“Cold War”, una historia de amor imposible durante la Guerra Fría, dirigida por Pawel Pawlikowski

Cold War, es la ganadora del Premio al Mejor Director en el pasado Festival de Cannes, Pawel Pawlikowski, conocido fundamentalmente por su maravillosa y multipremiada película “Ida” (2013). A caballo entre Polonia, Berlín, Yugoslavia y París, Cold War nos presenta una historia de amor imposible en tiempos imposibles. Protagonizada por Joanna Kulig (“Las inocentes“, “Ida“), Tomasz Kot (“Dioses“) y Agata Kulesza (“Ida“). Estreno el 5 de Octubre.



Cold War

Crítica de Cold War

Ficha técnica

Título: Cold War
Título original: Zimna wojna

Reparto:
Joanna Kulig (Zula)
Tomasz Kot (Wiktor)
Agata Kulesza (Irena)
Borys Szyc (Kaczmarek)
Cédric Kahn (Michel)
Jeanne Balibar (Juliette)
Adam Woronowicz (Consul)
Adam Ferency (Ministro)
Adam Szyszkowski (Guardia)

Año: 2018
Duración: 88 min.
País: Polonia
Director: Pawel Pawlikowski
Guion: Pawel Pawlikowski, Janusz Glowacki
Fotografía: Lukasz Zal
Música:
Género: Drama. Romance
Distribuidor:  Caramel Films España

Filmaffinity

IMDB

Tráiler

Sinopsis

Con la Guerra Fría como telón de fondo, Cold War nos cuenta una apasionada historia de amor entre dos personas de diferente origen y temperamento que son totalmente incompatibles, pero cuyo destino les condena a estar juntos. (Caramel Films)

Premios

  • Festival de Cannes. Sección Oficial a Competición. Mejor Director. 2018
  • Festival de San Sebastián. Sección Perlak. 2018


Situemos la acción

Al comienzo de Cold War con la Guerra Fría de por medio vemos constantemente un camión recorriendo el árido paisaje de la Polonia de posguerra, en busca no de personas, lugares o propiedades, sino de sonidos y música. Un acordeón, una ruidosa gaita, la canción de una solitaria niña. Todo se captura en una grabadora, o más bien, se custodia, como si de una valiosa materia prima se tratase. El material recopilado aparece como una masa multiforme, difícil de encontrar un claro significado para ser utilizado con un propósito determinado.

El pianista Wiktor (Tomasz Kot) es una especie de investigador en el terreno musical. Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, Wiktor junto a su colega y amante Irena (Agata Kulesza) recopilan por todo el país canciones populares tradicionales con una grabadora. Con todo el material recopilado como base, fundan un conservatorio y convocan ensayos entre los campesinos y trabajadores de la zona. La idea es encontrar a jóvenes cantantes y bailarines con talento para subirlos al escenario.

Cold War

A continuación se crea un coro, con la intención de llevar la música tradicional de la población rural y montañosa polaca a las ciudades e incluso de gira por el extranjero. Los bailes se ensayan en una antigua casa señorial, medio destruida.

Entre los jóvenes que solicitan ser admitidos en la Academia se encuentra Zula (Joanna Kulig), que tiene un talento musical extraordinario, pero cuyo pasado tiene una oscura sombra. Rápidamente Wiktor se quedará fascinado y prendado con ella por su naturaleza rebelde y su canto.

Promocionar canciones populares y tradicionales 

La finalidad del proyecto de Wiktor e Irena está encaminado a promocionar canciones populares y tradicionales en el olvido, y de esta manera, enriquecer la vida cultural del país. Además, intentar devolver a Polonia su identidad nacional, utilizando la música popular para conectar con las personas. Sin embargo,  el partido pronto reconoce el potencial propagandístico de los sonidos patrióticos y tendrá otros planes más oportunistas…

El retrato de este meticuloso y mecánico proceso de investigación y selección, sobre el que las restricciones políticas, culturales e históricas marcadas por el establishment, parecen actuar más allá de las decisiones y la voluntad de los individuos involucrados en el proyecto, es, uno de los aspectos más destacados, interesantes y efectivos de Cold War.

