A partir del 3 de septiembre, la Sala Lola Membrives del Teatro Lara abre sus puertas a Leonardo y el Novio, la propuesta de Matías Benedetti que se adentra en las sombras de lo que hay después de Bodas de sangre. La obra rescata del silencio lorquiano el reencuentro de dos hombres marcados por el deseo, las heridas del pasado y el peso del destino. Desde Cinemagavia nos acercamos a esta mirada sobre el universo del poeta de la mano del actor Daniel Rimón, quien nos detalla cómo ha sido convertirse en el Novio, el vínculo que lo atara a Leonardo y las claves para mantener viva la memoria en escena.
Cita imperdible en el Teatro Lara desde el 3 de septiembre con Leonardo y el Novio, un montaje que reinterpreta con frescura a las icónicas figuras del clásico Bodas de sangre.

Entrevista a Daniel Rimón por 'Leonardo y el Novio'
Diego Da Costa / Cinemagavia: ¿Cómo se despierta el Novio en la otra vida tras morir por defender un honor impuesto? ¿Qué descubre al reencontrarse con Leonardo tras la muerte?
Daniel Rimón: Creo que lo primero que descubre es que la muerte no ha solucionado absolutamente nada. El Novio llega a ese lugar pensando que ya ha pasado lo peor y se encuentra con Leonardo, precisamente la persona con la que ha vivido su mayor conflicto. Y poco a poco descubre que quizá el verdadero problema no era solamente Leonardo, sino todo aquello que él llevaba encima: el honor, la familia, lo que se esperaba de él, lo que significaba ser un hombre en su mundo.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Tradicionalmente, el Novio es visto como la víctima resignada de esta tragedia. Tras encarnarlo, ¿crees que realmente tenía otra opción que no fuera el enfrentamiento?
Daniel Rimón: Creo que sí tenía otras opciones, pero no sé si tenía las herramientas para verlas. Es muy fácil juzgar al personaje desde nuestra perspectiva actual y decirle: “¿Por qué no habló?, ¿por qué no se marchó?, ¿por qué tuvo que enfrentarse?”. Pero él pertenece a un contexto donde el honor, la familia y la palabra dada tienen un peso enorme. Para mí, lo interesante es precisamente preguntarnos cuánto de nuestras decisiones es realmente nuestro y cuánto viene impuesto por lo que hemos aprendido que tenemos que ser.

Las expectativas en el Novio
Diego Da Costa / Cinemagavia: Mientras Leonardo representa el deseo desatado, el Novio encarna el deber ser. ¿Qué grietas o contradicciones le has encontrado a este personaje al defenderlo en escena?
Daniel Rimón: La principal es que el Novio no es solamente ese hombre que cumple con lo que se espera de él. También desea, también tiene miedo, también tiene inseguridades y también quiere ser querido. Quizá su tragedia está en que está mucho más acostumbrado a cumplir que a preguntarse qué quiere él. Y cuando aparece algo que amenaza todo ese orden, no sabe muy bien cómo gestionarlo.
Diego Da Costa / Cinemagavia: La sombra de la tradición y la expectativa familiar pesan mucho sobre el Novio. ¿En qué medida su tragedia sigue conectando con la presión social que sienten los hombres hoy? ¿Sigue estando?
Daniel Rimón: Sí, aunque evidentemente de una manera diferente. Creo que todavía existe mucha presión sobre los hombres respecto a cómo tenemos que comportarnos, cómo tenemos que reaccionar ante un conflicto, qué significa ser fuerte, no mostrar miedo, no mostrar vulnerabilidad… Quizá hoy no se habla tanto de honor como en la época de Lorca, pero seguimos teniendo nuestros propios códigos. Y creo que muchas veces a los hombres se nos enseña antes a aguantar que a hablar.

La falta comunicación
Diego Da Costa / Cinemagavia: A través de esta conversación, ¿se descubre la necesidad de una mejora de la comunicación entre hombres o es un problema comunicativo a nivel general?
Daniel Rimón: Creo que es un problema general, pero en los hombres tiene una particularidad. Leonardo y el Novio han sido educados para competir, para enfrentarse, para defenderse, pero no necesariamente para sentarse y decir: “Esto es lo que siento”. Y quizá si hubieran podido hablar antes, muchas cosas habrían sido diferentes. La obra exagera ese conflicto hasta llevarlo a la muerte, pero precisamente por eso creo que resulta fácil reconocerlo.
Diego Da Costa / Cinemagavia: ¿Para el Novio este espacio de suspensión entre la vida y la muerte es un castigo, una redención o el único lugar donde por fin puede quitarse el peso de las expectativas?
Daniel Rimón: Para mí acaba siendo una oportunidad. Al principio seguramente lo vive como un castigo: está muerto y encima tiene que seguir enfrentándose a Leonardo. Pero poco a poco creo que entiende que es el único lugar donde ya no tiene que demostrar nada. Ya no tiene que ser el novio perfecto, ni el hombre fuerte, ni defender el honor de nadie. Puede simplemente ser él.

