El largometraje Érase una vez en Rivollywood revive el impulso de una generación que convirtió Rivas Vaciamadrid en un plató de cine. El documental ha pasado por la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Yopal y fija su estreno a partir del 6 de marzo de 2026.
Resumen
'Érase una vez en Rivollywood' llega a los cines
El largometraje documental Érase una vez en Rivollywood, dirigido y escrito por José Luis Rojas (El efecto Darma) y producido por Molonko Films y Kante Producciones, aterriza en la capital con doble cita: preestreno en la sede de la Academia de Cine en Madrid el 19 de febrero por la tarde y estreno comercial en los cines Embajadores de Madrid el 6 de marzo. La película recupera la historia —tan local como universal— de un grupo de jóvenes de Rivas Vaciamadrid que, a comienzos de los 2000, decidió hacer cine sin medios ni contactos y terminó levantando un movimiento propio: Rivollywood.
Todo comenzó con una pregunta que cualquiera podría hacerse y que casi nadie se atreve a convertir en plan: “¿Y si rodamos un corto?”. En un momento en que las opciones tecnológicas y económicas para filmar eran especialmente complejas, aquellos cineastas adoptaron el formato MiniDV y se impusieron una única norma, a medio camino entre el juego y el juramento: nada era imposible. A partir de ahí, la experiencia fue creciendo hasta arrastrar a amigos, familiares y compañeros de trabajo en rodajes de bajo presupuesto, impulsados por una creatividad desbordada y por la convicción de que el cine también se hace con voluntad, imaginación y comunidad.
Érase una vez en Rivollywood revisita esa energía desde la memoria y la emoción, como un viaje al origen de una vocación y al corazón de una pequeña “edad dorada” independiente construida desde lo colectivo.
Ficha Técnica
Título original: Érase una vez en Rivollywood
Año: 2026
Duración: 68 min.
País: España
Dirección: José Luis Rojas
Guion: José Luis Rojas
Música: Jesús Calderón
Fotografía: David Gutiérrez
Compañías: Kante Producciones, Molonko Films
Género: Documental
Sinopsis
Todo comenzó con un grupo de jóvenes cineastas que se lanzaron a rodar cortometrajes de bajo presupuesto, sin imaginar que acabarían dando vida a un movimiento cinematográfico único. Aquel movimiento recibió el nombre de: Rivollywood. (Molonko Films)
Tráiler de 'Érase una vez en Rivollywood'
Homenaje a un movimiento cinematográfico único
El documental Érase una vez en Rivollywood es, además, un homenaje personal de J.L. Rojas al movimiento cinematográfico en el que se formó como director: una mirada a una época en la que filmar era un acto de fe y, al mismo tiempo, una celebración del entusiasmo cinéfilo y del espíritu “friki” entendido como creatividad sin límites. La banda sonora acompaña ese recorrido con un registro amplio que alterna temas épicos y vibrantes para los pasajes más aventureros con melodías más íntimas e introspectivas en los momentos de recuerdo y reflexión, subrayando la amistad, el aprendizaje y la pasión por contar historias que marcaron aquella etapa.
La película se construye a partir de testimonios en primera persona de quienes impulsaron y vivieron Rivollywood desde dentro, combinando recuerdos, anécdotas de rodaje y la mirada de quienes hicieron posible aquel “cine sin permisos” con creatividad y compañerismo.
Entre las voces que articulan el relato figuran personas que han seguido trabajando en el sector audiovisual, como Pedro Ruiz Alia, vinculado a distintas producciones del entorno Rivollywood como Cuando cae la noche (2016), De la piel del Diablo (2019) y El Efecto Darma (2023). Iker Méndez, cineasta y profesional de la imagen, con trayectoria ligada a la dirección de fotografía en títulos como Sinox (2009), El juego (2004) y El Intruso (2005). David Gutiérrez, director de fotografía y pieza clave en la construcción visual del proyecto, con trabajos como Sinox (2009), Límites (2023) y El Efecto Darma (2023).
Alicia Albares, productora y directora de títulos como To the Other Side (2013), La tercera parte (2019) y Esto no es Noruega (2023). Y la hoy popular actriz Lucia Caravallo, intérprete de series como Estoy vivo o Animal y cuyos primeros trabajos siendo aún una niña aparecen en el documental, además del propio José Luis Rojas, que guía el viaje desde la memoria personal y la experiencia compartida.
Junto a ellos intervienen otros miembros del colectivo y testigos directos de aquella etapa y que con el tiempo encaminaron su trayectoria profesional en otros sectores: la actriz Davinia Tribbiani (La mujer de mis sueños, 2014; Cuando cae la noche, 2016); Silvia Plaza, profesional del departamento de maquillaje y peluquería en El juego (2004); Óscar Díez, actor en No me encuentro bien (2013) y El Sótano de Richard Pickman (2001); Diego Cabezuelo y Cristina González.
Mucho más que un grupo de cineastas amateurs
José Luis Rojas explica que Érase una vez en Rivollywood nació en 2015, mientras rodaba Cuando cae la noche, el que acabaría siendo uno de los últimos proyectos surgidos del propio movimiento Rivollywood. “Era consciente de que aquello estaba llegando a su fin, de que muchos ya habían tomado otros caminos lejos del audiovisual”, recuerda el director, que en ese momento sintió la necesidad de mirar atrás y rendir homenaje a todas las personas que formaron parte de aquella aventura colectiva. “A ese grupo de amigos y amigas que dedicamos nuestra juventud a hacer cine y que fueron fundamentales para que pudiera sacar adelante mis primeros cortos y proyectos”.
Con el paso del tiempo, Rojas ha comprendido que Rivollywood fue mucho más que un grupo de cineastas amateurs: “El cine une a la gente y crea familias cinematográficas. No importaban los medios ni el dinero, bastaban la pasión por el cine y un grupo de amigos para crear mundos y contar las historias que más nos gustaban”. El objetivo del documental es dar a conocer todo lo que fue Rivollywood y que su historia sirva de inspiración a nuevas generaciones de cineastas. “No existe mejor escuela de cine que coger una cámara y rodar con tus amigos”, afirma. Para el director, el estreno del documental cierra el círculo de manera simbólica: “Aquel salón donde veíamos nuestros cortos en VHS es hoy una sala de cine. No hay un final mejor para Rivollywood”.
Fuente RC Comunicación
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