Cada cierto tiempo resulta complejo recibir una obra que aborde temas tan delicados y que, a la vez, retumben con tanto impacto en el espectador. Josephine, la última película de la cineasta estadounidense de origen brasileño Beth de Araujo (El club del odio), es un ejemplo de esos filmes que se vuelven un evento en el momento en que nos ponemos en sintonía con ellas. Una obra que deja huella y que arrolló a los distintos públicos tanto del festival de Sundance como de la Berlinale.
Crítica de 'Josephine'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Josephine
Título original: Josephine
Reparto:
Channing Tatum (Damien)
Gemma Chan (Claire)
Mason Reeves (Josephine)
Philip Ettinger (Greg)
Syra McCarthy (Sandra)
Eleanore Pienta (Kerry)
Hunter Bold (Tom)
Jimmy Dahroug (Policía calvo)
Kade Davis (Niño adicional)
Nate Duncan (Oficial Collins)
Malcolm Engel (Compañero de clase)
Stefanie Estes (Señora Volk)
Anya Fuchs (Padre)
Año: 2026
Duración: 119 min.
País: Estados Unidos
Director: Beth de Araújo
Guion: Beth de Araújo
Fotografía: Greta Zozula
Música: Miles Ross
Género: Drama. Thriller
Distribuidor:
Sinopsis de 'Josephine'
Una niña de ocho años ve cómo su vida se desmorona tras presenciar un brutal asalto en el Golden Gate Park de San Francisco. A medida que su miedo se transforma en comportamiento agresivo y paranoia, los adultos que la rodean, que se ven impotentes de poder consolarla, luchan por intentar paliar las consecuencias.
El antes y después
Josephine relata un tramo de la vida de una niña de ocho años que da nombre a la película, cuando es testigo de un evento que desencadenará un trauma emocional que afectará a su relación con sus padres, consigo misma y con su inocente percepción de la sociedad en la que vivimos. Su corta edad y lo inhóspito de la situación pondrán sobre la mesa una balanza de distintas morales que se interpondrán en la vida de esta familia. Josephine, sin rendirse a los códigos convencionales del drama emocional, reafirma un guion poderoso que se desenvuelve por sí solo gracias a las incongruencias de la naturaleza humana en los tiempos que corren.
Dilemas morales y despliegue técnico
Beth de Araujo utiliza con maestría los dilemas morales que quiere transmitir con su película sin rebajarse en lo más mínimo. La película no es complaciente en lo absoluto, es entendible. Pero también está lo suficientemente calculada como para saber que no puede explotar así porque sí. Cada gesto y recorrido emocional está medido y gran parte de esto se debe a dos elementos: los fantásticos despliegues interpretativos de su reparto —Channing Tatum hace uno de los mejores papeles del año directamente— y la extraordinaria puesta en escena, que se maneja con tanto cuidado y técnica que pocas veces se ha logrado ver un balance perfecto entre estética e impulso narrativo.
Conclusión de 'Josephine'
Josephine es una cinta que se queda. Que excava en el interior de cualquiera que la vea y que es valiente en todo momento: en cada plano, en cada movimiento y gesto de sus personajes. Pero, sobre todo, es importante por lo que cuenta. Pocas veces en el cine se han retratado tópicos con tanto alma y humanismo sin olvidar que esos ápices de oscuridad que nos persiguen día a día nunca podrán irse del todo, por más que luchemos; pero al menos sí que podemos levantarnos y enfrentarlos con el apoyo de los nuestros.
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