Los estadounidenses están acostumbrados a verse reflejados como los grandes salvadores en el cine. Ese tipo de héroe en el que Bill Baker quiere convertirse para salvar a su hija Allison, una joven condenada por asesinar a su novia mientras estudiaba en el extranjero. Esta es la premisa de Cuestión de sangre, un thriller poco convencional dirigido por Tom McCarthy (Spotlight). Estreno en salas de cine españolas el 13 de agosto. Puedes leer AQUÍ otra crítica realizada por Cinemagavia de esta película.



Cuestión de sangre (Stillwater)

Crítica de ‘Cuestión de sangre’

Ficha Técnica

Título: Cuestión de sangre
Título original: Stillwater

Reparto:
Matt Damon (Bill)
Abigail Breslin (Allison)
Camille Cottin (Virginie)
Lilou Siauvaud (Maya)
Deanna Dunagan (Sharon)
Lisandro Boccacci (Supervisor de aeropuerto)
Robert Peters (Pastor)
David C Tam (Residente devastado)
Ginifer Ree (Reportero del aeropuerto)
Jake Washburn (Tool Pusher)
Angel Vides (Trabajador de limpieza de desastres)
Ryan Music (Fotógrafo de prensa)
Dustin Wilson (Operador de cámara)

Año: 2021
Duración: 140 min.
País: Estados Unidos
Director: Tom McCarthy
Guion: Thomas Bidegain, Noé Debré, Marcus Hinchey, Tom McCarthy
Fotografía: Masanobu Takayanagi
Música: Mychael Danna
Género: Thriller. Drama
Distribuidor: Entertainment One Films Spain

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Cuestión de sangre’

Sinopsis

Bill Baker (Matt Damon) es un rudo operario de una plataforma petrolera estadounidense que viaja a Marsella para visitar a su hija, en prisión por un asesinato que afirma no haber cometido. Lejos de casa, las cosas no serán nada fáciles para un padre dispuesto a todo para demostrar la inocencia de su hija.



Partir de la realidad para mejorar la ficción

La historia tiene retazos del caso de Amanda Knox, Allison siempre ha mantenido su inocencia. La película arranca in media res, con una visita del padre a su hija apresada en Marsella. Justo en el momento que surgen nuevas pruebas, pero ella no confía en su progenitor como deja claro en la misiva que escribe a su abogada. 

Para un tipo tan especial como Bill, las palabras de su hija son un desafío directo. Matt Damon interpreta a la perfección a este hombre encerrado en su propio purgatorio e incapaz de encontrar una salida. 

Originalmente el director solamente quería filmar un thriller ambientado en una ciudad mediterránea, y se decantó por el puerto francés de Marsella. Durante el rodaje de la película, algo cambió respecto a Estados Unidos, o más exactamente en la visión externa sobre el país.

Cuestión de sangre

La magnífica huella de Bidegain

Cualquier profesional podría haber escrito una película de este tipo. Pero McCarthy es un director inteligente, contrató al que quizás sea el mejor guionista en Francia actualmente, Thomas Bidegain (Un profeta), y su compañero de escritura Noé Debré para colaborar y terminó convirtiendo el proyecto en una película completamente diferente. Lo suficientemente distinta como para decepcionar a aquellos que esperan ver a Matt Damon sacar un arma y derribar puertas en busca de justicia. Bidegain está implicado en algunos de los proyectos más interesantes de su país en los últimos años.

La firma del guionista francés, que lo distingue de la gran mayoría de sus compañeros, es que no se limita a escribir esa escena en la que se supone que ocurre un punto específico de la trama sin más. Bidegain es consciente que el público ya ha visto suficientes películas en las que la literalidad termina por volverse tediosa, por ser demasiado habitual. Tanto él como Debré eligen ocupar los intersticios de la narración visual, dejan que ciertos eventos sucedan fuera de la pantalla, centrándose en cambio en instantáneas aparentemente mundanas que revelan mucho más sobre el personaje.

Cuestión de sangre (Stillwater) contiene una combinación de los enfoques más directos de McCarthy y Marcus Hinchey (Come Sunday) frente a los más elaborados de Bidegain y Debré. Resulta muy difícil hacer una clara distinción entre escenas de unos y otros, pero el resultado de la mezcla se enriquece y aleja de lo habitual.

