Es mundialmente conocida la película El Hundimiento, que retrata mediante una magistral interpretación de Bruno Ganz, los últimos días de Hitler, encerrado en su locura y en el Búnker de Berlín. Lo que poca gente sabe es que existe una película hecha para televisión, rodada en 1981, llamada El Búnker y que cuenta prácticamente la misma historia con Anthony Hopkins en el papel del mismísimo Führer. Y a decir verdad, no es una mala película, a pesar de las licencias históricas que se toma la película para crear una tensión dramática que en realidad fue inexistente.



El Bunker

Crítica de ‘El búnker’

Ficha Técnica

Título: El búnker
Título original: The Bunker

Reparto:
Anthony Hopkins (Adolf Hitler
Richard Jordan  (Albert Speer)
Cliff Gorman (Joseph Goebbels)
James Naughton (James O’Donnell)
Michael Londsdale (Martin Bormann)
Martin Jarvis (Johannes Hentschel)

Michael Kitchen (Rochus Misch)

Andrew Ray (Otto Güsnche)
Piper Lauria (Magda Goebbels)
Susan Blakely (Eva Braun)
Yves Brainville (Hans Guderian)

Año: 1981
Duración: 148 min
País: Estados Unidos
Director: George Schaeffer
Guion: John Gay (Libro: James P. O’Donnell)
Fotografía: Jean-Louis Picavet
Género: Drama. Histórico
Productora: HBO Films / Société Française de Production / Time-Life Television Productions

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Tráiler de El Búnker en versión original

Donde comprar la película

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  • Prod. JRB (02/25/2015)
  • Blu-ray, No recomendada para menores de 12 años
  • Tiempo de ejecución: 151 minutos
  • Anthony Hopkins, Richard Jordan, Cliff Gorman, James Naughton, Michael Lonsdale
  • Español, Inglés

Sinopsis de ‘El búnker’

Vísperas del final de la 2.ª Guerra Mundial. Berlín está a punto de ser cercada por las tropas soviéticas. Hitler y sus allegados deciden refugiarse en un búnker subterráneo para protegerse de los bombardeos. Pero la victoria nazi ya es imposible. Hitler afronta sus últimos días…



La adaptación de una novela 

La película está producida por la gran cadena norteamericana CBS, y adapta una novela de James P.O’Donnell, de título homónimo. Este es conocido por ser el único periodista de origen estadounidense, que pudo infiltrarse en el Búnker después de la guerra, y mediante toda la información que recogió y pudo analizar, realizar una novela, que, en realidad, solo fue publicada en inglés en el 1978. Su acercamiento, es mucho más periodístico que histórico.

Speer VS Hitler

Para montar una tensión narrativa El búnker opta por la estrategia de contraponer dos personajes. Ellos son, por supuesto Adolf Hitler, y por otro lado, Albert Speer. Lo cierto, es que la figura de Albert Speer está muchísimo más dulcificada de lo que fue en realidad, y en parte El búnker ayuda a suavizar un monstruo que estuvo al nivel de Himmler, Goëring y Hitler. Para ello, habría que hablar un poco de Speer y de su verdad histórica.

Albert Speer (1905-1981) fue el arquitecto del III Reich. Él fue quien diseñó los proyectos de la Nueva Alemania, que debía ser la nueva capital. Sin embargo, hay una faceta que pasó de puntillas, como fue la de como encargado de producción, de aumentar todos los productivos bélicos. Y lo cierto es que consiguió el desempeño de aumentar el número de aviones, tanques y otras armas bélicas que el Führer necesitaba. Pero este milagro económico  se produjo no solo por la pericia detrás de los números de Speer, sino también porque utilizó millones de judíos, esclavos de guerra y otros prisioneros que se encontraban en campos de concentración, y que Speer utilizó como meros instrumentos para sus propios fines. Millares de personas, que sufrieron la desnutrición y las condiciones esclavistas impuestas por Speer, murieron.

Y sin embargo, Speer consiguió salvarse del tribunal de Nuremberg, ofreciendo una visión benévola de sí mismo durante este. Como una persona engañada por el Führer (a eso ayudaron las propios biografías que escribió Speer años más tarde). Y precisamente esta es la propia visión que nos ofrece la película, la de un un hombre en principio leal al caudillo alemán, pero que es incapaz de aceptar las teorías más salvajes del Führer, que se refieren a la autodestrucción total de Alemania.

El bunker

Los últimos días del Führer

Adoptando un tono teatral, con una acción que transcurre básicamente en unos mismos escenarios (a diferencia de la versión alemana, donde había escenas bélicas en exteriores), Anthony Hopkins encarna a un Hitler totalmente derrumbado. Más que encolerizado (aunque también tiene sus escenas), si lo comparamos con Bruno Ganz, aquí nos encontramos con una representación mucho más melancólica, de un Hitler totalmente abatido, y que sabe que ya todo está perdido.

Un gran apunte para los amantes de la historia, lo encontramos en los maravillosos secundarios que aparecen por pantalla, como comparsas del Führer, y estos sí que son un buen reflejo histórico. Por un lado tenemos a Martin Bormann, que poco a poco fue acumulando poder y que, al final de la guerra, a pesar de su ineptitud como estratega o político, era uno de los íntimos de Hitler, y que aquí aparece interpretado por Michael Lonsdale, que cumple a la perfección su papel de mediocre y arribista, pero con esa fuerza instintiva de supervivencia.

Tenemos también a Goebbels, interpretado por Cliff Gorman,  que muestra la inteligencia al servicio del mal. Una fe ciega que está perfectamente reflejada en el actor, quien solo sirve como ayudante de Hitler. Y también cabe destacar el médico personal de Hitler, Enrst-Günther Schenck interpretado por Frank Gatliff, que a pesar de tener un papel menor, en realidad cumple una función informativa, al ofrecernos el pobre estado médico en el que se encontraba el líder nazi en aquellos momentos (algo, por otra parte, totalmente cierto).

Además, generales como Guderian, Steiner, Halder… todos ellos hacen un retrato perfecto de la decadencia que debió resultar el lugar donde acabó uno de los mayores tiranos del siglo XX, acobardado, sin fuerzas, hundido por su falsa fuerza de voluntad. Un retrato de miseria que sin embargo, por tonto que parezca, consigue incluso inspirar lástima. La magia del cine.

El bunker

Cuando se hacían buenas películas para televisión

El búnker es una producción para la televisión, pero demuestra que los ochenta fueron una época dorada para aquel medio, con producciones pensadas exclusivamente para ser estrenadas en televisión y con una buena producción detrás. Está claro que El Búnker no es una película que pueda compararse a una superproducción bélica, pero precisamente ese ambiente teatral, da una singularidad muy especial al toque de la película, «Una caída de los Dioses», solo que en este caso, estos eran malignos.

Conclusión

Sin duda, tiene menos acción que la película alemana, El hundimiento. Pero no la necesita. La catarsis surge indudablemente al comprobar cómo sucede la caída de un hombre poderoso. Un genocida cierto, pero que encarnado por Anthony Hopkins no puede dejar de hacernos una clara y dura pregunta: ¿Tenía que acabar así?

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