS Callister es el primer episodio de esta cuarta temporada de Black Mirror. En el argot de la cocina, serían los entrantes, sin embargo este episodio acaba saciando el hambre desde el principio hasta un final que ha resultado ser un exquisito postre de leche.



USS Callister

Crítica de Black Mirror: USS Callister

Título: Black Mirror: USS Callister
Título original: Black Mirror: USS Callister

Reparto:
Jesse Plemons (Robert Daly)
Cristin Milioti (Nanette Cole)
Jimmi Simpson (Walton)
Michaela Coel (Shania)
Billy Magnussen (Valdack)
Milanka Brooks (Elena Tulaska)
Osy Ikhile (Nate Packer)
Paul G. Raymond (Kabir Dudani)
Hammed Animashaun (Pizza Guy)
Tom Mulheron (Tommy)

Año: 2017
Duración: 76 min.
País: Reino Unido
Director: Charlie Brooker (Creator), Toby Haynes
Guion: William Bridges, Charlie Brooker
Fotografía: Stephan Pehrsson
Música: Daniel Pemberton
Género: Thriller. Ciencia Ficción
Distribuidor: Netflix

 Sinopsis

Como capitán de la nave U.S.S. Callister, Robert Daly recorre el universo junto a los miembros de su tripulación. Por su parte, éstos deberán demostrar su máxima lealtad.



Insert Coin

No he disfrutado esta cuarta temporada en el orden que ofrece Netflix y no sé cómo debe ser la bienvenida desde este episodio, pero desde luego ha resultado un viaje harto divertido, con algunas ligeras trampas que se pueden pasar por alto si entras en el “juego” que Charlie Brooker, y su director: Toby Haynes, construyen con enorme talento.

USS Callister comenzó por la curiosidad de Booker hacia los “universos procedurales” que tan populares se estaban haciendo en el mundo de los videojuegos hace unos pocos años. Brooker, que antes de iniciarse con Black Mirror (y otros proyectos menores) en el mundo audiovisual trabajó como crítico de videojuegos, estaba al tanto de esta nueva moda. Cuando salió al mercado el videojuego ‘No Man’s Sky’, un título que atrajo cierta polémica, Brooker quedó fascinado por la capacidad del estudio para crear un universo que se creaba proceduralmente, cuya explicación sencilla sería la “generación de mundo de un modo aleatorio”, gracias a unos algoritmos de programación. De aquí surge este episodio.

USS Callister

Además de ‘No Man’s Sky’, es fácil ver ciertas influencias en USS Callister, la más evidente es ‘Star Trek’, pero también es fácil ver la referencia al relato: ‘I Have No Mouth, and I Must Scream’ de Harlam Ellison (el cual, curiosamente, también fue adaptado al mundo videojueguil).

La última frontera…

El episodio habla en primera instancia del fetichismo del ‘fan’. El del fan desmedido, aquel que desea vivir las aventuras cuyos ídolos han padecido en un universo de ficción creado por simples mortales. Aquel cuyo ego desmedido le hace cambiarse de lugar, desde la butaca de espectador al de dueño de su saga favorita (y recientemente lo hemos visto con algunos fans de una famosa saga galáctica). Un mundo de juegos de rol, de figuritas y de colecciones llevado al extremo casi como una filia, ¿hasta qué punto estaría dispuesto el fan(ático) a llegar para cumplir su sueño?

USS Callister

Sin entrar en mucha más materia argumental para preservar sorpresas, el episodio cuenta con un elemento poco característico en la serie: la comedia. Ya habíamos tenido leves destellos de comedia en el pasado, pero en este caso estamos hablando de comedia que funciona, muy bien medida y con un sentido del tempo genial.

Pizzas y agujeros negros

El casting no podía haber sido más maravilloso. El protagonista en cuya piel se mete Jesse Plemons, al que ya conocíamos de ‘Breaking Bad’ y la segunda temporada de ‘Fargo’, está magnífico y se refuerza por un trabajo de caracterización y maquillaje muy acertado. Sus compañeros de reparto y muy especialmente Cristin Milioti, la cual también estuvo en aquella temporada de ‘Fargo’, están estupendos, todos ellos con un gusto por la “interpretación dentro de la interpretación” muy apropiado y divertido.

USS Callister

Visualmente es una pequeña gozada. El director entiende en todo momento dónde está, qué clase de guion está filmando. La fotografía, usada con inteligencia, abarrota del color heredado de ‘Star Trek’ la fantasía en el mundo del videojuego y utiliza los marrones y grises para el anodino mundo real. Por poner una pequeña pega, me hubiese gustado que, cómo en la escena inicial, toda la parte de videojuego estuviese rodada a 4:3 y con ese precioso grano y desgaste imperfectos.

Conclusión

Un episodio casi redondo, al que sólo se le pueden achacar un par de situaciones algo forzadas en su tramo final, pero dado que su tono es mucho más desenfadado a lo que estamos acostumbrados, se perdona sin dudarlo ni una sola vez. Es asombroso como dentro de esta hora y diez minutos de absoluto divertimento, el equipo de Black Mirror es capaz de introducir temas y situaciones tan incómodas y desagradables como nos tienen acostumbrados sin que resulte forzado. Muy bueno.

CALIFICACIÓN: 8/10

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El Ed Wood de los técnicos en realización y de los estudiantes de periodismo frustrados. Amante del cine, casado con la literatura y tonteando con la videojuerga.

Daniel González Fernández

El Ed Wood de los técnicos en realización y de los estudiantes de periodismo frustrados. Amante del cine, casado con la literatura y tonteando con la videojuerga.

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