La misma sangre (2019), o como a mí me gusta llamarla De tal palo, tal astilla, es un interesante thriller dramático sobre la familia, escrito por Miguel Cohan y su hermana Ana y dirigido por el primero.

El film, es una coproducción entre Argentina-Canadá y Chile; estrenada solo en cines argentinos el pasado 21 de Marzo y comprada por la plataforma Netflix para su distribución mundial, el viernes 21 de junio.

Con una excelente actuación de Óscar Martinez como el protagonista principal de la cinta, bien acompañado por Paulina García como su esposa y simplemente correctos Dolores Fonzi y Diego Velázquez, como la hija y el yerno.

La misma sangre, ya aviso, no es una película que enganche, funciona, siempre que sea el espectador, el que ponga de su parte para esa seducción, depende de cada persona individualmente. Puede parecer lenta pero no lo es, sin trampa ni cartón para sorprender y olvídense de final sorpresa porque no lo hay, ¿o quizás sí? Alea jacta est.



‘La misma sangre’

La misma sangre

Ficha Técnica de ‘La misma sangre’

Título: La misma sangre
Título original: La misma sangre

Reparto:
Oscar Martínez (Elías)
Paulina García (Adriana)
Dolores Fonzi (Carla)
Diego Velázquez (Sebastián)
Luis Gnecco (Lautaro)

Año: 2019
Duración: 113 min
País: Argentina
Director: Miguel Cohan
Guion: Ana Cohan y Miguel Cohan
Fotografía: Julián Apezteguia
Música: Luca D’Alberto
Género: Thriller
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La misma sangre’

Sinopsis

Carla (Dolores Fonzi) y Santiago (Diego Velázquez) forman un pareja feliz y consolidada, con un hijo estupendo que parece colmar todas sus aspiraciones.

Pero la muerte de la madre de Carla (Paulina García), en un accidente doméstico-laboral, llevará a Santiago, médico, a la sospecha de que no ha sido tal, sino que su suegro Elías (Óscar Martínez), ha sido el autor de dicho fallecimiento.

La estabilidad de la pareja, se va a ver condicionada inevitablemente por la desconfianza de Santiago, lo que hace que afloren las debilidades y las dudas, en lo que antes era un modélico matrimonio.



La misma sangre
Foto de Netflix

Emplatando la historia

De la relación entre la hija y el yerno, sobra con lo expuesto en la sinopsis. De la relación entre los padres de ella, Elías y Adriana vamos a intentarlo.

Elías, más frío que el abrazo de una nuera, con más deudas que un ayuntamiento etíope, el antónimo de empatía y cornudo consentido.

Adriana, con más tiros que la ventana de un bosnio, loca por vender el casoplón y emular al título de la cinta de Allen; Toma el dinero y corre (1969), adúltera confesa, sexual y profesionalmente y con más ganas de perder al marido de vista que Olvido Hormigos.

Pues esta amigos, es la definición de unos padres y suegros cuasi perfectos.

La mitad de la cinta, emulando al amigo Nolan, va a transcurrir al revés, o sea, primero asistiremos a los hechos casi como de visita y luego procederemos a verlos convenientemente explicados (sino nada tendría sentido).

Los primeros cinco minutos de la película, en la enorme finca del padre de Elías, pueden parecer gratuitos, pero no lo son; la conversación padre-hijo (con el muerto o con el vivo), nos puede llevar a descifrar la complicada personalidad de nuestro protagonista.

¿Seguir o no seguir, he ahí el dilema?

La misma sangre
Foto de Netflix

Seguiremos, pero vamos a cargar un poquito el ambiente; ¿Accidente provocado, accidente casual, omisión del deber de socorro o petrificación ante los hechos?

El yerno, médico sí, pero con menos luces que el coche de los Picapiedra, ¿qué eres querido, médico o el primo hermano del Dr. House, en busca del arca perdida?; con pruebas tan nimias como una bolita, entrar en la cocina cuando los suegros parecían discutir o lo de la rubia con el suegro, que encima es la becaria del cobrador del frac.

La hija, antes y después de…, más calentita que las pistolas del coyote y empeñada en descubrir la verdad y toda la verdad, lo lleva en la sangre.

Y el amante infiel, que encima primero busca absolución y después resolución.

La enorme finca y una deuda por saldar, pero de dos, no de cuatro; Deuda saldada para bien o para mal, una hija digna sucesora de su padre y un yerno, lento como una orgía de caracoles.

