El thriller es ése género tan polivalente que puede atisbarse en las historias menos esperadas. Pero cuando se trata de un cineasta emergente, con dos obras bien definidas en género, el terror en este caso, resulta siempre refrescante a la par que interesante comprobar hacia qué otras vías, puede un director decidir encaminarse. Y así lo ha hecho Toni O. Prats (‘Cántame Mamá’, ‘Hug’) con su último trabajo, Cruel, y que procedemos a desbrozar a continuación.



Cruel

Crítica de ‘Cruel’

Ficha Técnica

Título: Cruel
Título original: Cruel

Reparto:
Albert Artiaga (Señor Ramos)
Mar Casas (Dolores)
Arnau Martín (Dani)
Pep Munné (Negociador)
David Planas (Padre Tomás)
Mireia Rey (Ana)

Año: 2020
Duración: 20 min.
País: España
Director: Toni O. Prats
Guion: Toni O. Prats
Fotografía: Marc Ribas
Música: Martí Brugué
Género: Thriller
Productora: Skull Kid Pictures
Distribuidor: YAQ Distribución

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Cruel’

Sinopsis

Dolores es una mujer extremadamente religiosa que no soporta el hecho de vivir en una sociedad llena de pecado. El odio que siente llega a su cenit cuando su hijo fallece, y sus ansias de venganza la llevan a secuestrar a quienes considera culpables de su muerte… (YAQ Distribución)



Los caminos del señor… son inescrutables

Y no es para menos teniendo en cuenta el inicio de un cortometraje, que se antoja sacro o asociado a lo religioso o espiritual, pero cuyas inversivas atmósferas, sumada a la BSO de Martí Brugué, nos hacen pensar en algo mucho más oscuro y terrorífico. Toni O. Prats no tarda en situar esta imagen, la del cristo crucificado, como un espectador más, que, tras finalizar Cruel, entendemos el porqué de su expectación.

Un niño (Arnau Martín) atemorizado entra en escena, así como el cañón de una escopeta, parece que por un instante nos adentramos en los terrenos de Saura. Pero nada más lejos. Una mujer, Dolores (Mar Casas), portadora de esta arma de fuego, retiene a una madre (Mireia Rey) y al niño que acabamos de ver, su hijo. Estamos ante lo que se nos expone como un secuestro sustentado en una venganza derivada del delirio religioso de una mujer que ha perdido a su hijo.

Cruel
Copyright YAQ Distribución

¿Conoce usted algún deseo que no lo sea?

Esta fue la retranca que Fritz Lang le hizo a un entrevistador en los 50 acerca del título de su film, Deseos humanos (1954). Y en Cruel, parece que Toni O. Prats cumple esta máxima desde el diseño de los personajes. Un interludio retrospectivo nos lleva a la causa sui de este secuestro, para situarnos en su conclusión.

En donde en conjunto, la parte más notable, de una estructura que se aprecia algo irregular, y que en cuyo tercer acto demanda una irrupción más visceral y cruenta. Es su disección de dos realidades. La primera sería la realidad cristiano-católica que encarna Dolores, en donde la imaginería cristiana y su resiliencia son un acto de tenacidad que se ve desbordado por los acontecimientos, forzándola a introducirse en un actuar profano.

La segunda incluiría a la madre del niño, que es referida a la contrapartida aburguesada y materialista, fruto del elitismo social sin valores que define a estos personajes. La motivación de una venganza que clama un castigo divino del cielo, no es sino un disfraz, una charada. Es la hipocresía del actuar social, en sus diferencias económicas, las que llevan a que todo caiga por su propio peso: el dinero como corruptor de los principios humanos, y catalizador de deseos, no menos humanos.

Cruel
Copyright YAQ Distribución

Conclusión de ‘Cruel’

Cruel es una genuina reelaboración de thriller por parte de Toni O. Prats, que, aunque se sirve de elementos propios del thriller rural o de la España profunda, consigue asentarlos con acierto dentro de un contexto metropolitano o urbanita. Se sirve de una estética y de una imaginería de iconos, para conferirle un empaque lumínico que entronca con el Alberto Iglesias de ‘Grupo 7’ (2012), sin ser tampoco un cortometraje ambientado en otra época; su aroma no es a tiempo actual o presente, hasta el último tramo.

Y quizás es ahí donde resida parte de su fuerza (la vivisección de dos ambientes/realidades mencionadas) y también buena parte de su flaqueza (una intervención policial forzada y algo torpe en su justificación). Sin embargo, desprende una madurez en su puesta en escena, y en el buen quehacer de su actriz protagonista, que consigue que sea disfrutable en todo momento y sin resultar, ni por asomo, predecible.

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