Tengo el honor de poder transcribirles este diálogo compartido con Germán Sancho, guionista y director de «Miedos«, 2018, cuya review no cumple ni una semana en esta sección y con el que he disfrutado enormemente de esta conversación cinéfila acerca de la gestación de esta breve obra maestra que es «Miedos»; esperamos que la disfruten, tanto como lo he hecho yo al redactarla y al leer las respuesta de nuestro entrevistado. Sin más dilación, comencemos.



Entrevista a Germán Sancho

Orígenes

Álvaro Panadero JiménezCinemagavia: Dado que esta es la primera entrevista pública y profesional que hago dentro del ámbito cinematográfico, voy a ser un poco clásico al respecto, espero que no te importe, y por ello me veo obligado a preguntar por los orígenes… Entiendo de donde proviene la selección, pero me gustaría esclarecerlo, ¿querías evitar al monstruo de película de terror por antonomasia?

Germán Sancho: Por encima de todo quería ser honesto con la historia que contábamos. Eso me llevaba a la reflexión de que cada uno tenemos nuestros propios fantasmas, y de que no tienen por qué tener forma de alien o aspecto fantasmagórico para ser absolutamente aterradores. En «Miedos» hablamos del pánico a la oscuridad, a quedarte solo a la hora de dormir cuando eres niño, a que tus padres no acudan a tu llamada, a los ruidos extraños que suenan en el armario, a las inquietantes sombras de tu habitación. No hace falta ver monstruos espeluznantes para quedarte paralizado por el miedo.

Germán Sancho

A.P.J / CG: ¿Alguna referencia o ejemplo de inspiración en particular? Soy bastante maniático y obsesivo en este sentido, así que perdona la turra cinéfila.

G.S.: Siempre me han gustado las películas de terror que te hacen pensar, que te sorprenden, que van más allá del susto por el susto, que ahondan en la psicología del miedo. En esta línea me han llamado mucho la atención películas como “The Babadook”, “The tall man”, “El sexto sentido”… Luego están los clásicos como «Poltergeist», «Psicosis», «Al final de la escalera»…

A.P.J / CG:  Siendo una circunstancia tan tópica, durante la escritura del guion ¿en dónde decidiste incidir para captar la atención del espectador y que se tragaran el planteamiento?

G.S.: El punto de partida era plantar una situación familiar, cercana. Lo cotidiano hace que la historia se extrapole fácilmente, puedes conectar rápido con el público pero es un arma de doble filo porque tienes que aportar algo más al espectador para salirte de la norma y de la convención. Ese era el reto del guion. «Miedos» es un corto muy breve y desde el segundo uno queríamos que el espectador empatizara con la protagonista, que se identificara con ella. Todos, de pequeños, hemos pasado por algún episodio parecido y el cortometraje es, de alguna forma, una invitación a una especie de regresión a esos momentos. Era muy importante para mí tratar siempre con respeto al espectador y a la historia, con sinceridad y transparencia, en cuanto a realización y a narrativa. En «Miedos» no hay un solo plano ni un solo diálogo tramposo o engañoso.

A.P.J / CG:  Un aspecto que me parece muy curioso y magnífico, es que en este tipo de historias, que todos hemos pasado alguna vez de pequeños, hasta cierto punto buscamos la comprensión de nuestros progenitores, aquí me da la sensación de que no te cortas, ¿buscabas causar un efecto antagónico muy directo con el padre?

G.S.: No intencionadamente. Ambos personajes, niña y padre, persiguen el mismo fin, sofocar el miedo de la protagonista. La niña lo hace buscando constantemente la comprensión del padre para no quedarse sola y él pretende convencerla de que no hay nadie más en la habitación, de que no debe tener miedo. En ese sentido sí hay una lucha de intereses entre ambos y era necesario que fuese palpable en la escena, pero la verdadera batalla no está entre ellos, el gran antagonista es el miedo.

Sentando cátedra

A.P.J / CG: Francamente, y no es por darte coba, pero tal y como está el panorama del cine de terror a nivel internacional, considero que has sentado cátedra con este cortometraje, ¿cuáles estimarías que pueden ser algunas de las claves para causar terror en el público?

G.S.: No me considero un experto en el género, ha sido la propia historia la que me ha traído a este terreno y me he visto “obligado” a trabajar con las herramientas y el lenguaje propio del fantástico y del terror. Pero me encanta, eh. El miedo es un sentimiento universal que no conoce fronteras, lenguajes ni edades. Para mí es el sentimiento más potente de todos porque cuando aparece anula el resto de los sentidos. Yo creo que para atrapar al espectador ocurre algo muy parecido con el resto de géneros, lo primero es encontrar unos personajes que interesen al público, que por la razón que sea le seduzcan y se interese por ellos. Lo siguiente es llevarles a una situación de conflicto y lograr que el espectador entre también ahí. Es entonces cuando, como realizador, echas mano del lenguaje audiovisual para crear atmósfera, jugar con el tempo, la planificación, el montaje, etc.

Germán Sancho

A.P.J / CG¿Partiste de una experiencia personal en este caso?

