Este domingo 28 de junio finalizan las representaciones de Cucaracha en Teatros del Canal, una de las apuestas más viscerales de la programación de cierre de temporada. La obra de Sam Holcroft, adaptada al contexto nacional por Javier Amann, explora los límites de la educación formal cuando las estructuras sociales colapsan debido a la guerra. Tras una primera semana liderada por Esther Acebo, estas últimas funciones han estado encabezadas por Hiba Abouk, quien junto a nombres como Julio Peña o Lucía Diez, da cuerpo a una juventud atrapada entre el deber institucional y la urgencia de la supervivencia.
Reparto: Esther Acebo Hiba Abouk Julio Peña Lucía Diez Miriam Queba Nakarey Javier Amann
Duración: 105 min. aprox. Dirección: Julián Fuentes Reta Adaptación: Javier Amann Producción asociada: Número Cero y Álvaro de Blas Dramaturgia: Sam Holcroft Ayudante de dirección: Álvaro de Blas Diseño de escenografía: Ciru Cerdeiriña y Julián Fuentes Reta Iluminación: Ciru Cerdeiriña Diseño de vestuario: Sofía Nieto (Carmen17) Diseño de espacio sonoro: Apolo Ruiz de la Hermosa Imagen y cartel: Geraldine Leloutre
Comunicación y prensa: Adriana Lerena Coordinación de producción: Tania Noriega Diseñadora de accesibilidad: Elena SV Flys Proveedores de accesibilidad: Teatro Accesible Creación audiovisual: Álvaro Tierno y Gisela Benaiges RRSS: Daria Yurchenko Voz de Karen: Claudia Suárez Ayudantes de producción: África Gamero, Romina Baldi y Lucía Canas Construcción de escenografía: La Caverna del Érebo y Juanjo Díaz Polo Ambientación de vestuario: Carmen17 Ayudantes de vestuario: Fabiana Woolrich, Nora Kalovits y Patricia Lozano Ayudante de composición musical: Alan Almazán Calzado del personaje de Beth: Cedido por cortesía de Chie Mihara
Con el apoyo de: Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid Con la colaboración especial de: Escuela Universitaria de Artes TAI Con la participación de: CreaSGR Agradecimientos: Alexander Alonso, Fernando Baños, Atxu Amann, Eva María López, Juan Carlos Suárez, LaJoven, Diego Rebollo, Silvia Castillo, Manu Litrán, Roberto Padilla, César Lledó, Marco Lledó, Pedro Sánchez Martínez, Begoña Pérez, Inma Hernández, Andrea Mengs & Gala Scatà (MUAH sesión de fotos), Claudette Lázaro (trenzas Mmoma), Joanna Alonso, Antonia Otero, Myriam Saez, Nadia Corral, Meraki Agents, The You Rock Talent, A6Cinema, Millenials Actores, Mar Montávez, Carlos Enrique Duque y Recambios Asturias S.L.U. Producción: Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones
Sinopsis de 'Cucaracha'
Un instituto. Un aula. Un tema de biología en la pizarra: supervivencia, adaptación, selección. La profesora se aferra a una idea casi ingenua y a la vez heroica: si aprenden a pensar, serán libres.
Fuera, el país lleva años atrapado en una guerra interminable, vendida como “la Guerra Justa”. Al principio es un rumor, un zumbido de fondo pero pronto empiezan a llegar las notificaciones oficiales. Uno a uno, los alumnos varones son llamados a filas.
La profesora insiste en seguir con el temario, en preparar las pruebas finales como si aún existiera un futuro al que llegar. Pero la violencia se cuela por las rendijas: en el lenguaje, en los cuerpos, en la manera en que los chicos se miran. La clase se convierte en un campo de entrenamiento emocional, y el aula en un lugar donde la normalidad ya no protege a nadie.
Cucaracha retrata cómo una comunidad educativa intenta no desmoronarse mientras el Estado convierte a sus adolescentes en material de guerra. Y lanza una pregunta incómoda: ¿la educación puede salvarnos pase lo que pase? (TEATROS DEL CANAL).
