Diego Sabanés revive El beso de la mujer araña, basado en el clásico argentino escrito por Manuel Puig. Estrenada el 7 de septiembre en el Teatro Bellas Artes, está protagonizada por Eusebio Poncela e Igor Yebra. Además, cuenta con la dirección de Carlota Ferrera. Este retrato sobre la batalla interna entre dos personajes aparentemente distintos, muestran la lucha de crecer en un ambiente heteronormativo. Se puede disfrutar de martes a viernes, a las 20 horas, y sábados y domingos a las 19 horas en el Teatro Bellas Artes de Madrid.



Estreno de El beso de la mujer araña

Crítica de 'El beso de la mujer araña'

Ficha Técnica

Título: El beso de la mujer araña
Título original: El beso de la mujer araña

Reparto:
Eusebio Poncela
Igor Yebra

Duración: 105 min. apróx.
Dirección: Carlota Ferrer
Versión: Diego Sabanés
Autoría: Manuel Puig
Ayudante de dirección:
Manuel Tejera
Diseño de escenografía:
Eduardo Moreno
Iluminación:
David Picazo
Diseño de vestuario:
Carlota Ferrer
Diseño gráfico:
María La Cartelera
Espacio sonoro:
Tagore González
Productor:
Jesús Cimarro
Producción: Pentación Espectáculos

Tráiler de 'El beso de la mujer araña'

Sinopsis de 'El beso de la mujer araña'

El beso de la mujer araña nos pregunta: ¿Qué es ser hombre?

En la cárcel, Molina y Valentín son compañeros de celda. Molina, es una mujer en un cuerpo de hombre, encerrado por seducir a un menor. Valentín es un activista político, que quiere cambiar el mundo torturado durante los interrogatorios. Para escapar de la realidad, Molina evoca películas antiguas, a través de las cuáles en un proceso de identificación con sus protagonistas y secundarios, reflexionan sobre su propia vida y su identidad política y sexual. Un combate interior con muchas heridas abiertas y una pantera que no deja de rugir.

Una historia prohibida que saca a la luz la necesidad de amar del ser humano. Valentín y Molina durante su encierro son compañeros de un viaje existencial, un viaje de liberación. Se trata de un casi thriller que huele a bolero. Mientras fuera de su aislamiento reinan la muerte y la tortura, sueñan un mundo que sigue esperando una revolución. La liberación política pasa por la liberación de los cuerpos.

“Cuando oscurece siempre se necesita a alguien”. (TEATRO BELLAS ARTES). 



El beso de la mujer araña
Foto de Pentación Espectáculos

El dualismo personal

Basada en la novela homónima de Manuel Puig publicada en 1976, llega una versión teatral de El beso de la mujer araña de mano de Diego Sabanés. Esta pieza relata el encuentro entre dos presos, los cuales se encuentran en prisión por causas totalmente distintas. Así, la dramaturgia logra explorar las personalidades de sus personajes, lo que permite vislumbrar el desarrollo de la relación personal y emocional entre ambos protagonistas. Gracias a ello, adquiere una tensión interpersonal muy interesante, donde se ve la manera en la que poco a poco sus realidades van transformándose. Asimismo, se reivindican otros atributos que enriquecen el relato, como la supervivencia, el esfuerzo, el amor y, en especial, la motivación de vivir. Al igual que ocurriese con el material original, se plantea una tesis que gira en torno a la sexualidad, que dota de un interés cautivador a los asistentes.

Por otro lado, se presenta un retrato muy válido del idealismo político, de la lucha social, mediante el personaje de Valentín. Con lo cual, no se ha perdido una de las principales características del texto original, lo que permite ver la calidad de la historia central. Sin embargo, hay partes que se echan en falta, que se resuelven con la película de “La mujer pantera”, que otorga ese camino vital, pero de una forma menos contundente. Hay una sensación de no llevarse esa fusión entre los dos personajes de una manera más intensa, más vivencial, algo que provoca que a pesar de la profundidad que tiene la pieza, no logra explotarlo al máximo nivel. En consecuencia, la fuerza que emana de la narración se encastilla en lo racional y no estimula la metamorfosis interna que necesita este texto.