G.S.: Absolutamente. Para que una historia funcione es totalmente necesario que el autor tenga un conocimiento profundo de lo que está hablando. Para transmitir una emoción ocurre lo mismo. Sin destripar la historia puedo afirmar que de niño me asustaba con muchas de las situaciones que aparecen en el cortometraje. Si ves Miedos puedes rascar y descubrir que hay muchas capas de lectura. En todas ellas veo mis miedos, presentes, pasados y futuros.

A.P.J / CG Considero que en España siempre se ha forjado un género de terror mucho más integrado con aspectos histórico-sociales y culturales. Por ejemplo, Pa Negre, de Villaronga (2010), me pareció un estupendo atrevimiento de película de terror disfrazado de drama de posguerra, aunque tengo la impresión de que tú eres más de la línea de El Orfanato, de Bayona (2007), ¿o me he tirado a la piscina sin estar llena?

G.S.: Pues mira, hablando de Villaronga, recuerdo ver “Tras el cristal” cuando era pequeño y reconozco que me impactó el visionado, siendo también, como Pa Negre, terror en un contexto histórico y con tintes de drama. Pero sí, Miedos, se encuentra mucho más cerca de El Orfanato. Me interesa mucho más llevar las historias por esa línea.

A.P.J / CG ¿Está en la cotidianidad la esencia del terror?

G.S.: Yo no tengo duda de eso, al menos al plantear historias. Disfruto mucho también con películas de terror sobrenatural pero me interesan menos. «Miedos» habla del terror cotidiano y es el ejemplo claro de que la realidad puede ser mucho más escalofriante que cualquier cuento de terror

Sobre el terror

A.P.J / CG: ¿Tenemos algo que aprender de los americanos? ¿O deberíamos revisar más los ejemplos europeos?

G.S.: Es verdad que Hollywood siempre es referencia pero no debemos olvidar que el género de terror nace en Europa y crece con fuerza durante las primeras décadas del siglo XX gracias, entre otros, al expresionismo alemán. Durante los años 30 y 50 el cine de terror se expandió a las producciones americanas y allí han revitalizado muchísimo el género desde entonces. Todos hemos disfrutado muchísimo de clásicos como «El exorcista», «La semilla del diablo», «Alien», «El Resplandor»… Pero actualmente en Europa hay grandes autores y películas. Me viene ahora mismo por ejemplo a la cabeza la sueca “Déjame entrar”, o la francesa “Crudo”, y no nos deberíamos olvidar de mirarnos a nosotros mismos, el cine fantástico y de terror español goza de muy buena salud en cuanto a títulos y directores. Paco Plaza, sin ir más lejos, con «Verónica» ha arrasado en Netflix en los EEUU. Tenemos que revindicar más lo nuestro.

A.P.J / CG: Recientemente vi «El incinerador de cadáveres», de Juraj Herz (1969), uno de los máximos exponentes de la Nueva Ola Checoslovaca, y me pareció increíble la amalgama de géneros que había dentro, aunque está escrita como una sátira, los encuadres, el empleo de la cámara, el uso de las lentes, son propios del terror más surrealista, similar a «La hora del lobo», de Bergman (1968). Al ver Miedos, y pensándolo a fondo estos días, tuve una sensación similar; ¿pretendías que el contenido fuera dramáticamente cercano u hogareño como estrategia para despistar al espectador y luego darle una vuelta a través de la forma?

G.S.: La historia de «Miedos» es transversal en todos los sentidos y desde que empecé a escribirla tenía muy claro que el envoltorio iba a ser el que es. Yo no andaba buscando contar una historia de terror, el camino fue a la inversa. Nació primero la idea y después el formato de forma necesaria y auto-obligada. Y no concibo otra forma de contar la historia que no sea esta. 

Germán Sancho

A.P.J / CG: Personalmente opino que no todo vale, y que tampoco deberíamos quedarnos en un único paradigma o modelo a seguir a la hora de realizar cine de género, y más tratándose del terror, ¿consideras que quizás en determinadas ocasiones la repetición de una fórmula puede incurrir en error en estas películas y en acotar y limitar el propio género?

G.S.: Creo que las matemáticas no funcionan en esto. Repetir una misma fórmula no garantiza que funcione una película porque hay muchos factores en juego y porque el público está muy entrenado y no es tonto. Cualquier disciplina artística es muy compleja y requiere talento y originalidad. Al género de terror, precisamente, le ha venido muy bien abrir sus ventanas y ampliar sus registros.

A.P.J / CG: Si tuvieras que quedarte con tres películas de terror, ¿cuáles serían?

G.S.: Es muy difícil quedarse solo con tres. Probablemente alguna de James Wan, como por ejemplo “Expediente Warren”. Algún clásico como “El exorcista” y de las últimas que he visto, “A quite place”, por ejemplo, me gustó mucho, estuve casi sin respirar ni hacer un solo ruido en toda la proyección

A.P.J / CGY ya para concluir, ¿Para cuándo la ópera primera de Germán Sancho?

G.S.: De momento disfruto mucho en el mundo corto. Mi próximo proyecto tendrá breve metraje 

Guerreros

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