El buen Sam (2019), o como a mí me gusta llamarla Cadenita de favores, es una producción estadounidense dirigida por Kate Melville y basada en el libro de Dete Meserve.

Quizás, catalogarla como drama romántico sea un poco exagerado, pero a pesar de su tono liviano y poco trascendente, tampoco creo que se pueda definir como comedia romántica.

El film es una producción para ser distribuida por la plataforma Netflix y se estrenó casi desapercibida el pasado 16 de Mayo.

En la línea de la mayoría de las cintas exhibidas por la plataforma, es una pequeña y simpática película que al menos se deja ver con agrado, quizás planteándote algunas dudas aunque pocas, y que en su 89 minutos, intenta hacernos pasar un rato entretenido diferenciándose en un muy poco o nada de las producciones de sobremesa de cualquier cadena en abierto.



El buen Sam

Crítica de El buen Sam

Ficha Técnica

Título: El buen Sam
Título original: Good Sam

Reparto:
Tiya Sircar (Kate Bradley)
Chad Connell (Eric Hayes)
Marco Grazzini (Jack Hansen)
Jesse Camacho (Josh)
Mark Camacho (David Dyal)
Elana Dunkelman (Lauren)
Kelly Hope Taylor (Susan Andrews)
Kenny Wong (Ed)
Daniela Sandiford (Alex)
Stefanie Nakamura (Reportera del Channel 9)
Ivan Smith (senador Ashok Bradley)

Año: 2019
Duración: 89 min.
País: Estados Unidos
Director: Kate Melville
Guion: Teena Booth, Dete Meserve
Fotografía:
Música: Mario Sévigny
Género: Comedia
Distribuidor: Netflix

Tráiler en versión original con subtítulos en español

Sinopsis

Una intrépida reportera neoyorkina Kate (Tiya Sircar), hija de un senador, ve trastocado su mundo laboral cuando le encargan que cubra el caso de un misterioso buen samaritano que va dejando bolsas repletas de dinero en las puertas de casas aparentemente aleatorias.

La reportera intentará descubrir la verdadera identidad del autor así como el objetivo que persigue con ello, lo que quizás la lleve a que su propia vida de un giro de 180º grados.



La inteligente reportera

Kate, nuestra reportera, que al inicio de la cinta fue salvada de un accidente por un apuesto bombero, Eric (Chad Connell), comienza sus indagaciones visitando a los afortunados por el azar que han encontrado la bolsa en sus puertas.

Paralelo a su labor detectivesca acude junto a su padre, el senador, a un acto benéfico donde conoce a un apuesto inversor amigo del mismo, Jack Hansen (Marco Grazzini), el cual no oculta su interés por ella desde el primer momento.

El buen Sam

La atractiva reportera, que en su búsqueda de la verdad volverá a coincidir con los apuestos bombero e inversionista, tendrá que lidiar con ambos frentes mientras poco a poco, va descubriendo que quizás el destino de las bolsas no sea tan aleatorio como ella pensaba en un principio.

Y, hasta aquí puedo leer queridos, una palabra más y me cargo el 99% de intriga de la película que como comprenderán no es la segunda parte de Testigo de cargo (1957).

Los guapos

Ella, la reportera (Tiya Sircar), es una actriz estadounidense con un amplio bagaje en series estadounidenses y algún que otro film con más pena que gloria, también actriz de doblaje.

Muy guapa, muy fina, muy bella y hace lo que puede en el pastelito que le ha tocado interpretar, como siempre con su orondo compañero, cámara al hombro, con el que desde el primer minuto sabemos que por no tener, no va a tener con él ni un cupón a medias.

El buen Sam

El bombero (Chad Connell), canadiense, un calco del bagaje de Tiya y el inversionista (Marco Grazzini), compatriota del bombero y primo hermano en el curriculum.

Uno guapo, el otro también, uno malo y otro bueno (es una broma), no es película de buenos ni malos, sino de actitudes por denominarla de alguna manera.

La jefa

Kate Melville, la directora (canadiense), productora, escritura y directora de series de televisión, realizó su opera prima con el film Picture Day (2013), drama con críticas de todos los colores y esta, El buen Sam es su segundo film por el que evidentemente no va a pasar a la historia del cine ni creo que lo pretenda.

En fin, ya que vamos de buenos samaritanos, esperemos su tercer film (si lo hay) para ser un poquito más exigentes, una cinta estable dentro de la gravedad del enfermo que saca adelante sin pena ni gloria, ni destaca en nada (drama, romance, supuesta intriga) ni se puede decir que sea Ed Wood rodando la segunda parte de Plan 9 del espacio exterior (1959), correcta (para televisión) y nada más.

Conclusión

El buen Sam, con lejanos referentes (muy lejanos), por favor no comparad, a Cadena de favores (2000), no deja de ser un pastelito agradable de visionar con un punto de partida planteado de mil maneras en diferentes películas.

La película visualmente es aceptable, los actores de reparto beneficiados por la diosa fortuna están correctos, la pequeña intriga radica precisamente en el poco nexo en común entre los agraciados (una desahuciada, un carpintero de baja, una doctora de éxito…).

El romance tiene un pase, no más y la disputa por la mano de la dama de verde claro a amarillo, va poquillo.

Como pleito, claro, no necesita abogado, en esta ocasión y por primera vez no os la voy a recomendar, que cada palo aguante su vela.

Que en manos de Garry Marshall, con Julia Roberts y con un presupuesto de 50 millones de dólares podría haber sido otra cosa, es posible, yo casi apostaría.

Simplemente, es un agradable producto televisivo que si la ves no pasa nada y si no la ves tampoco; en la cartera de Netflix sería una aguja en un pajar (hay demasiadas agujas) pero por si acaso, yo la he buscado por una sola razón, si a una sola persona que la visione le mueve a comportarse un poco mejor con los demás ya habrá merecido la pena, queridos, el grado de civilización de una sociedad no se mide ni por el dinero, la cultura o los tanques sino por el grado de humanidad y esta frase, por desgracia amigos no es mía, sino de un gran filósofo.

«Enhorabuena y bienvenidos al espectáculo«

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