Pentación Espectáculos
Foto de Pentación Espectáculos

Dos presos

Uno de los principales atractivos de El beso de la mujer araña es contar con dos figuras como son Eusebio Poncela e Igor Yebra. En primer lugar, Eusebio Poncela encarama a su Molina, con una interpretación totalmente entregada, en la que luce ese misticismo y magnetismo que desvela el actor en todo momento. Además, sabe donde colocar cada punto de expresividad para darle una imagen sutil y elegante a su personaje, lo que indica una interpretación lúcida y limpia. También se valora la entonación de la voz, sobre todo en esos momentos de narración, que al igual que el personaje de Valentín, el público se mantiene atento a su peculiar parlamento. No obstante, se trata de un papel que exige una pasión más vigorosa, por lo que gustará más a aquellos que aprecien una perspectiva más calma.

Por su lado, Igor Yebra lleva un carácter más hercúleo, comenzando así un contraste con su compañero de reparto, que le permite incidir más en esa unión hacia la sinergia conjunta. De esta manera, Yebra luce un atractivo robusto, que pasa de lo corpóreo a lo dramático. Por ende, su labor escénica se basa en cómo poco a poco va transformando ese carácter incisivo en uno más personal y emocional. Sin embargo, ese matiz no se presenta de una manera totalmente óptima, se queda más en el plano formal y se pierde en el universo sensitivo. La fragilidad que se espera de su personaje no logra cumplirse como debiera, por lo que tendría que observar cómo desnudar más ese sentimiento sobre las tablas. A pesar de ello, entre los dos se produce una conexión plausible.

Pentación Espectáculos
Foto de Pentación Espectáculos

El encuentro de disciplinas

La puesta en escena de El beso de la mujer araña se convierte en una propuesta ambiciosa, que busca aunar distintas disciplinas y lenguajes escénicos que le permita lucirse sobre el escenario. Por tanto, hay esa búsqueda de hacer espectacular este relato, combinando los efectos más visuales y artísticos con el propio rito teatral de realizarse en vivo. Por ende, hay que aplaudir la calidad de las imágenes proyectadas, el diseño de los audiovisuales, sin intervenir en cómo se usan dentro de la narración, son estupendos. Asimismo, se agradece el movimiento por la escena para dar mayor énfasis y viveza a la obra. Otro de los puntos a destacar es el diseño de iluminación, el cual obtiene un efecto muy positivo y los espectadores son conscientes de ello. Por lo cual, el riesgo está ahí.

A pesar de ello, se presentan demasiados elementos artísticos sobre la escena, y varios de ellos sin una justificación firme, que no convence en la vorágine de efectos que se ven sobre el escenario. En consecuencia, da la sensación de batiburrillo escénico, lo que resta el efecto elegante que se pudiera conservar en algunas partes de la pieza. Por ende, transmite una sobrecarga bastante notoria en la propuesta, lo que afecta negativamente en la percepción de los asistentes. Además, afecta al ritmo, el cual se ralentiza en varias ocasiones y hace preguntarse al espectador cuál es la finalidad de algunas decisiones técnicas, como cierto diálogo en playback. En resumen, se podría simplificar de forma que se pudieran realzar los aspectos principales, como la propia interpretación de los actores. A veces, menos es más.

El beso de la mujer araña
Foto de Pentación Espectáculos

Conclusión

El beso de la mujer araña muestra una historia interesante, en la que se explora la razón, la emoción, mediante dos personajes que juegan a la ambigüedad y la dualidad. Gracias a ello, se ve la potencia del texto original, mediante una versión positiva. Sin embargo, habría que matizar y establecer partes que llevaran más a ese frenesí de contrastes. Después, Eusebio Poncela e Igor Yebra realizan unas interpretaciones solventes, sobre todo Poncela, quién transmite una elegancia y naturalidad bien moldeadas. Por otra parte, la puesta en escena peca de sobrecargar su propuesta, lo que provoca que no haya una claridad y contundencia artística. Las tensiones emocionales y humanas se transportan a una relación atrayente que complica su camino por el exceso de ruido artístico.

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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
el-beso-de-la-mujer-arana-critica-teatroMuestra una historia interesante, en la que se explora la razón, la emoción, mediante dos personajes que juegan a la ambigüedad y la dualidad. Gracias a ello, se ve la potencia del texto original, mediante una versión positiva. Eusebio Poncela e Igor Yebra realizan unas interpretaciones solventes. La puesta en escena peca de sobrecargar su propuesta, lo que provoca que no haya una claridad y contundencia artística. Las tensiones emocionales y humanas se transportan a una relación atrayente que complica su camino por el exceso de ruido artístico.

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