Y hasta aquí puedo leer queridos, no sin antes comentar, que todo cae encima salvo los abrigos de pieles.

La misma sangre
Foto de Netflix

La familia y uno más 

Elías, el padre, (Óscar Martínez), argentino, alma máter de la película, excelente actuación casi sin hablar, imaginen cuando hable.

Hombre orquesta del teatro y cine argentino, más conocido en España por sus papeles en la coral Relatos Salvajes (2014), El capitán Kóblic (2016) o la Netflixniana, Las grietas de Jara (2018).

No es fácil su actuación en esta cinta, marcado por un pasado y un presente amargo y sin futuro, al menos a corto plazo, ¿ o se creyeron lo de Bienvenido Mr. Marshall (1953)?.

Muy bien como cornudo, como consentido, como tieso, como abuelo, como defensor, como agresor…… En fin, ojo que ganó la Copa Volpi a mejor actor, por una cinta que nunca será valorada lo suficiente, El ciudadano ilustre (2016).

Foto de Netflix

Adriana, la madre, (Paulina García), otra mujer orquesta, pero esta vez chilena. No puedo hablar mucho de ella, porque solo la disfruté lo que nos dejaron, junto al querido Darín, en la correcta La cordillera (2017).

Perfecta en su papel de perfecta ama de casa trabajadora, harta de promesas del marido tieso, me imagino. Adúltera convencida y cuasi espía, los tiene como el caballo de Espartero, niega apoyo y ayuda económica, mientras monta una sucursal de la pastelería del Corte Inglés a escondidas, y por desgracia le gustan los collares.

No es tan mayor como aparenta en la película, tan solo 58 años, ¿por qué no? Actriz a seguir.

Del yerno (Diego Velázquez) y la hija (Dolores Fonzi), pues uno pasaba por allí y la otra, hasta los últimos dos minutos de la cinta como que también. Si hay cambio que sea para mejorar, querida parejita.

De amantes infieles, y encima feos, me tienen prohibido escribir.

La misma sangre
Foto de Netflix

El patriarca verdadero

El co-guionista y director (Miguel Cohan), bonaerense; comenzó en la industria como ayudante del excelente director Marcelo Piñeyro y le recuerdo al menos dos thrillers, un buen drama policíaco, Sin Retorno (2010) y un mejor drama periodístico Betibú (2014), con nuestro querido Coronado pululando por la redacción.

Lo siento Miguel, pero he de decirte que has bajado un peldaño con respecto a tus cintas anteriores; la película ya he dicho que no es lenta pero tiene el defecto de que lo parece, a los momentos Memento (2000) no les encuentro sentido, el efecto sorpresa no existe, pero sí diriges muy bien a los dos actores principales, el padre y la madre.

De todas formas, voy a aprobar y recomendar la película Miguel, pero sinceramente, en los cinco años que han pasado desde Betibú, lo lógico hubiera sido un paso adelante y a esperar a Hollywood o Bollywood, que también sirve querido, pero espero y deseo que este paso atrás sea solo para coger impulso, casi estoy seguro.

Conclusión

Ya está todo dicho, queridos navegantes; la cinta podría haber sido mucho mejor, una intrusa ¿lentitud? parece planear por ella, los momentos Nolan sobran, se enseña más de lo que se debe y no se deja nada (al menos, algo) al azar o al destino, no hay efecto sorpresa, muy habitual en los thrillers, los secundarios fallan y solo los cinco últimos minutos de la cinta destilan lo que podría haber sido un excelente thriller y es precisamente cuando aparece la duda moral que azota toda la película.

Foto de Netflix

De tal palo, tal astilla, sangre de mi sangre, de tal simiente, tal gente y así nos podríamos llevar un año. Yo no tiraré la primera piedra, que nadie se confunda, que el tema es grave y de narices, pero hombre arruinado, cornudo y encima apaleado. Además acusado, pues como que les traspaso la duda si es que la tienen, la duda de la situación anímica de la persona, no del hecho en sí, que evidentemente es blanco y en botella.

Sin embargo y para que no haya dudas, aconsejo al universo Netflixniano que la vean, que la disfruten o la odien, o quizás que solo aguanten quince minutos, pero que le den una oportunidad, a pesar de todo se lo merece y no es un paso atrás ni mucho menos en la nueva política de Netflix de distribución de cintas, pero con calidad contrastada.

De momento solo he dicho distribución y no producción, que conste.

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