Serie creada por Cullen Crawford, La ley de Las Vegas es un drama judicial que explora los límites éticos del sistema legal a través de casos donde la verdad nunca es absoluta y la justicia depende tanto de la ley como de la interpretación. Con un tono tenso y contemporáneo, la La ley de Las Vegas se adentra en los conflictos personales y profesionales de sus protagonistas, enfrentados a procesos mediáticos, estrategias cuestionables y decisiones que ponen a prueba su integridad en cada juicio. Se puede ver desde el 20 de febrero de 2026 en Netflix.
Crítica de 'La ley de Las Vegas'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La ley de Las Vegas
Título original: Strip Law
Reparto:
Año: 2026
Duración: 26 min.
País: Estados Unidos
Director: Samantha Gray, Steven Chan, Megan Prazenica, Cullen Crawford (Creador)
Guion: Megan Prazenica, Daniel Kibblesmith, Lauren McGuire, Edgar Momplaisir, Andrew Mueth, Sean O'Connor, Branson Reese, Miles Woods, Tamara Yajia
Fotografía:
Música: Jeff Kirchner, Casey Trela
Género: Animación. Comedia
Distribuidor: Netflix
Tráiler de 'La ley de Las Vegas'
Sinopsis
El estirado abogado Lincoln Gumb es demasiado soso para ganar juicios en Las Vegas… hasta que se asocia con Sheila Flambé, una maga local y hedonista que aporta brillo y desparpajo a los casos más disparatados de la ciudad. (Netflix)
Dónde se puede ver la serie en streaming
Espectáculo y rutina
La ciudad del pecado funciona como escenario perfecto para una comedia negra animada, con demandas absurdas, clientes extravagantes, casinos turbios y juicios que rozan lo surrealista. Cada episodio plantea un caso disparatado que obliga a Lincoln a salir de su rigidez moral, mientras Sheila introduce soluciones poco ortodoxas, a veces legales, a veces simplemente teatrales.
El problema es que La ley de Las Vegas se queda en la superficie de su propia idea. La dinámica entre el abogado estirado y la artista desinhibida es un contraste clásico, y aunque genera algunos momentos divertidos, no evoluciona demasiado a lo largo de la temporada. Los episodios funcionan como sketches extendidos más que como capítulos con verdadero arco narrativo. La crítica al sistema judicial y al espectáculo mediático de Las Vegas está presente, pero rara vez es incisiva, se insinúa más de lo que se desarrolla.
Comedia negra sin demasiado filo
La ley de Las Vegas apuesta por el humor irreverente, con diálogos rápidos y situaciones exageradas. La animación permite exagerar gestos, persecuciones imposibles y efectos visuales que refuerzan el carácter caricaturesco. Sin embargo, la comedia no siempre acierta, algunos chistes funcionan por contraste entre la solemnidad de Lincoln y el caos que genera Sheila, pero otros se sienten previsibles o repetitivos.
La ley de Las Vegas parece buscar la mordacidad de las grandes comedias animadas para adultos, pero no termina de encontrar una voz propia del todo afilada. El ritmo es ágil y los episodios, al ser de duración contenida, evitan el tedio, aun así, cuesta recordar momentos realmente memorables al terminar la temporada.
Dúo protagonista con química irregular
Lincoln Gumb está concebido como el arquetipo del profesional correcto atrapado en un entorno que no comprende. Su evolución es ligera, aprende a soltarse, pero nunca se transforma de manera significativa.
Sheila Flambé es, en teoría, el motor caótico de La ley de Las Vegas. Su carisma y su aura de espectáculo aportan energía, pero el guion no profundiza en ella más allá de su rol de contrapunto extravagante. Los secundarios, jueces excéntricos, clientes delirantes, rivales del bufete, enriquecen el universo, aunque suelen quedarse en la caricatura.
Color animado
Visualmente, La ley de Las Vegas explota el imaginario de Las Vegas, con neones brillantes, casinos infinitos, y escenarios llamativos. La animación es fluida y expresiva, aunque no especialmente innovadora. El diseño de personajes apuesta por la exageración estilizada, adecuada para el tono humorístico. La banda sonora acompaña con ritmo dinámico, reforzando el ambiente festivo y decadente de la ciudad.
Conclusión de 'La ley de Las Vegas'
La ley de Las Vegas tiene una premisa atractiva y un escenario con enormes posibilidades para la sátira, pero su desarrollo es irregular. Funciona como entretenimiento ligero, con algunos momentos divertidos, pero carece de la profundidad o el ingenio constante que distinguen a las grandes comedias animadas para adultos.
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