El director chileno Vinko Tomicic filma en Bolivia su primer largometraje de ficción en solitario —tras codirigir El fumigador (2016) con Francisco Hevia, dando visibilidad a una realidad que muy pocas veces se muestra: la vida de quienes sobreviven en La Paz. El ladrón de perros ha sido nominada y premiada en numerosos festivales alrededor del mundo, entre ellos los XII Premios Platino del Cine Iberoamericano, donde obtuvo el premio a la mejor ópera prima; los Premios Pedro Sienna 2024, donde ganó a mejor largometraje y mejor dirección de fotografía; el 39.º Festival de Mar del Plata 2024, donde obtuvo el premio a la mejor película latinoamericana; y el 28.º Festival de Málaga 2025, obteniendo el premio a la mejor película iberoamericana. Se estrena en salas de cine españolas el 18 de septiembre de 2026. Puedes leer aquí otra crítica realizada por Cinemagavia de esta película.



El ladrón de perros película

Crítica de 'El ladrón de perros'

Ficha Técnica

Título: El ladrón de perros
Título original: El ladrón de perros / Perros

Reparto:
Alfredo Castro (Sr. Novoa)
Franklin Aro (Martin)
Teresa Ruiz (Srta. Andrea)
Maria Luque (Gladys)
Julio César Altamirano (El Sombras)
Ninón Dávalos (Sra. Ambrosia)
Wolframio Sinué (Billar)
Kleber Aro (El Monedas)
Franklin Aro Huasco (Martin)
Vladimir Gonza Mamani (El Conejo)
Jhoselyn Rosmery Cosme (Alicia)
Felix Francisco Omonte Vargas (Director de escuela secundaria)
Iván Cori Mamani (Maestro)
Raúl Montecinos Heredia (Tramitador)

Año: 2024
Duración: 90 min.
País: Bolivia
Director: Vinko Tomicic
Guion: Vinko Tomicic. Historia: Samm Haillay
Fotografía: Sergio Armstrong
Música: Wissam Hojeij
Género: Drama
Distribuidor: Reverso Films

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'El ladrón de perros'

Sinopsis

Un joven limpiabotas sobrevive en las calles de una ciudad boliviana mientras sueña con escapar de la pobreza y encontrar un lugar al que pertenecer. Su rutina cambia cuando empieza a trabajar cerca de un sastre acomodado y comienza a imaginar que ese hombre podría estar conectado con su pasado. Impulsado por la necesidad de saber quién es y de construir una identidad propia, el chico toma decisiones cada vez más arriesgadas que lo enfrentan a dilemas morales y a la dura realidad que lo rodea. (Reverso Films)



El neorrealismo contemporáneo

Según el propio director, lo suyo fue un homenaje involuntario al neorrealismo italiano —tan influyente en el cine contemporáneo y, a veces, reducido a una simple fórmula estética—, utilizando las calles de La Paz como escenario para orientar al espectador. Una ciudad poblada de limpiabotas que, como el protagonista, llevan pasamontañas para no ser discriminados. 

La idea es sencilla: robar el perro de un cliente adinerado para pedir una recompensa después. Sin embargo, las cosas cambian y de dicho desencuentro surge una amistad. Martin es interpretado por un actor debutante, Franklin Aro, quien es limpiabotas en la vida real. Se reproduce así otro de los procedimientos habituales del neorrealismo: los actores no profesionales interactúan con los profesionales, siendo decisiva la presencia del actor chileno Alfredo Castro, cara visible del mejor cine latinoamericano.

La relación que se establece con filmes como El limpiabotas (1946) y El ladrón de bicicletas (1948) es más que evidente. Estas obras, dirigidas por Vittorio de Sica, son ejemplos del movimiento neorrealista y de grandes películas de la historia del cine. Es más, Vinko Tomicic, que visionó por primera vez El ladrón de bicicletas mientras realizaba el montaje de su película, modificó el título, que hasta ese momento era Perros.

Tomicic traslada el neorrealismo de la Italia de posguerra —donde las calles devastadas se convirtieron en escenarios cinematográficos, hasta La Paz. Utilizar este movimiento en Bolivia, un país atravesado por la pobreza y las desigualdades, resulta provocador. En Italia parece algo muy lejano, pero en La Paz resulta completamente actual. Una urbe enorme, con sus inconfundibles desniveles topográficos y sociales, emerge como protagonista adicional. El vértigo y el mal de altura, efectos físicos que produce la ciudad, son llevados al plano emocional. 

El ladrón de perros película

Puesta en escena 

La banda sonora de cuerdas y vientos de Wissam Hojeij evoluciona a la vez que Martin, que sobrevive en un ambiente extremo gracias a su astucia. Aun así, el guion, firmado por Vinko Tomicic, no busca despertar compasión ni edulcorar su realidad. Martin es huérfano y trabaja como limpiabotas, se refugia en un vertedero de coches y no tiene a quién pedir ayuda. El formato 4:3 escogido por el director ahoga al chico, sin dejarle espacio para respirar en muchos de los encuadres. Lo encierra. Lo empequeñece frente a la gran ciudad, frente al poder. Le quita la libertad. Lo condena. El espacio que debería protegerlo es otra forma de encierro. Así, la cámara sigue el continuo ir y venir de Martin, dando al espectador una idea de la conformación geográfica del lugar y de cómo se relaciona el chico con su entorno.

Destaca la paleta de colores apagados con la que Sergio Armstrong filma La Paz, director de fotografía habitual de Pablo Larraín y responsable de la fotografía de películas como No (2012), El club (2015), Neruda (2016) o Ema (2019), entre otras.

El ladrón de perros película

Conclusiones de 'El ladrón de perros'

El ladrón de perros es el reflejo de una metrópolis contradictoria. Un contexto que favorece vínculos basados en lo no dicho, en carencias familiares y en diferencias de clase, como sucede con los personajes protagonistas.

Pero Vinko Tomicic no ofrece soluciones fáciles ni convierte su filme en una historia de superación. Subir y bajar calles, atravesarlas de un extremo a otro, pero seguir encerrado. Al director le basta con narrar cómo Martin intenta ser libre en un encuadre sin espacio para él. Así, el neorrealismo deja de ser una referencia para transformarse en una herramienta que nos habla del presente. 

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

CINEMAGAVIA
7.0 / 10
70 %
Artículo anteriorNave 10 Matadero reúne cuatro estrenos para arrancar su Temporada 2026-2027
el-ladron-de-perros-pelicula-critica-estreno-cineEl ladrón de perros es el reflejo de una metrópolis contradictoria. Un contexto que favorece vínculos basados en lo no dicho, en carencias familiares y en diferencias de clase, como sucede con los personajes protagonistas. Pero Tomicic no ofrece soluciones fáciles ni convierte su filme en una historia de superación. Subir y bajar calles, atravesarlas de un extremo a otro, pero seguir encerrado. Al director le basta con narrar cómo Martin intenta ser libre en un encuadre sin espacio para él. Así, el neorrealismo deja de ser una referencia para transformarse en una herramienta que nos habla del presente. 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí