La Lección obra de teatro en un acto escrita por Eugène Ionesco. Llega de nuevo a Madrid hecha realidad por el dramaturgo, director y maestro de su propia escuela de teatro, Eduardo Recabarren. Tres actores dan vida a una clase particular (muy particular) que acabará antes de que suene el timbre… ¿aprenderemos algo?



La Lección

Crítica de La Lección

Sinopsis

La Lección cuenta la historia de una joven bachiller que recibe clases particulares de geografía, matemáticas, lingüística y filología… en la casa personal de un profesor. La lección que va recibiendo la alumna se va volviendo más compleja conforme va pasando el tiempo. E Irá derivando de una simple lección a un autoritarismo “peligroso”.

Sobre la obra original

Este único acto escrito por Eugène Ionesco en 1950 fue representada por primera vez en el Théâtre de Poche Montparnasse en Febrero del 51. Relata como una alumna ilusionada y decidida desea prepararse para un doctorado. Por este motivo recurre a las clases particulares de un profesor reconocido en su localidad y de su ayudante. Durante la enseñanza, los vínculos entre alumna/profesor irán mutando hasta llegar al ejercicio estrella. Desembocando en un final límite.

La obra presenta una serie de similitudes que evidencian un entorno social vinculado con la situación de angustia y pesadumbre que se vivía en Europa pasada la II Guerra Mundial. La visión crítica de Ionesco contribuyó a la to­ma de conciencia que trajo como consecuencia un proceso de reconstrucción económico-social, duradera en muchos aspectos hasta el día de hoy.

La Lección

Acostumbrados a héroes clásicos y de fábula que llevan al hombre medio a conseguir un objetivo determinado. En esta ocasión, en la obra de Ionesco y por el montaje concreto de Eduardo Recabarren, el objetivo de cada personaje está difuminado por la incomunicación que van adquiriendo profesor/alumna y acentuada por su ayudante/sirvienta. Convirtiéndose esta incomunicación en protagonista de la obra, dejándonos a los actores como claras herramientas de transmisión de dicha premisa. ¿Qué presente puede construir cualquier sociedad con dicha manera de comunicarse?… ¿O incomunicarse?

Esta herramienta se ve claramente en el uso de la palabra. Normalmente, en el teatro Los personajes se comunican entre ellos y con el público mediante el uso del lenguaje oral. El teatro del absurdo, en cambio, se basa de la palabra para denunciar la falta de comunicación y de contacto entre las personas. La palabra pierde su contenido, estructura y significado, para transformarse en un significante vacío.

Backstage

Llama la atención la forma imperceptible pero acompañada de una melodía clásica,  en la que aumentan las luces del escenario. Descubriendo así una composición entre escenario y vestimentas de los personajes de colores cálidos y secos, transportándonos instantáneamente a la época en la que fue escrita.

La armonía y precisión en los movimientos de cada uno de los personajes representados por Luis Ortiz-Abreu (el profesor), Yasmina Álvarez (la alumna) y Angelika Taraszka (la ayudante) nos llama el interés, transmitiéndonos en todo momento una clara sensación de delicadeza y tranquilidad digna de mención.

Equipo

Luis Ortiz encara con sumo peso al profesor, dejándonos entre ver a un personaje fiel a su experiencia e incapaz de cambiar de opinión por su intransigencia. Algo que cada vez veremos más claro en la obra por cómo va transitando de estado Luis como actor.

Yasmina Álvarez, cómo alumna, es la dulzura personificada. Poniendo el gran contrapunto cómico a lo largo de la función y llegando a cogerla uno de esos cariños especiales que hacen que cada vez la vayamos comprendiendo más.

La ayudante del profesor, interpretada por Angelika Taraszka, irá irrumpiendo en escena en los momentos menos esperados pero más oportunos. Totalmente desinhibida, Angelika nos muestra la parte más loca de la obra. Poniéndonos en ocasiones en la tesitura entre el miedo y la risa, desconcertándonos como público. Pero al mismo tiempo creándonos una gran curiosidad por los orígenes y el fin de este personaje.

Un respetuoso pero innovador montaje del clásico por parte de Eduardo Recabarren nos llama la atención tanto por sus colores como por la precisión en la dirección de cada actor. Dejándonos una actuación limpia y precisa en los movimientos, incluso en los momentos más desbordantes.

Con gran sorpresa, una vez encarado el desenlace vemos algo distinto respecto a la obra original. En esta ocasión, Eduardo, nutre y reorienta el desenlace de la obra añadiendo textos del Rinoceronte. Nombre de otra de las obra clásicas de Ionesco. Dejándonos claro la premisa de la obra, pero con ingenio y comicidad.

¿Entonces?

Un espectáculo clásico con innovaciones en el texto y en los personajes nos deja una obra del Teatro de lo absurdo de Ionesco como claro plan para los amante del teatro.

Por ello, un 8,5.

 

Disponible del 21 de Noviembre al 9 de Enero en el Teatro Lara de Madrid.

Atemporal, no cuantitativo.
Cualitativo por antigüedad.

Tras finalizar mis estudios en el mundo de la informática y participar en la guerra del posicionamiento, me decanté por la cara B de la cinta. El arte.
Estuve formándome durante 3 años en la Escuela Recabarren, como actor. Después de haberme involucrarme de lleno en el mundo del arte y haber cargado siempre con un carrito con ruedas lleno de poesías, supe encontrar la estantería perfecta donde colocar cada una de mis conservas. La objetividad como juicio y la escritura como amante.
Poesías y obras cortas son la lista de mi compra.

Madrileño. 25-

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