Angela Schanelec es una de las directoras mejor valoradas del cine alemán de los últimos años. Desde 1998 lleva paseándose por algunos de los festivales más prestigiosos, como el Festival de Cine de Cannes, donde fue emitida su película “Plätze in Städten”. En esta ocasión, llega a los cines españoles con Estaba en casa, pero…, la cual se alzó con el Oso de Plata a la mejor dirección en la 69ª edición del Festival Internacional de Berlín. La fecha de estreno en España es este 4 de septiembre de 2020.



Estaba en casa pero

Crítica de ‘Estaba en casa, pero…’

Ficha Técnica

Título: Estaba en casa, pero…
Título original: Ich war zuhause, aber…

Reparto:
Maren Eggert (Astrid)
Jakob Lassalle (Phillip)
Clara Möller (Flo)
Franz Rogowski (Lars)
Lilith Strangenberg (Claudia)

Año: 2019
Duración: 105 min
País: Alemania
Dirección: Angela Schanelec
Guion: Angela Schanelec
Fotografía: Ivan Markovic
Género: Drama
Distribución: Numax Distribución

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Estaba en casa, pero…’

Sinopsis de ‘Estaba en casa, pero…’

Astrid vive en Berlín junto a sus dos hijos, Flo y Phillip. Tras la muerte de su esposo, un famoso director teatral, intenta recomponer su vida y sobrellevar su ausencia. En la intimidad, la familia libra una lucha cotidiana en donde las actividades más simples se convierten en retos inesperados: la compra de una bicicleta, un baño en la piscina o una representación escolar de Hamlet. El frágil equilibrio se derrumba cuando Phillip se escapa de casa…

La directora alemana Angela Schanelec hace gala de su estilo elíptico y un elegante sentido del humor para crear el retrato indeleble de una pequeña comunidad que se enfrenta a los interrogantes fundamentales de la existencia en Estaba en casa, pero… (NUMAX DISTRIBUCIÓN).



Estaba en casa pero
Foto de Numax Distribución

¿Incomprensible o fascinante?

Una de las grandes sorpresas del Festival de Cine de Berlín fue Estaba en casa, pero…, la última propuesta de la realizadora Angela Schanelec. Desde el principio, el guion se va deshojando en una historia que no busca tener una coherencia fácil, ni aportar un relato que siga una estructura accesible. Por lo cual, habrá muchos momentos en los que la audiencia no sabrá muy bien sobre qué está hablando el film. A pesar de ello, el libreto sigue en consonancia a lo largo de todo la cinta, por lo que sienta las bases de su propio universo interno. También hay que remarcar que, pese a ese influjo de confusión continua, hay pinceladas muy naturales sobre las vivencias y la psique de las situaciones que se exponen. De esta forma, puede que no se entienda la problemática, pero sí el dolor emocional.

Al igual que la propia trama del film, los personajes se han dibujado con una complejidad impactante. Mientras que se puede ver las consecuencias de la pérdida en la madre, por otra parte, se ve cómo se revuelven los personajes ante una situación fuera de lo común. Además, también se lanza a la metahistoria, al representar las palabras de “Hamlet”, de William Shakespeare durante varias secuencias de la película. A pesar de no establecer un símil claro entre ambas historias, se puede sacar un significado realmente interesante acerca de la marcha, de la angustia, de la locura y hasta de lo humorístico. En consecuencia, tanto las situaciones que se propician, como los agentes que forman parte de ellas, siguen una excentricidad que tiene una esencia magnética. Con ello, termina por cautivar a la audiencia, dejando esa extrañeza que debe dejarse posar.

