Entre dos aguas es la nueva película del director catalán Isaki Lacuesta. El pasado septiembre la cinta se alzaba con la tan preciada Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián. Se trata de un documental ficcionado que continúa la historia de La Leyenda del Tiempo, estrenada hace doce años y que trata la vida desventurada de dos hermanos gitanos en su tierra natal. El director ya obtuvo el mismo galardón en 2011 por Los Pasos Dobles. El filme se estrena en las salas comerciales españolas el 30 de noviembre.



Entre dos aguas

Crítica de Entre dos aguas

Ficha técnica

Título: Entre dos aguas

Reparto:
Israel Gómez Romero
Francisco José Gómez Romero (Cheíto)
Rocío Rendón
Yolanda Carmona
Lorrein Galea
Manuel González del Tanago

Año: 2018
Duración: 136 min.
País: España
Director: Isaki Lacuesta
Guion: Isa Campo, Isaki Lacuesta, Fran Araújo
Fotografía: Diego Dussuel
Música: Raül Refree, Kiko Veneno
Género: Drama
Distribuidor: BTeam Pictures

Filmaffinity

IMBd

Tráiler de Entre dos aguas

Sinopsis

Doce años después de La Leyenda del Tiempo, Isaki Lacuesta vuelve a San Fernando. Isra y Cheíto son dos hermanos que han tomado caminos muy diferentes en la vida. Cuando Isra sale de la cárcel y Cheíto termina una larga misión enrolado en la Marina, ambos regresan a la Isla de San Fernando. El reencuentro de los hermanos renovará el recuerdo de la muerte violenta de su padre cuando eran niños; la necesidad de retomar sus vidas y reconciliarse con ellos mismos les unirá de nuevo. (BTeam Pictures)

Premios

  • Festival de Cine de San Sebastián 2018: Concha de Oro a la Mejor Película
  • Festival de Mar de Plata 2018: Astor de Oro a la Mejor Película y Astor de Plata a Mejor Actor

Dónde se puede ver la película



Sin fronteras entre el documental y la ficción

La capacidad de entremezclar el documental y la ficción es una característica propia del cine de Lacuesta. El realizador entreteje toda una historia sin darnos cuenta de qué es real y qué es invención. La introducción en la vida de los personajes es total. La impresión es la de la apertura de una ventana hacia la historia de gente a priori muy lejana, con la que se acaba empatizando.

Los protagonistas son dos personajes muy opuestos, cuyos móviles se comprenden totalmente. La tragedia persigue las vidas de Isra y Cheíto desde que su padre murió asesinado en su juventud. Este suceso nunca ha sido superado por ninguno de los personajes. No obstante, mientras que Cheíto elige el buen camino y se enrola en la marina, Isra se hace camello, va a la cárcel y tiene problemas con toda su familia, aunque se encuentra en la búsqueda de la redención.

Ambos personajes son humanos y muestran sus miedos en pantalla sin temor alguno. La contraposición es un aspecto frecuente entre ellos. La historia se convierte en entrañable, de la normalidad y la simpleza surge una historia bonita y que te atrapa, muchas veces sin darte ni cuenta del porqué.

Entre dos aguas

El agua y el mundo metafórico

El agua aparece a través del mar de Andalucía y sus marismas en todo momento. Un elemento surgido como purificación, que a través del bautismo borra los pecados. También aparece como evocación de los recuerdos del pasado, en el reencuentro de los hermanos. A pesar de su paz, a veces el agua se desborda, como la vida misma. Esta aparición recurrente esconde un gran simbolismo y divide en dos mundos en todo momento lo que es y lo que debe ser, la dualidad de los individuos. Además, se presenta en antagonismos persistentes como los de la vida y la muerte.

Así mismo, la presencia de los animales tiene mucha importancia en Entre dos aguas. Las gallinas atrapadas, los gatos hambrientos, los peces muertos... todos como metáforas de una vida apática y llena de amargura y problemas. Este tema se liga directamente con la angustia que sucede en España y que viven los propios personajes. Una vida donde la crisis se siente de manera desproporcionada y desequilibrada entre las clases sociales y entre las razas. Problemas invisibles que siguen azotando a gran parte del país, aún hoy en día después de tantos años.

Entre dos aguas

Paco de Lucía y el folclore andaluz

Ni cabe decir que el nombre del filme es recibido gracias a la canción del gran maestro del flamenco Paco de Lucía. Esto ya sucedió con la primera película con una canción de Camarón de la Isla. La música se vuelve pues un vehículo transmisor a lo largo de toda la narración, en especial el flamenco. Este estilo musical acompaña a lo hermanos en una tierra del que procede y en el que significa un canto descarnado. También la música de procesión se encuentra presente en los momentos de mayor peso de los personajes, que soportan una gran carga con la que deben vivir toda su vida. La religión como redención se encuentra muy presente en este aspecto.

Todo esto se relaciona intrínsecamente con la tierra de la que proceden Isra y Cheíto. La historia está ambientada en San Fernando (Cádiz), por lo que Andalucía está muy presente. Su mar, la pesca, las barriadas gitanas, sus puentes, sus edificios altos contrarios a las viviendas bajas, el alto narcotráfico, las chatarrerías, la recolección de ostras, el carácter andaluz ameno, divertido y abierto...

Entre dos aguas

La crisis a través de los años

Entre dos aguas recoge una historia después de doce años donde los mismos problemas sociales siguen afectando de la misma manera a la población. Poco ha cambiado. Podríamos decir que Lacuesta se hace un Boyhood a la española, mostrando como los personajes protagonistas de la primera película han crecido, y sin cerrar tramas, con posibilidad de que siga su historia. Por ello, también hace uso de planos del pasado que hacen muy emotiva la película. Los niños con problemas han crecido y no han hecho más que seguir encontrándose con que estos incrementan, en un entorno totalmente hostil en el que se mantienen a flote.

La historia de Entre dos aguas se atreve a tratar temas muy delicados como las drogas, el alcohol, el suicidio, el racismo, el papel del padre en las familias numerosas...

Lacuesta también hace una oda a la lucha constante de la raza gitana por ser parte de la sociedad. Aunque a veces puede parece que está pecando de postergar los estereotipos, siempre acaba vislumbrando una forma de criticarlos. Esto comienza por las madres gitanas fuertes y encerradas en casa que se encargan sólo de la crianza de los niños. Sin embargo, rompe moldes con los cuernos o el abandono de las mismas ante la falta de presencia del padre en el entorno. La venta de la droga o de chatarra aparece de igual manera, la cual compensa con las ganas de los personajes por encontrar trabajos dignos y evitar los perjudiciales.

Entre dos aguas

Conclusión de Entre dos aguas

Entre dos aguas es un largometraje entrañable, que pese a su larga duración atrapa, se hace ameno y deja con muchas ganas de más. De hecho, se trata de un viaje emocional que no se cierra en ningún momento y que no va desarrollándose en la acción apenas, aunque los personajes sufran transformación o al menos lo intenten. Una historia de dos hermanos de raza gitana, donde la lucha contra los estereotipos de la sociedad y la crisis está muy patente.

Reportaje de Entre dos aguas en Días de Cine TVE

 

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