Weekend Studios estrena Hache, serie creada por Verónica Fernández, conocida por otras proyectos como «El síndrome de Ulises» o «El porvenir es largo», además de ser guionista de títulos como «Velvet Colección» y «Seis hermanas». La serie vuelve al mundo del narcotráfico, en pleno auge de ficciones que narran las crudezas de este negocio, como ya se hiciese en «Narcos» o, recientemente, la muy valorada «Fariña». Con este nuevo enfoque, la ficción pretende narrar cómo funcionaba el mundo del estraperlo y la entrada de nuevas drogas en España. Disponible en Netflix a partir del 1 de noviembre.



Hache

Crítica de ‘Hache’

Ficha Técnica

Título: Hache
Título original: Hache

Reparto:
Adriana Ugarte (Helena)
Javier Rey (Malpica)
Eduardo Noriega (Alejandro Vinuesa)
Ingrid Rubio (Celeste)
Marc Martínez (Arístides)

Año: 2019
Duración: 60 min. por episodio apróx.
País: España
Creadora: Verónica Fernández
Guion: Verónica Fernández, Carlos López, Santos Mercero & Almudena Ocaña
Fotografía: Julián Elizalde
Género: Policíaca
Productora: Weekend Studios

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Hache’

Sinopsis de ‘Hache’

Barcelona, años 60. Helena logra conquistar a un peligroso traficante de heroína y va aprendiendo lo que hace falta para ascender en la organización (NETFLIX).



Hache
Foto de Netflix

Los románticos bajos fondos

Netflix vuelve con Hache, una miniserie española que cuenta los secretos que se esconden tras Helena, la protagonista de la ficción. Verónica Fernández ha sido la creadora de esta apuesta de Weekend Studios, que vuelve a mostrar el turbulento mundo de las drogas. El guion comienza con una secuencia que servirá de punto de partida para la protagonista. Durante el primer episodio se hace una introducción del carácter y el ambiente que envuelve a cada uno de los personajes que hay en él. Se hace un dibujo de la España de los años 60, con un retrato crudo de la clase baja y el Olimpo del narcotráfico. Sí es cierto que en pleno auge de ficciones sobre el oscuro universo de las drogas, esta serie ofrece algo distinto y explota esta vía para sorprender al espectador.

Lejos de enfocarse únicamente en esta trama, también alcanza crear una línea principal marcada por los demonios internos de sus protagonistas. Hay una construcción muy interesante de los personajes y las relaciones que hay entre ellos, mostrando facetas tan imperfectas como humanas. Lo único que podría mejorar es el tratamiento de los personajes secundarios, dado que no se afianzan durante los dos primeros episodios, lo que provoca que se conviertan en meros sujetos circunstanciales. No significa que no haya potencial, pero en la primera parte, todavía no se ha explotado esta vertiente. Lo que, en ocasiones, juega en su contra, es la manera que tienen de mostrar un mundo oscuro, complicado, con cierto romanticismo que no termina de encajar. Inspirado en hechos reales, tal vez, se espera mayor crudeza, dado que tiene mucha aptitud por sacar durante los siguientes episodios.

Foto de Netflix

Fuerza pasional

Lo que hace diferente a Hache de otras ficciones es su protagonista: Adriana Ugarte. La actriz demuestra las tablas que tiene en cine y televisión con la interpretación de Helena. Tiene una potencia en escena, que le permite opacar al resto de actores y ello, se convierte en un aliciente para la serie. Ugarte no duda en poner toda la carne en el asador y muestra una personalidad férrea, saca las entrañas de su personaje y expone su verdadera naturaleza. Lo que supone un soplo de aire fresco es la conexión que mantiene con el personaje de Javier Rey, que es Malpica, el otro gran protagonista. El actor ya pudo hacer de narcotraficante con “Fariña”, lo que provoca que, esta vez, haya cierto olor a ya conocido. Sigue mostrando naturalidad con su personaje, pero no se siente como algo innovador. Sin embargo, tiene mucho carisma, aunque Ugarte tiende a ensombrecerle.

El combo entre Rey y Ugarte, esa violencia desmedida animal, en escena, es lo que hace que los dos se conviertan en lo mejor de la serie. Hay una química distinta, una manera de exponer la unión que surge entre ellos con mucho nervio. Luego, Eduardo Noriega es el tercer personaje principal. El actor realiza una labor notable, con esa pesadumbre en él mismo y una energía que equilibra a la propia serie. El de Santander se convierte en el perfecto antagonista: Hay esa gestualidad, la manera de masticar las palabras… Que dan una identidad a su inspector Vinuesa. Por último, destacar a Ingrid Rubio, uno de los personajes secundarios con mayor peso, pero la concepción de él es irregular y no atrapa como el resto de actores. Como se ha mencionado previamente, falta mayor estabilidad entre todos los personajes.

Foto de Netflix

Barcelona, noche de enigmas

Uno de los puntos más destacables de Hache es la realización técnica. La serie de Netflix ha contado con un equipo muy profesional que da un resultado muy efectivo. La realización artística y la puesta en escena derrocha personalidad por todos lados, lo que crea un escenario muy atractivo visualmente. El espectador queda prendado por los espacios exteriores y el mundo interno de Helena. Únicamente en el ambiente de Malpica se puede ver cierto cliché en su concepción, sin embargo, no se puede negar que hay un gran trabajo de composición visual. Después, la dirección fotográfica es impoluta. Ofrece unos planos que dan expresividad a la serie, con unos encuadres muy cuidados y una utilización de la iluminación fascinante. La luz en esta serie habla de la propia identidad del proyecto, por lo que se convierte en un elemento expresivo en sí mismo.

Los colores que hay en la serie es un factor que, normalmente, no suele llamar tanto la atención, pero en este caso, sí que la tiene. La utilización de grises y tonalidades más apagadas, hablan por sí solos y dan información más que relevante al espectador. La banda sonora está bien construida, pero no es uno de los puntos que más destaque en la serie, aunque saben llevar el suspense a escena. Se echa en falta mayor garra musical, en especial, durante las secuencias diegéticas, donde se podría dar un mayor golpe de efecto. Dos primeros episodios que dan rienda suelta a la pasión y a las turbulencias que acompañan a su historia principal, que logran engatusar al espectador para que quiera descubrir qué es lo que hay detrás y sobre todo, como termina la extraña relación entre Helena y Malpica.

Hache
Foto de Netflix

Conclusión

Hache es una serie que gana gracias a su principal protagonista, Adriana Ugarte. La actriz consigue dar identidad a esta ficción. El guion crea una historia de pasión en el mundo del narcotráfico, en el que los supervivientes, que hay a su alrededor, provocan que el espectador quiera seguir conociendo donde terminan estas relaciones de tira y afloja. La Barcelona de los 60 se ve bien reflejada, gracias a la buena realización técnica. Dos primeros episodios que sirven como buena carta de presentación, pero que, según como avance, pueden o no terminar de seducir al espectador. Por el momento, está en proceso de cortejar al público y por lo menos, una segunda cita sí que merece la pena.

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