Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts) es un documental de 56 minutos, dirigido por el hispano-sueco Miguel Eek y producido por Mosaic Producciones, en co-producción con IB3 Televisió de les Illes Balears. Nos habla sobre la muerte desde la perspectiva de los vivos que trabajan día a día en un tanatorio y un cementerio.

Rodado durante un año en el cementerio de Palma de Mallorca, este documental ha tenido un paso exitoso por los festivales de cine, resultando ganador en Firenze Film Festival, SomCinema y en New York City Films Infest. También recibió una mención especial en MakeDox, y participó en otros festivales importantes como Doxa, Fipadoc, Docfeed, Seminci (Valladolid), Cinemed, Alcances, Cinespaña, Atlàntida o Menorca Docs, entre otros. Después de un estreno selectivo en salas, llega a Filmin el 24 de Enero de 2.020.



Ciudad de los Muertos

Crítica de ‘Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts)’

Ficha Técnica

Título: Ciudad de los muertos
Título original: Ciutat dels morts

Año: 2019
Duración: 55 min.
País: España
Dirección y guion: Miguel Eek
Directora de producción: Marta Castells
Ayudante de producción: Virginia Galán
Operadores de cámara: Edu Biurrun, Jan Hernández, Pablo Bohigas, Joan Vidal y Bosco Llona
Sonido directo: Carlos Novoa
Diseño de sonido y mezcla: Rubén Pérez
Montadora: Aina Calleja
Etalonaje: Jaume Alcina
Diseño gráfico y cartel: Eduard Bagur
Productora: Mosaic Producciones
Coproducido por: IB3 Televisió de les Illes Balears
Con el apoyo de: Consell de Mallorca, Institut d’Estudis Balearics, Illes Balears Film Commision y Ayuntamiento de Palma.

Filmaffinity

Tráiler de ‘Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts)’

Sinopsis

Ciudad de los muertos es un documental sobre la muerte interpretada por los vivos. Sus protagonistas son personas que se enfrentan a la muerte diariamente, y que han encontrado otra manera de entenderla.

En el cementerio de Palma de Mallorca, trabajan Biel, el vigilante; José, el agente comercial; David y Sergio, los tanatopractores; Jaume y Mohammed, jardineros, José Luis, del horno crematorio y Manuela, que trabaja en la limpieza. A través de sus relaciones, a veces dramáticas, otras cómicas, descubrimos el desconocido mundo de la muerte, pero también las historias personales de sus habitantes.



De la ESCAC al cementerio

El documental Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts) nos acerca a un mundo que nos es tremendamente desconocido, casi considerado como un tabú. Y es que la muerte es un tema que nos incomoda y que afrontamos siempre en la distancia. Aún siendo cierta aquella frase hecha de “nada en la vida es seguro excepto la muerte”. Por eso, su realizador Miguel Eek, quiso acercarse al tema, retratándolo desde la perspectiva cercana que tienen los trabajadores que conviven a diario con ella en un cementerio.

Eek es un joven realizador hispano-sueco graduado en Dirección de Cine por la ESCAC (Escuela Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya). También estudió en la Arcada Polytechnic University de Helsinki. Entre su filmografía destaca el documental de investigación Vida y Muerte de un Arquitecto (2017), donde analizaba un caso real de asesinato en plena época de la España franquista.

Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts)

El teatro de la muerte

En Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts) utiliza la cámara para acercarse a la muerte con distancia y respeto. Planos generales de bellos encuadres nos muestran la quietud del cementerio, acercándonos puntualmente a planos más cortos cuando le interesa señalar determinados momentos en la vida de las personas que aparecen en pantalla.

Y es entonces, cuando el miedo por la muerte se convierte en una rutina impasible y neutra. Asistimos a distintas secuencias con enterradores, tanatopractores, jardineros, agentes funerarios, vigilantes o mujeres de la limpieza. Algunos tratan directamente con los protagonistas de la función, los cadáveres. Otros deben lidiar tan solo con el escenario y el atrezzo. Finalmente, otros deben afrontar el dolor de los familiares de los difuntos, convertidos en meros espectadores de ese teatro organizado en que se convierte el final de nuestra vida.

Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts)

Los muertos y los vivos

El retrato que se hace en Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts) es curioso y sencillo. Veremos a los trabajadores mantener conversaciones banales mientras realizan sus tareas, ya sea comentando la noche de fiesta del día anterior mientras limpian un cadáver, escuchando una canción bailable de Chayanne entre los nichos o debatiendo sobre la inmortalidad a raíz de un artículo que se reenvían por móvil unos a otros. Se relacionan entre ellos como haría cualquiera de nosotros con sus compañeros de trabajo, pero sin tener cerca cadáveres, nichos o ataúdes.

Con todo eso se pretende normalizar el hecho de morirse y de deshacerse del cuerpo, se haya escogido entierro o incineración. El humor también está presente en el documental. No es algo forzado, surge de las propias conversaciones entre los empleados, como aquellas limpiadoras que en una sala llena de ataúdes deciden cual escogerían para su propio entierro.

Eso sí, los que se llevan la palma son los dos jardineros, uno cristiano y otro musulmán, que tienen conversaciones teológicas de bolsillo, en las que hasta aparece la película Armageddon (Michael Bay, 1998), como referente del posible Apocalipsis.

Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts)

Conclusión de ‘Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts)’

Ciudad de los Muertos (Ciutat dels Morts) es un curioso documental escrito y dirigido por el realizador hispano-sueco Miguel Eek. Se acerca al tabú de la muerte desde la perspectiva de los vivos que trabajan en un cementerio. Sin caer en el morbo gratuito y con algunas dosis de humor, nos invita a entrar con naturalidad en el día a día de los trabajadores, normalizando el hecho de morir y el de convivir de cerca con la muerte.

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