El orgullo herido
Diego Da Costa / Cinemagavia: El Novio toma decisiones movido por la rabia y el orgullo herido. ¿Qué herramientas te han ayudado a conocerlo?
Daniel Rimón: Sobre todo, intentar no juzgarlo. Creo que cuando interpretas un personaje, lo primero que tienes que hacer es entender por qué hace lo que hace. También me ayudó mucho pensar en su necesidad de sentirse respetado y querido. Y en ese sentido hemos tenido mucha suerte con Matías, porque su dirección nos ha dado mucha libertad para probar, equivocarnos y buscar diferentes caminos hasta encontrar al personaje. Eso ha hecho que el proceso fuese mucho más fácil y natural. Y después, jugar. Porque aunque la obra tenga una tragedia enorme detrás, nuestro trabajo también tiene una parte muy lúdica: probar, equivocarnos, exagerar, escuchar al compañero y descubrir cosas en los ensayos.
Diego Da Costa / Cinemagavia: ¿Ha cambiado tu percepción de él, desde dentro, con la imagen que tenías del personaje como espectador?
Daniel Rimón: Muchísimo. Antes podía verlo como una víctima de las circunstancias y, al mismo tiempo, como alguien que toma una decisión terrible. Ahora lo veo con mucha más empatía. No necesariamente justifico todo lo que hace, pero entiendo mucho mejor por qué lo hace. Y eso creo que es una de las cosas más bonitas de actuar: pasar de juzgar a un personaje a intentar comprenderlo.

El humor en la tragedia
Diego Da Costa / Cinemagavia: La propuesta no renuncia al humor dentro del conflicto. ¿Cómo ayuda la tragicomedia a desactivar la solemnidad de un personaje tan trágico como el Novio?
Daniel Rimón: Creo que el humor nos permite acercarnos a ellos de una manera mucho más humana. Si todo fuese solemne y trágico todo el tiempo, probablemente acabaríamos viendo a los personajes como figuras muy lejanas. En cambio, cuando se ríen, se enfadan por tonterías o tienen comportamientos casi infantiles, aparecen dos personas. Y además hay algo muy interesante: como ya están muertos, el humor puede aparecer desde un lugar bastante absurdo. Lo peor ya ha pasado, así que ahora pueden permitirse incluso reírse de algunas cosas.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Compartes esta tragicomedia con Nehuén Sánchez. ¿Cómo se construye la química en escena con el hombre que arrebató todo a tu personaje?
Daniel Rimón: Con mucho trabajo, pero también con mucha confianza, y creo que aquí Matías ha tenido un papel fundamental. Desde el principio nos ha dado un espacio de mucha libertad para probar y jugar juntos, y eso ha hecho que encontrar la relación entre los dos fuese bastante fácil. Nehuén y yo hemos ensayado muchísimo, hemos probado muchas cosas y hemos tenido bastantes conversaciones sobre quiénes eran estos dos personajes. Al final descubrimos que nuestra relación funcionaba casi como la de dos hermanos que se llevan fatal, pero que se conocen perfectamente. Y eso nos da muchísimo juego. Hay tensión porque se han hecho muchísimo daño, pero también hay una confianza y una familiaridad muy grandes. Creo que la dirección de Matías y esa libertad que nos ha dado han sido fundamentales para que esa química apareciera de una manera bastante natural.
El legado de Federico García Lorca
Diego Da Costa / Cinemagavia: Si pudieras sentarte frente a Federico García Lorca después de que cae el telón, ¿qué crees que le diría el Novio a su creador sobre el destino que le escribió?
Daniel Rimón: Creo que primero le preguntaría: “¿Por qué?”. Y probablemente después le echaría la culpa de unas cuantas cosas. Pero me gusta imaginar que acabaría entendiendo que Lorca no lo escribió para que fuera simplemente una víctima. Lo escribió dentro de un mundo en el que todos están atrapados por algo. Y quizá le diría que gracias por haberle dado esta segunda oportunidad de hablar con Leonardo. Porque en Bodas de sangre no pudieron hacerlo y aquí, de alguna manera, por fin tienen ese tiempo que nunca tuvieron.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Con el 90 aniversario del asesinato de Lorca tan presente, ¿qué significado cobra para ti devolver a la vida a este personaje?
Daniel Rimón: Para mí es un privilegio y también una responsabilidad. No estamos intentando sustituir ni modificar Bodas de sangre, sino imaginar qué podría haber ocurrido después y hacerlo desde nuestro propio lenguaje. Creo que devolver a estos personajes a escena significa demostrar que siguen teniendo preguntas que hacernos casi cien años después. Y si alguien viene a ver la obra y después siente curiosidad por volver a leer Bodas de sangre, para mí ya hemos conseguido algo muy importante: que Lorca siga generando conversación.
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