La compañía La Zaranda llega al Teatro Español de Madrid con La batalla de los ausentes, una sátira cercana al esperpento que reflexiona sobre la memoria, la guerra y el poder. El trío actoral, compuesto por Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez, que también dirige la obra, lleva a escena texto de Eusebio Calonge.

La Zaranda comienza su andadura en Jerez de la Frontera en 1978. A lo largo de estas  cuatro décadas y de sus más de veinte montajes, su teatro ha estado al servicio de la experimentación y de la exploración de universales de la condición humana, como la soledad, el olvido o el tiempo, elementos que encontramos también en La batalla de los ausentes.

La batalla de los ausentes se podrá disfrutar en la Sala Principal del Teatro Español de Madrid de martes a domingo a las 19h. hasta el 20 de marzo de 2022.



La batalla de los ausentes en el Teatro Español

Crítica de 'La batalla de los ausentes'

Ficha Técnica

Título: La batalla de los ausentes
Título original: La batalla de los ausentes

Reparto:
Gaspar Campuzano
Enrique Bustos
Francisco Sánchez

Duración: 90 min. apróx.
Dirección: Paco de La Zaranda
Dramaturgia: Eusebio Calonge
Diseño de vestuario: Almudena Rodríguez Huertas
Dirección de iluminación:
Eusebio Calonge
Espacio escénico:
Paco de La Zaranda
Diseño de vestuario:
Encarnación Sancho
Efectos militares:
Morgan Surplus
Ayudantía de dirección:
Andrea Delicado
Producción: La Zaranda - Teatro inestable de ninguna parte y Teatre Romea

Tráiler de 'La batalla de los ausentes'

Sinopsis de 'La batalla de los ausentes'

Las criadas nos muestra cómo más que son, fueron. Sobrevivientes de una guerra que nadie recuerda, por más que no cejen en su intento vano de ganar una batalla contra el olvido, magnificando aquellas escaramuzas, meras efemérides que a nadie interesan. Estos quijotes que parecen desenterrados de la zanja de la historia, desde el final de sus destinos se preguntan: ¿Hubiese sido distinto de haber alcanzado la victoria en aquella lejana guerra?

¿Fue aquel el combate crucial o queda el decisivo contra la muerte? La sátira del poder y la fe como acto de resistencia, son los polos que cruzan estos personajes. La suya es la lucha desesperada por la propia vida, campo de batalla, combate sin tregua por la conquista de un destino. (TEATRO ESPAÑOL). 



La batalla de los ausentes
Foto de Víctor Iglesias

Lo que fue, lo que es y lo que pudo ser

Tres veteranos de guerra se reúnen para celebrar la conmemoración de una lejana batalla. Junto a lo que fue la trinchera, son los únicos que quedan para rememorar a sus compañeros caídos. A nadie importa ya aquel derramamiento de sangre. Solo a ellos. Olvidados por todos, fantasean con un enemigo que no llega y con la victoria que pudo haber sido. Una victoria que los habría convertido en merecedores de los más altos honores y que los elevaría a la cúpula del poder. Es entonces, cuando la farsa se vuelve política. Sueñan con un gobierno autoritario, con purgas y ejecuciones, con ministros, que son peleles a los que dictar la voz del amo.

La iluminación, a cargo de propio Eusebio Calonge, juega con las luces y las sombras -las luces y las sombras de la memoria- y con los tonos amarillentos que nos recuerdan al papel fotográfico envejecido. El color de las batallitas de los abuelos. La percusión de las marchas militares conforman la banda sonora de esta historia que transita entre lo onírico y lo bélico.

Teatro Español
Foto de Víctor Iglesias

Más preguntas que respuestas

Del mismo modo, la escenografía está cargada de simbología. La horca-lámpara, las camillas-trincheras, los miriñaques-jaula. Y, sobre todo, los tres peleles, hombres de paja, mudos y moldeables, que comparten escenario con los protagonistas.

La batalla de los ausentes es una obra que ofrece más preguntas que respuestas. Pasamos de la ternura y la compasión al horror y la repulsa de unos personajes que ofrecen múltiples aristas y que representan al ser humano en toda su complejidad.

La batalla de los ausentes
Foto de Víctor Iglesias

Conclusión

La batalla de los ausentes, con el personalísimo sello de La Zaranda, es una sátira divertida, pero también sobrecogedora, sobre la guerra y el poder. Una obra que nos enfrenta a tres grotescos protagonistas, impecablemente interpretados por Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez. Junto a ellos, viejos veteranos de una guerra que no recuerda nadie, exploramos lo que pudo ser, con la amargura del que se siente derrotado por el tiempo. La guerra se nos presenta así como un sinsentido. Y el poder, un juego macabro, en el que se difuminan los significados de la victoria y la derrota.

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