El salario del miedo es una película francesa de aventuras dirigida por H.G Clouzot en 1953. Se caracteriza por la tensión constante de la premisa, el transporte de un cargamento de nitroglicerina, y por el estudio de la mezquindades humanas. Interpretada por Yves Montand, fue premiada tanto en el Festival de Cannes como en el de Berlín.



Crítica de El salario del miedo

El salario del miedo

Ficha Técnica

Título: El salario del miedo
Título original: Le salaire de la peur

Reparto:
Yves Montand (Mario)
Charles Vanel (M. Jo)
Folco Lulli (Luigi)
Peter van Eyck (Bimba)
Véra Clouzot (Linda)

Año: 1953
Duración:
 140 minutos
País: Francia
Director: H.G. Clouzot
Guion: H.G. Clouzot, Jérome Géronimi (Novela: Georges Arnaud)
Fotografía: Armand Thirard (B&W)
Música: Georges Auric
Género: Aventuras. Thriller

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Tráiler de El salario del miedo

Premios

  • Festival de Cannes: Palma de Oro, mejor actor (Charles Vanel). 1953
  • Festival de Berlín: Oso de Oro. 1953
  • Premios BAFTA: Mejor película. 1954


Una condición previa

Hay que tener en cuenta que antes de que la acción principal se desencadene, hay un considerable prólogo donde conocemos a los personajes y el lugar de donde parte la acción. Clouzot, en esta parte inicial, dispone las piezas sobre el tablero y nos da pinceladas sobre la psique de los protagonistas. El punto de partida es un pueblo llamado Las Piedras, en un innominado país sudamericano. Puede ocurrir que, sabiendo la premisa principal, este prólogo se nos haga algo largo, pero la atmósfera sofocante, casi irrespirable y exótica está muy conseguida. Es como una Casablanca desprovista de glamour.

Cuatro conductores

En Las Piedras solamente acaban los perdedores, los fugitivos y los que no tienen nada que perder. Las dos parejas encargadas de conducir los dos camiones ven en la misión suicida del traslado de nitroglicerina una oportunidad de salir de aquel infierno. La compañía petrolífera se aprovechará de la desesperación de cuatro pobres diablos para que conduzcan los camiones que transportarán la nitroglicerina que ha de apagar las llamas de los pozos petrolíferos.

El salario del miedo

El protagonista principal de El salario del miedo es el francés Mario (Yves Montand) que traba amistad con su compatriota Jo. Ambos, pero particularmente Jo, son trapaceros, arrogantes y algo marrulleros. Juntos conducirán unos de los camiones. En el otro van el jovial y amable italiano Luigi (Folco Lulli) y el inteligente alemán Bimba (Peter Van Eyck). Los caracteres contrapuestos y la tremenda presión del viaje harán todavía más difícil la empresa.

Comienza el viaje

Una vez que los camiones se ponen en marcha comienza una de las características principales de la película, su continua y a ratos insoportable tensión. La conducción comienza de madrugada, bordeando el amanecer, con una sensación nerviosa. Ahora que ha llegado el inicio del viaje todo parece más intenso. Jo, que en Las Piedras era fatuo y bravucón, comienza a mostrarse débil física y mentalmente. Mario pasa a ser cada vez más cruel con su amigo.

El salario del miedo

Por supuesto el camino no va a ser una flamante autopista perfectamente asfaltada, abundarán los caminos de cabras, obstáculos naturales o arquitectónicos y todo tipo de dificultades. Todo ello mientras una siniestra espada de Damocles pende sobre las cabezas de los conductores, un leve traqueteo de más y la nitroglicerina los hará saltar por los aires. Cualquier segundo puede ser el último. Por algo la película se llama El salario del miedo.

El viaje interior

Independientemente del angustioso transporte, durante el trayecto los conductores se van transformando y evolucionando. Particularmente la pareja formada por Mario y Jo. Mario se convierte en el eslabón fuerte, aporta más arrojo, ideas y osadía. Jo cada vez va decayendo más, su chulería queda a un lado y, literalmente, comienza a enfermar. Mario, en lugar de mostrarse comprensivo, saca a relucir una veta sádica que hará del viaje algo todavía más infernal. Hay una mirada tremendamente nihilista en El salario del miedo con respecto al ser humano; bajo ciertas circunstancias críticas el ser humano es más cruel y despótico que comprensivo y solidario.

Le salaire de la peur

Por su parte, la pareja formada por Luigi y Bimba es algo tensa pero mucho más armónica. Por eso quizá la película se centre menos en ella. No obstante la afabilidad de Luigi da el toque amable a la cinta, que contrapesa así el continuo toque áspero.

La intriga que surgió de Francia

H.G Clouzot es uno de directores más interesantes que ha dado Francia. Dado su dominio de la intriga se le suele llamar, de forma un tanto rutinaria, «el Hitchcock francés». Uno de los ases en la manga de Clouzot para generar tensión es el esmero en la ambientación. En su otro gran clásico, Las diabólicas, la atmósfera y los escenarios derrochaban un ambiente sórdido, oscuro, casi gótico que predisponía a la zozobra. En El salario del miedo el ambiente es desértico, desolado, produce en el espectador casi una sensación de calor real y tangible. Esto hace que nos sintamos incómodos y aumenta la tensión exponencialmente.

A partir de finales de los años 50 la estrella de Clouzot empieza a declinar, los jóvenes de la Nouvelle Vague (salvo Truffaut) serán un tanto despreciativos con su cine. Afortunadamente su talento siempre ha tenido ascendiente y hoy en día se le considera un gran maestro. Incluso El salario del miedo tuvo en 1977 un remake americano llamado Carga maldita, dirigido por William Friedkin.

Conclusiones

El salario del miedo es una excelente película de aventuras con una capacidad para generar tensión igual a cualquier selecto thriller. El tono de la película es áspero en lo formal, aunque no exento de belleza, y nihilista en el fondo. Clouzot nos arroja una mirada pesimista y cínica del comportamiento humano a través de los avatares de unos transportistas de nitroglicerina.

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