Desde el 18 de marzo de 2022 está disponible en las salas de cine españolas la película El hombre del sótano. Bajo la dirección de Philippe Le Guay se fragua este arriesgado thriller que enfrenta a una familia de ascendencia judía con el hombre a quien le venden el sótano de su casa, quien no dejará a títere con cabeza.



El hombre del sótano

Crítica de 'El hombre del sótano'

Ficha Técnica

Título: El hombre del sótano
Título original: L'homme de la cave / The Man in the Basement

Reparto:
François Cluzet (Jacques Fonzic)
Bérénice Bejo (Hélène Sandberg)
Jérémie Rénier (Simon Sandberg)
Martine Chevallier (Maître Rivière)
Jack Claudany (Monsieur Mazier - el director del Lycée de Chaville)
Antoine Levannier (Amos - le prof de krav-maga)
Jonathan Zaccaï (David Sandberg)
Denise Chalem (Nelly Sandberg)
Ambroise Di Maggio (Jérémie Sandberg)
Sharif Andoura (Luka Steiner)
François-Eric Gendron (Maître Massard)
Laëtitia Eïdo (Maître Carole Vasquez)
Patrick Descamps (Abuelo Gerard)

Año: 2021
Duración: 114 min.
País: Francia
Director: Philippe Le Guay
Guion: Philippe Le Guay, Gilles Taurand, Marc Weitzmann
Fotografía: Guillaume Deffontaines
Música: Bruno Coulais
Género: Thriller. Drama
Distribuidor: VerCine

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Tráiler de 'El hombre del sótano'

Sinopsis

Una pareja parisina de orígenes judíos decide vender un sótano insalubre en su edificio. Un hombre normal y corriente, el señor Fonzic (François Cluzet), aparece para comprarlo. Hasta aquí nada inusual, pero el hombre, que resulta ser un negacionista del holocausto nazi, se muda al sótano y lo convierte en su residencia permanente. La pareja, intenta desesperadamente cancelar la venta, sin éxito. Las cosas se complican aún más cuando el Sr. Fonzic se hace amigo de su hija adolescente sobre quien parece ejercer una terrible influencia, convirtiéndose en una amenaza para su familia. (VerCine)



Los negacionistas existen y están entre nosotros

Parece que tras la pandemia de COVID-19, la palabra "negacionista" tiene un significado más claro para nosotros y nosotras. Pero no son únicamente personas que no creen en la existencia del coronavirus, evidentemente. Abarcan todo un abanico de posibilidades que puede ir desde negar la existencia de las palomas –sí, has leído bien, dicen que las palomas son drones del gobierno para controlarnos– hasta desestimar acontecimientos globales como el 11S, entre otros.

Y entre esos otros se encuentran los negacionistas del holocausto, quienes consideran que murieron muchísimas personas menos de las que se cuenta. El antisemitismo es una tendencia que destaca dentro de estos grupos, ya que las narrativas conspirativas se centran en señalar a ciertas personas o grupos sociales como creadores del mal.

Este es el caso que presenta El hombre del sótano, además basado en las vivencias de un amigo del director. La manera en que se presentan las creencias de Jacques Fonzic (el comprador del sótano), un magnífico François Cluzet (Intocable, En un lugar de Francia) no hace más que plantar una semilla de duda tanto en torno a su persona como a sus pensamientos. Siempre se escuda en el derecho a la libertad de expresión para soltar por su boca cualquier comentario de lo más polémico.

El juego del gato y del ratón, esos cambios de dinámicas entre dominante y dominado con el Simon (Jérémie Renier), quien le vende la propiedad, guían la trama por un camino enrevesado donde la moral es degradada y vejada de una manera que nada de aleja de lo que podemos encontrar en nuestro día a día.

El hombre del sótano película
Copyright Vercine

Miscelánea de géneros

Si bien es cierto que en el filme prima el thriller y el suspense en torno a la situación con el inquilino negacionista del Holocausto, se suceden diferentes secuencias que pertenecen a otros géneros cinematográficos que pueden tener reminiscencias de la trayectoria del director (Normandía al desnudo, Las chicas de la sexta planta, Paseando con Molière).

De esta manera, la intriga en relación a Cluzet se fragua de manera relativamente rápida, siendo mucho más progresiva la forma en que este acaba calando en la vida de la familia protagonistas, quienes ven su realidad completamente alterada. Asimismo, aparecen secuencias que podrían calificarse como dramáticas y otras que tienen un componente histórico importante, sobre todo al tratar el tema del Holocausto y el nazismo.

Por otra parte, El hombre del sótano deja pequeñas salpicaduras de un humor de lo más ácido entre tanto malestar. Así se consigue hacernos digerir diferentes situaciones y conversaciones que, de otra manera, podrían incomodar y asquear a cualquiera.

The Man in the Basement
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¿Cómo te imaginas un sótano?

El sótano, desde siempre, ha sido protagonista de multitud de historias de terror. Y es que, siendo sincera, ¿Quién no le tendría miedo a un sótano? La puesta en escena de El hombre del sótano es muy acertada y siempre cuadra con la narrativa, de modo que la tensión se ve afectada por la imagen: lo que se muestra y cómo se muestra.

Parece que tener a un señor casi anciano en un espacio cerrado sin ventilación y aparentemente sucio es una injusticia y esta es la manera en que el antagonista consigue hacerse con parte de la complicidad de quienes le rodean. Utiliza la pena como modo de infringir compasión.

Y la compasión es un punto clave en la historia. Muy poca gente estaría de parte de Cluzet si no fuese porque este se presenta como un señor mayor en condiciones de pobreza. Obliga a los personajes a sentirse superiores a él, más afortunados, para así situarse por encima de ellos. Que su vivienda sea un sótano no es más que una argucia para conseguir que le escuchen. Y una vez se le da voz, ya no hay vuelta atrás. Además, cada ataque del propietario para intentar echarle no sirve para nada más que revictimizarle.

El hombre del sótano
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Una enredada segunda mitad

La primera mitad de El hombre del sótano cumple a la perfección con su cometido, sin embargo en la segunda parte las cosas empiezan a complicarse. Y esa complicación entraña una especie de locura transitoria donde la narración pierde el sentido por momentos. Cuando las decisiones y acciones de las personas cuerdas son tan inverosímiles como las palabras de un negacionista, mala señal. Algunas de las lecturas que se pueden sacar de ciertas escenas no comparten la lógica y la moral que destiñe el filme.

The Man in the Basement
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Conclusión de 'El hombre del sótano'

Tener vecinos es complicado. Tener vecinos negacionistas del Holocausto es una faena. Pero es que tener vecinos negacionistas del Holocausto siendo judío es una movida, y de las gordas.

Con sus sombras y sus luces, El hombre del sótano es un disfrutable thriller que cuenta con unas inquietantes y espléndidas interpretaciones que consiguen hacernos reflexionar sobre el amplificador social con el que cuentan los portavoces de estas ideas y la manera en que las aceptamos.

Reportaje de El hombre del sótano en Días de Cine TVE

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