Foto de Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones
Abuso de violencia
En 2008, Sam Holcroft estrenó Cucaracha una pieza teatral donde se formula una distopía en la que se combinaban violencia, pasión y locura. Dieciocho años después, Javier Amann la recupera para reflexionar sobre los límites, la guerra y las consecuencias de una sociedad abocada al abuso. Como planteamiento inicial, puede resultar curioso; sin embargo, no es la primera obra que aborda esta problemática, por lo que su reto es lograr que obtenga una estela única. El problema es que no surge esta novedad, viéndose las costuras de haberse creado en una época diferente a la actual. Una oportunidad perdida, sobre todo por el contexto sociopolítico actual. En consecuencia, se percibe una amalgama de situaciones fuertes que no llevan realmente a ninguna parte, más que a señalar los temas sobre los que quiere reflexionar.
La educación es uno de los estandartes del libreto, queriendo introducirlo en la mente de los asistentes para que se debatan sobre hasta qué punto puede reconducirse una sociedad. Aun así, la perspectiva y el trasfondo no logran llegar al quid de la cuestión. Por otra parte, se establecen personajes excesivamente extremos sin una justificación ni una identidad clara. Este conflicto hace que las relaciones que se forjan entre ellos sean excesivamente vacías y carentes de emoción. Se entiende la referencia de «cucaracha», pero al igual que el resto del montaje, se termina difuminando por la dispersión de su narrativa. Es posible que la responsabilidad recaiga mayoritariamente en su autor original, aunque al hacerse en la actualidad podría haber sido interesante llevarlo desde otro lugar.
Foto de Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones
El futuro de los jóvenes
Esther Acebo regresa a las tablas con Cucaracha tras el éxito de Una cuestión de formas, donde ya demostró su gran personalidad y fuerza escénica para capitanear un elenco. Sin embargo, en esta ocasión su presencia se va atenuando conforme pasan las escenas. Queda opacada por sus compañeros al no entrar en el mismo registro, echándose en falta más contundencia, matices y entrar de lleno al fango. Por contra, Julio Peña y Javier Amann están espléndidos, totalmente verosímiles ante los retos del libreto, ofreciendo un interesante contraste de fuerzas. Lucía Díez explora los límites de la locura con gran precisión, regalando una interpretación rompedora, mientras que Miriam Queba logra uno de los mejores resultados dramáticos de la pieza con pura naturalidad, potencia y control artístico. Por último, Nakarey cumple con su labor desde un punto más descafeinado.
La puesta en escena regala una composición visual decadente, llevando al público a ese universo de guerra y perversión gracias a una identidad muy clara y estéticamente muy potente. El diseño de vestuario es uno de los elementos mejor construidos, junto a un diseño de iluminación apropiado. Por otro lado, el ritmo en algunas partes se convierte en repetitivo y lento, lo que dificulta conectar con la obra. También sucede que la violencia física, la estridencia y esa explosión constante, acaban por perder fuerza al abusar de ello de forma continuada. Un elemento artístico de tal calibre debe usarse en dosis medidas, pues el público deja de sorprenderse al cuarto grito. En resumen, una propuesta que no termina de funcionar al apostar por una concepción excesivamente histriónica.
Foto de Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones
Conclusión
Cucaracha revela una sociedad decadente en un período bélico desde una perspectiva excesivamente ruidosa. El libreto se queda algo desfasado, así como una construcción narrativa que no consigue profundizar e ir de lleno ante las problemáticas que plantea. El reparto presenta un resultado irregular, en el que destacan con brillantez Julio Peña, Javier Amann y Miriam Queba. La puesta en escena es visualmente atractiva y potente, llevando a los asistentes a esa distopía destructiva. Sin embargo, el uso excesivo de violencia, ruido y movimientos bruscos le va quitando fuerza. Una visión oscura del período de guerras, que se centra demasiado en el artificio y el impacto, dejando en un segundo plano la profundidad.
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