Stillwater

Incomprensión mutua

Cuestión de sangre está narrada desde el punto de vista de Bill Baker, pero invita al público a ver al personaje desde la perspectiva de los demás. A observar cómo este matón fuera de lugar es juzgado por la gente que conoce mientras él es el extranjero. Especialmente por una madre soltera llamada Virginie (Camille Cottin) con quien el brusco viudo traba amistad desde el comienzo.

En su hogar en Stillwater, Oklahoma, Bill trabaja ocasionalmente tras el cierre de la plataforma petrolera en la que estaba empleado. No estaría en Marsella si no fuera por su hija, interpretada por Abigail Breslin. No es un turista y no le interesa aprender el idioma, aunque es educado y cree en hacer lo correcto según su visión del mundo. Y si Allison dice que es inocente, lo correcto a los ojos de este tipo poseedor de armas y temeroso de Dios es ayudarla a demostrarlo.

La incapacidad para comprender al otro o su cultura se da en ambas partes. Tanto en Bill como en Virginie y sus amistades. Las acciones torpes del estadounidense quedan bastante claras. Pero por la otra parte vemos actitudes que llegan a ser paternalistas y ridículas. La escena más representativa es aquella en la que una de las amigas de Virginie pregunta sobre las tendencias políticas de Bill, con una idea ya claramente preconcebida. El desconocimiento y la incomprensión son mutuos, y lo más preocupante, difícilmente superables a nivel global. Por otro lado también asistimos a la aceptación individual superando esas diferencias, que se produce entre Virginie, junto a su hija Maya, y Bill.

Stillwater

La imposibilidad de redención

Naturalmente, Bill quiere limpiar el nombre de su hija, y somos testigos de ello. Sin embargo las barreras culturales hacen que sea imposible llegar muy lejos por sus propios medios, sin ayuda local.

Bill, lógicamente, no puede cambiar la ley francesa, aunque luche con todo su esfuerzo para adecuarla a su mentalidad. Simultáneamente él y Virginie pasan tiempo juntos, mostrando un carácter paternal y amable con Maya. El tipo de comportamiento que nunca fue capaz de mostrar a su propia hija. La culpa de esa irresponsabilidad pesa mucho sobre Bill, agregando otra dimensión a la notable actuación de Damon. Podemos ver rasgos muy primitivos en la forma en que el actor lleva su cuerpo, en el ceño fruncido en su rostro y la lentitud en su habla, con un magnífico acento sureño en la versión original. El personaje tiene un problema de temperamento y, por su apariencia, podría acabar con alguien con suma facilidad.

Después de llegar a un callejón sin salida en la investigación, Bill decide quedarse en Marsella. Se muda con Virginie y Maya, aprende algunas palabras en francés y ejerce el papel de manitas en la vivienda. Alcanzar la redención por parte de Bill sería el camino sencillo y satisfactorio, aunque no podemos negar que algo está cambiando claramente en su interior. Esa tendencia al cambio es el alma que sustenta la película. La presencia inmensa de la pequeña actriz Lilou Siauvaud, hace que la opción de salida a Bill, así como al público, se aleje de la sensiblería y nos acerque a unos personajes muy reales. Son personajes palpables por sus imperfecciones, que nos acercan a ellos.

De sus ciento cuarenta minutos, Cuestión de sangre dedica mucho más tiempo a la nueva situación doméstica de Bill con Virginie y Maya de lo que los espectadores probablemente esperen. Estas escenas se toman su tiempo, tienen la tarea de transmitir la esencia de los personajes mucho más que el desarrollo del caso.

Cuestión de sangre

Intercambio de visiones en ‘Cuestión de sangre’

McCarthy utiliza el carácter del personaje de Damon para horadar en varias asunciones que los estadounidenses tienen sobre sí mismos. Bill sirve como un espejo de lo que ven los extranjeros cuando el vaquero atraviesa las puertas de un salón en otro país con las manos en la pistolera, y no es precisamente halagador.

Cuestión de sangre es una reflexión muy cuidada sobre el papel de Estados Unidos respecto a su política exterior, y de una sutileza que resulta bastante extraña en los tiempos actuales. Simultáneamente nos arrastra con una magnífica historia personal como metáfora de esa incomprensión mutua entre el país norteamericano y el mundo exterior.

Reportaje de Cuestión de sangre en Días de Cine TVE

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