Todos conocemos a la perfección a las personas que amamos… ¿O no? Esta nueva propuesta de Netflix, Extremadamente cruel, malvado y perverso, narra la historia biográfica del famoso asesino serial Ted Bundy con una visión hipnótica, fresca y oscura. Estrenada en Netflix el 3 de Mayo de 2019.



Extremadamente cruel, malvado y perverso

Crítica de ‘Extremadamente cruel, malvado y perverso’

Ficha Técnica

Título: Extremadamente cruel, malvado y perverso
Título original: Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile

Reparto:
Lily Collins (Liz Kendall)
Zac Efron (Ted Bundy)
Angela Sarafyan (Joanna)
Sydney Vollmer (Niñera)
Macie Carmosino (Molly con dos años de edad)
Ava Inman (Molly con cuatro años de edad)
Morgan Pyle (Molly con ocho años de edad)
James Hetfield (Oficial Bob Hayward)
Richard K. Jones (Sala de interrogatorios Sherrif)
Grace Victoria Cox (Carol Daronch)
Alan B. Jones (Juez de Utah Stewart Hanson)
Jeffrey Donovan (Abogado de Defensa de Utah John O’Connell)

Año: 2019
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Director: Joe Berlinger
Guion: Michael Werwie (Libro: Elizabeth Kendall)
Fotografía: Brandon Trost
Música: Marco Beltrami, Dennis Smith
Género: Thriller. Drama
Distribuidor: Netflix España

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Extremadamente cruel, malvado y perverso’

Sinopsis

Crónica de los crímenes de Ted Bundy, desde el punto de vista de Liz, la mujer que se negó durante años a aceptar la verdad y con quien mantuvo una larga relación.



Las cartas sobre la mesa

El documentalista Joe Berlinger, autor de la paralela serie Las cintas de Ted Bundy, nos sumerge en este biopic con un hechizo psicológico sutil y retorcido para retratar al conocido criminal y asesino estadounidense.

Partiendo de la visión de la novia de Bundy, lleva al espectador por el mismo camino de admiración, atracción y confianza que sedujo a la joven. Pero el logro está en la puesta en marcha de una atracción de ritmo ascendente que juega con las creencias y las emociones del público sin romantizar la figura del violador: la crudeza se esconde en cada segundo detrás de la máscara demoníaca de la locura. Y el recorrido de los personajes nos engancha, nos encandila y toca el corazón, aunque a la vez nos provoca repulsión y miedo. Porque, ante todo, nos encontramos cara a cara con el rostro del peligro envuelto en una dulce e ingeniosa mentira.

Extremadamente cruel, malvado y perverso
Copyright Brian Douglas/Netflix

Casting de estrellas

Los actores brillan con luz propia. Y no porque sean artistas reconocidos, sino porque su trabajo se adapta a la perfección a los requerimientos de los papeles, sean primarios o secundarios. De estos últimos, cabe destacar a John Malkovich, como el juez honesto, ecuánime y lleno de rectitud; y a Kaya Scodelario, fiel y sacrificada amiga de Bundy. No obstante, el peso recae sobre la pareja principal.

Lily Collins nos ofrece una actuación bella, sufrida y sentimental sobre Elizabeth Kloepfer. Vemos la calidez de los encuentros con su novio, la incertidumbre y la culpabilidad que van naciendo en ella según avanza la ola de crímenes e inseguridades y el cielo familiar se vuelve negro. Logra que empaticemos con sus motivos y dudas, y deja un sincero recuerdo de las vivencias extremas ante la lucha con la oscuridad.

Y Zac Efron se transforma en alma y piel en Ted Bundy, desde sus gestos y caracterización hasta su presencia en pantalla. Descubrimos el encanto del asesino, su capacidad de seducción y convencimiento de los medios y los ciudadanos, sus habilidades manipulativas y egocéntricas cargadas de frialdad, resolución e inmoralidad, y todas sus escenas están pobladas de una fuerza actoral que brinda lo mejor de Efron para encarnarle con la máxima malignidad, fascinación y tenebrosidad leales a la realidad. Un auténtico monstruo del arte.

Extremadamente cruel, malvado y perverso
Copyright Netflix

Sabor sombrío

A pesar de sus leves fallos y algunas correcciones técnicas y de adaptación de la realidad (giros que se han modificado para poder construir la trampa mental en el hilo de la historia), la película se sustenta con gran satisfacción por sí misma. Sus casi dos horas de duración están rellenas de escenas muy bien ambientadas en la época que son tanto introductorias como vitales, y estas últimas, por su peso, apego a la verdad y calidad interpretativa y técnica, conmemoran el film como un perfil maravillosamente dibujado acerca de los aspectos humanos y sociales de Ted Bundy.

Sus crímenes quedan supeditados a la imaginación (ver el documental de Berlinger se vuelve esencial y recomendable para indagar y contrastar personas y hechos), pero el viaje es lo bastante tenebroso y lúcido como para arrastrarnos al mismo terror asfixiante y certero que sufre el mundo que ha mirado en los ojos del mal.

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