Ich war zuhause, aber
Foto de Numax Distribución

Hilando a oscuras

Aunque en un principio se podría considerar que están establecidos los protagonistas de Estaba en casa, pero…, la realidad es que va girando la importancia de cada personaje. Aun así, destaca, sobre todo, Maren Eggert. La actriz da vida a Astrid, la madre de Phillip, llevándola hacia unos campos realmente sugerentes y llenos de una psicología compleja, que le permiten demostrar su bagaje como actriz e intérprete. Gracias a ello, consigue demostrar esa rareza, ese histrionismo basado en la aflicción, pero de una forma en la que no cae en lo estridente y en lo exagerado. Por tanto, realiza un trabajo extravagante, pero sin perder el control y la contemplación. Junto a ello, hay que recalcar la manera en la que también protagoniza algunos de los momentos más tiernos e hilarantes, realizando esa duplicidad. A pesar de ello, no pierde un ápice de realismo.

Jakob Lassalle también tiene un gran peso en la película. Pese a su juventud, enfrenta el proyecto con gran determinación y con esos matices lumínicos que se presenta en su expresividad y en su despliegue de energía. Además, controla ese aire místico que le envuelve durante todo el largometraje. Después, Clara Möller aporta ese halo de luz y esa ingenuidad que equilibra un universo tan dispar y lleno de contradicciones. Asimismo, ambos actores forman un dúo sinérgico, dando esa muestra del ying y el yang actoral, que da más matices al resultado artístico. Por otra parte, subrayar el reparto coral que van formando todo ese entramado visceral, y a la vez imperturbable, como es el caso de Dane Komljen, que hace una aparición estelar que resalta el carácter de su secuencia. Sin duda, siguen la estela idiosincrásica del film.

Ich war zuhause, aber
Foto de Numax Distribución

Cautivando en lo sugestivo

Uno de los puntos que más debate provoca en Estaba en casa, pero… es cómo se ha desarrollado el estilo visual de la cinta. Lejos de buscar mayor dinamismo, se ha decantado por una vertiente enfocada en el preciosismo de la imagen, como si se tratase de un cuadro en movimiento. A ello hay que sumarle el sumo cuidado del ritmo pausado y contemplativo, que hace que la acción se ralentice, lo que podría provocar cierto hastío en una parte de la audiencia. Pero, en cambio, en la otra una auténtica fascinación sensorial. La razón no es otra que no busca solamente demostrar su talento natural en la artesanía de lo visual, sino que la propia imagen habla, crea emociones y eso es un parámetro que no siempre es fácil de gestionar ante la magnitud de los significados.

El montaje sigue el esquema planteado desde el guion, donde se traduce en una mezcla de mundos que convergen en un hecho puntual. Aun así, ese influjo de incógnitas y de extrañeza hace que se transfiera a un ritmo más acorde al pensar y no tanto al actuar. Lo mismo sucede con la dirección de fotografía, donde proliferan los planos estáticos de gran duración, frente alguno donde se observa el movimiento del operador de cámara, dando esa sensación de irregularidad. De esta manera, entre ambos, conforman un dualismo que transfiere esa energía fluctuante. Después, utilizar a Shakespeare como una referencia hace que la tragedia no tenga únicamente un adepto, sino que navegue por los entresijos de la película, donde todos forman parte de un laberinto de sentimientos. No obstante, habrá algunos espectadores que no encuentren una coherencia sostenible, por lo que, para disfrutarla, hay que sumergirse en esta locura elaborada.

Estaba en casa pero
Foto de Numax Distribución

Conclusión

Estaba en casa, pero… es una incógnita en sí misma, que constituye su propia coherencia, basada en un espectáculo de misterios y sin una intención de establecer un significado claro y accesible. Por lo cual, para degustarla, se deberá entrar dentro de este universo extravagante, lleno de emociones. No es una historia al uso. En consecuencia, podrá fascinar a una parte de la audiencia y suponer un desacierto para otros. Aun así, el cuidado de la imagen, la delicadeza de lo artístico y el preciosismo, que navega entre los distintos planos, hacen que sea una exquisitez ante los ojos. Lo mismo sucede con el ritmo, que nada en una parsimonia contemplativa extrema, que ralentiza la acción. Un puzzle que no busca ser comprendido, sino llevar todo su sentir a lo más profundo del parecer, por muy inconexo que pudiera parecer.

Reportaje de Estaba en casa, pero… en Días de Cine TVE

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