Un amor imposible

Durante más de dos décadas, la historia de amor filmada con seductoras imágenes en blanco y negro, sigue a la pareja que, a pesar del gran muro que atraviesa y divide a Europa, no puede alejarse el uno del otro. Su destino está determinado por la agitación existente en la historia polaca reciente y, al mismo tiempo, refleja las duras restricciones de la política cultural bajo el periodo de Stalin, el deshielo en la época de Krushchev y el renovado endurecimiento en los años sesenta.

En este contexto, Pawlikowski explora las emociones de la pareja de manera radical, pero siempre con ternura, delicadeza y afecto. Una pasión destructiva que se prolongará durante más de quince años en Berlín, París, Yugoslavia y con muchas elipses cinematográficas precisas y perfectas.

Cold War

Al igual que el folklore se ha convertido en un instrumento de propaganda durante el periodo de la Guerra Fría, la relación entre Zula y Wiktor es de desconfianza mutua, de lucha permanente, sin esperanza de resolución o cumplimiento.

Si alguien piensa que un amor como el descrito en Cold War, tan apasionado y al mismo tiempo tan destructivo, es imposible su existencia, al final de la película tenemos una sorpresa. Pawel Pawlikowski dedica esta película a sus padres.

Maravillosa fotografía en blanco y negro

La nueva película de Pawel Pawlikowski tiene mucho en común con “Ida” (2013): la trama está ubicada en el periodo de la Guerra Fría, y vuelve a repetir como responsable de la fotografia, Lukasz Zal. Las hipnóticas imágenes vuelven a estar filmadas en blanco y negro casi cuadradas, en las que los personajes a menudo se pierden en las líneas y formas rígidas de su entorno. Este formato implica menos detalles.

El ritmo también es muy rico y elíptico: las escenas a menudo se interrumpen bruscamente, se reducen a miradas, gestos y frases individuales por el cambio abrupto y los saltos en el tiempo.

Cold War

En Cold War, Pawel Pawlikowski, logra crear una atmósfera infinitamente sensual y cautivadora, gracias a sus imágenes en blanco y negro cristalinas en formato 4: 3, entremezcladas con interludios musicales. Un hermoso espectáculo, que consigue hacer de las canciones populares polacas representadas por el coro, una música armoniosa, agradable y melódica a los oídos del espectador. A destacar, casi siempre en primeros planos, a una bella Joanna Kulig, que en muchos momentos nos hará recordar a la gran Jeanne Moreau.

Punto y final

Pawlikowski es un maestro de la omisión. Cada una de las secuencias de la película se da en otro lugar, a menudo uno o dos años después. Y siempre de una manera completamente natural y espontánea.

Pawel Pawlikowski consigue plasmar en tan solo 85 minutos un preciso y enormemente conciso retrato de una trágica, tormentosa e imposible historia de amor en el entorno de la posguerra. Las escenas y los diálogos están tan estéticamente comprimidos y condensados, y el montaje está tan sumamente apretado que Cold War te dejará casi sin aliento y conmovido al ver como esta pareja va directamente hacía el abismo.

Todo esto hace de Cold War un drama elíptico enormemente denso, cautivador, envolvente y estructuralmente melodramático. Una película con mucha música, jazz, imágenes maravillosas, poderosas y conmovedoras, personajes legendarios y grandiosos más de cine que de la vida cotidiana. En definitiva, cine en estado puro, se respira cine por los cuatro costados.

CALIFICACIÓN: 8,5/10

Reportaje de Cold War en Días de Cine TVE

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Mi afición por el séptimo arte y el gusanillo por escribir me llevaron a crear Cinemagavia. El cine, por supuesto, siempre que puedo, en versión original. Licenciado en Periodismo, Community Management, Ventas, Marketing….

Eduargil

Mi afición por el séptimo arte y el gusanillo por escribir me llevaron a crear Cinemagavia. El cine, por supuesto, siempre que puedo, en versión original. Licenciado en Periodismo, Community Management, Ventas, Marketing....

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