Honor es una miniserie británica basada en el caso real de una investigación por asesinato, a causa de un crimen de honor, de una joven kurda en el año 2006. Está dirigida por  Richard Laxton (Fortitude, River), e interpretada principalmente por Keeley Hawes (Los Durrell, Rebeca). La miniserie consta de dos episodios de 45 minutos aproximadamente. En Reino Unido ha cosechado un notable éxito, llegando a alcanzar una audiencia de siete millones de personas. En España se podrá ver a través de Filmin desde el 5 de Enero.



Honor

Crítica de ‘Honor’

Ficha Técnica

Título: Honor
Título original: Honour

Reparto:
Keeley Hawes (DCI Caroline Goode)
Ahd Kamel (Diana Nammi)
Waj Ali (Mohammed Hama)
Moe Bar-El (Rahmat Sulemani)
Rhianne Barreto (Bekhal)
Angela Bull (Lorna Wilson)
Fisun Burgess (Behya)
Alexa Davies (Keilly Jones)
Graeme Hawley (Abogado de Mahmod)
Robby Haynes (Oficial de policía Ashforth)
Michael Jibson (Stuart Reeves)
Ella Kenion (Enfermera de A&E)
Buket Komur (Banaz Mahmod)

Año: 2020
Duración: 48 min.
País: Reino Unido
Director: Richard Laxton
Guion: Gwyneth Hughes
Fotografía: Laurens De Geyter
Música:
Género: Crimen. Policiaco
Distribuidor: Filmin

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Honor’

Sinopsis

Honor sigue la investigación y las revelaciones sobre fallos policiales en el período previo al “asesinato por honor” de Banaz Mahmod, una mujer kurda iraquí de 20 años que fue asesinada por orden de su familia después de dejar un matrimonio abusivo por otro hombre.. (Filmin)

Dónde se puede ver la serie



Una miniserie incómoda

La materia con la que trabaja Honor es profundamente delicada. Su argumento sigue un crimen real cometido en 2006 en la que una familia de origen kurdo, y residente en Londres, se encargó del asesinato de una joven de 20 años perteneciente a la  propia familia. El móvil del homicidio fue uno de los llamados “crímenes de honor”. Banaz Mahmoud (Buket Komur), la víctima, no podía soportar una vida llena de maltratos junto al que era su marido. Tras grandes esfuerzo Banaz consiguió el divorcio, e iniciar una relación con otro hombre, Rahmat (Moe Bar-El).

Siguiendo una anacrónica y bestial tradición, esto resultaba del todo intolerable para la familia de Banaz. Se trataba, desde su punto de vista, de un deshonor inadmisible para los Mahmoud. Rahmat pone una denuncia a la policía, tras la desaparición de varios días de Banaz. Topará con el caso, la inspectora Caroline Goode (Keeley Hawes), personaje principal de la serie,  que se verá afectada de modo particular por el crimen. Aunque las pruebas y testimonios van siendo cada vez más concluyentes, Caroline se niega a aceptar que Banaz esté muerta. A manos de su propia familia.

Hay que tener una cosa clara con Honor. No es un puzzle complicado de resolver. El misterio primigenio, sobre el paradero o situación de Banaz, no dura demasiado. Los indicios sobre que Banaz ha sido brutalmente asesinada por su propia familia son evidentes. Desde este punto de vista, Honor no es una serie policiaca. Es más una descripción de un mal, y cómo afecta a los personajes. Lógicamente también hay que hilvanar pruebas para conectar a los sospechosos con el crimen, pero la investigación no es lo único relevante.

Honour
Foto de Filmin

La soledad de la mujer

La escasa duración de Honor nos da una pista sobre sus característica. Son dos episodios de cuarenta y cinco minutos. Es decir, dura lo que un largometraje relativamente corto. Eso significa que Honor es una bofetada, un súbito aldabonazo de conciencia, un ataque relámpago contra una miseria moral. Todo está a flor de piel, cada vez va aflorando más dolor. Y también más indignación. Según va conociendo más detalles sobre la muerte de Banaz, Caroline cada vez ve más mermada su moral. ¿Cómo es posible que Banaz acudiera cinco veces a la policía antes de su asesinato y nadie moviera un dedo?

Además Caroline, va conociendo in situ los horrores de la mentalidad del sector más reaccionario, y casi medieval, de la cultura kurda establecida en Londres. Una mujer, aparte de no tener voz ni voto en nada, puede pagar cualquier intento de emancipación con su propia vida. Tales son los abominables crímenes de honor. Personajes clave ayudarán a Caroline a comprender este mundo. Por ejemplo, Beckhal (Rihanne Barreto) la hermana de Banaz. Ella misma tuvo que abandonar a su familia para no correr la misma suerte que la fallecida.

La activista kurda Diana Namni (Ahd Kamel) será la cicerone de Caroline en este escabroso mundo. La preminencia e impunidad social del hombre, incluso ante estos atroces crímenes, es total. El tema de la integración cultural también es uno de los temas principales de Honor, y sin duda un tema candente. Es evidente que la serie muestra un núcleo duro que representa la tradición kurda más nefasta, pero a cambio nos enseña también algunos personajes aperturistas que luchan, e incluso sufren, ante estas atrocidades. Ahí están Beckhal, Diana, Rahmat… En cualquier caso, se pone de manifiesto la difícil solución del problema.

Honor
Foto de Filmin

Todo va muy deprisa

La gran brevedad de Honor presenta ventajas e inconvenientes. De un lado, todos los datos de la investigación son ofrecidos a salto de mata, y los sucesos estrictamente policiales se suceden a velocidad de crucero. A veces, tenemos la sensación de que no hemos asimilado del todo las pruebas, o la colección de datos necesarios para entender la parte criminalística. También acusa que algunos personajes merezcan más desarrollo. Los compañeros de investigación de  Caroline son poco menos que comparsas o figurantes. Salvo quizá Keilly (Alexa Davies), la analista informática.

Por otro lado, el tratamiento de la historia, aunque sórdido y devastador, evita cualquier sensacionalismo o exceso de truculencia. El personaje de Caroline es una buena muestra de esto. Su desesperación se nos antoja vívida, pero también contenida. Se sortean los excesos de ademanes y las situaciones patéticas. Además, ya decíamos que más que una serie policial, era un testimonio, una denuncia fulgurante. Hay algo que bordea el documental en ocasiones. Cabe decir además que el estamento policial británico (y otros más) son retratados muy negativamente. Es indignante que tantas denuncias previas de la víctima fuesen papel mojado.

Sin duda, a la hora de enjuiciar las actuaciones hay que hablar de Keeley Hawes. Su encarnación de Caroline Goode, es dolorosa, honesta y contenida. Una mezcla de indignación atemperada por la melancolía. También es una actuación interesante la de Rihanne Barreto. Transmite el sufrimiento y la angustia de Beckhal creíblemente. La factura de Honor, es sencilla, a ras de tierra, suburbial. No podía ser de otro modo dado el cariz de la historia. El ritmo es directo y constantemente acelerado y, realmente, no deja de atrapar.

Honor
Foto de Filmin

Conclusiones de ‘Honor’

Honor es un pequeño drama en dos actos, que a pesar de su corta duración surte el efecto de un impacto súbito. Es cortante como una estocada, pero pensada para abolir cualquier sensacionalismo o exceso dramático. Es posible que algunas personajes o situaciones den la sensación de estar sin desarrollar, y que parezca que la trama daba para más. Aun así, la aterradora tesis queda claramente reflejada. La pervivencia de rasgos culturales anacrónicos e inaceptables, y los fallos y desidia del sistema para atajar sus criminales consecuencias.

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