Darkman (1990) es una película rara de narices. Desde luego en pleno 2020, con toda la ola de superhéroes que existen, verla con perspectiva puede resultar interesante. Con solo un presupuesto de dieciséis millones de dólares, la película llegó a recaudar en su totalidad casi cincuenta millones de dólares, suponiendo la integración total de Sam Raimi dentro del sistema de industria de Hollywood. La película tuvo tanto éxito que permitió la salida de dos secuelas, que dicho sea de paso, fueron masacradas por la crítica.



Crítica de ‘Darkman’

Darkman

Ficha Técnica

Título: Darkman
Título original: Darkman

Reparto:
Liam Neeson (Darkman
Frances McDormand (Julie Hastings)
Colin Friels (Louis Strack Jr.)
Larry Drake (Robert J.Durán)
Nelson Mashita (Yakitito)
Jessie Lawrence Fergusson (Eddie Black)

Rafael H Robledo (Rudy Guzman)
Dan Hicks (Skip)
Ted Raimi (Rick)
Dan Bell (Smiley)

Año: 1990
País: Estados Unidos
Duración: 96 minutos
Director: Sam Raimi
Guion: Daniel Goldin, Chuck Pfarrer, Sam Raimi, Ivan Raimi, Joshua Goldin
Fotografía: Bill Pope
Música: Danny Elfman
Género:  Fantástico. Acción. Ciencia ficción.
Distribuidor: Universal Pictures International Spain

Filmaffinity

IMBD

Tráiler de ‘Darkman’ en castellano

Sinopsis

Liam Neeson interpreta a un científico que se encuentra trabajando en la creación de tejidos sintéticos. Sin embargo, un día una pandilla de mafiosos le incendia el laboratorio y nuestro personaje queda totalmente desfigurado, aunque sobrevive. Ahora, buscará venganza…

Premios

  • Festival de Sitges: Mejor director, Efectos especiales. Nom. a Mejor película. 1990

Donde se puede ver la película



El exploit de Batman por Raimi

Darkman es una mezcla entre la intención clara de realizar un exploit de Batman y la propia visión de Raimi sobre el cine de Serie B y de superhéroes. La película no se entiende sin el super éxito en taquilla que tuvo la película de Tim Burton, Batman (1989), realizada por la Warner Brothers un año antes. Viendo que los superhéroes parecían ser un filón comercial de primer orden, la Universal dio luz a Sam Raimi para que realizara una película similar, que además también rescataba iconográficamente las taquilleras películas de dicha compañía sobre sus «monstruos», como El doctor Frankenstein (1931) o El Fantasma de la Ópera (1925). De hecho, ya en el inicio de la película podemos ver ese homenaje a las películas de la Universal, con el logo de la compañía imitando el de los años treinta.

De Batman, la película también recoge la BSO, que compuso Danny Elfman. Una banda sonora que parece más una recomposición de los desechos que el compositor dejó de Batman que no una composición original. Incluso en los títulos de créditos parece evidente que la productora metió mano, para que la película se pareciera (de hecho, se parece tanto que parece un burdo plagio).

Darkman
Foto de IMDB

El fantasma de la ópera

Una de las cosas más destacables de la película es que Sam Raimi crea un superhéroe que no está basado en ningún cómic. El cineasta, que era un claro amante de dicho arte, tenía siempre en mente el trasladar a la gran pantalla los superhéroes de la viñeta. Pero como nadie parecía confiar en su talento, finalmente decidió hacerlo él mismo, partiendo de una historia que escribió basándose en todo el bagaje literario que tenía.

Las referencias a El Fantasma de la ópera son más que evidentes. Tanto a la adaptación cinematográfica realizada en el 1925 producida por la Universal como a la obra escrita por Gaston Leroux. En ambas nos encontramos con un personaje que aparentemente está muerto, y tiene que esconderse de la sociedad, aislado, y tramando su aparición. Por otro lado, tenemos la estética de la película, que recuerda inevitablemente a las películas de la Universal. Desde el laboratorio donde transcurre la acción, que es alusión al de Frankenstein al propio diseño del personaje, un trasunto de Fantasma de la ópera que oculta su rostro por la deformación.

Darkman
Foto de IMDB

Una puesta en escena hipervitaminada

Desde luego el sello de Sam Raimi se puede certificar con una puesta en escena que es marca indistinguible de la casa. Llevando al extremo el concepto cinematográfico de hacer notar la cámara en el montaje, la película está a cada segundo mostrando su presencia, tanto en zooms, travellings, como en un montaje aceleradisimo, o incluso en sobreimpresiones artística que emulan ensoñaciones febriles.

Precisamente, de esta sobre exageración proviene el sentido cómico de la película. No es algo nuevo, porque el director ya había explorado esta vía cómica en la secuela de Posesión Infernal, Terroríficamente muertos (1987). Una buena secuencia que ejemplifica todo esto es la secuencia que tiene lugar en la feria, donde Raimi muestra un estilo visual tan hiperbólico que en ocasiones hay que ir con precaución, porque para un espectador poco acostumbrado puede resultar realmente chocante e insoportable.

Darkman
Foto de IMDB

La serie B y los efectos artesanales

A pesar de no ser una gran superproducción (ni tampoco una película de serie B) la película demuestra un savoir faire con los recursos de los que dispone. Los efectos artesanales son realmente impactantes, claro efecto del maquillaje que retrata al personaje principal. Quizás hoy en día resulta aún más sorprendente, porque los efectos digitales se lo han comido todo al tradicional. Pero no todo está bien. Algunos cromas cantan y parecen producidos de manera totalmente intencionados, porque sino no se explica la calidad de algunos cromas, que bordean algo más que el sentido del ridículo.

Los 90’s Bitches

Lo cierto es que Darkman es paradigma de una época. Esa violencia tan carnal y nihilista es reflejo de unos años en los que la industria se estaba remodelando y adaptando a las nuevos códigos morales. Un claro ejemplo de esto lo encontramos en el final de la película, donde el final feliz se rompe en pedazos para ofrecer una visión mucho más oscuro y amarga. Nuestro protagonista no es un héroe, sino un antihéroe oscuro, como lo era Batman. Las antípodas de los héroes actuales de Marvel.

Darkman
Foto de IMDB

Conclusión de ‘Darkman’

Darkman no es una película apta para todos los públicos. Es una obra muy anclada en unas coordenadas culturales determinadas, y si uno no está acostumbrado a esto le puede resultar muy desagradable. Sin embargo, para los amantes del pulp y la serie B, la película es un entretenimiento perfecto, que antecede la posterior obra de Raimi.

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