La música del terremoto (2019), o como a mí me gusta llamarla Culpa compartida, es un correcto thriller psicológico, escrito y dirigido por Wash Westmoreland y basado en la novela de Susanna Jones: The Earthquake Bird (2001).

Thriller psicológico, cinta de romance e intriga, película sobre desapariciones o film de misterio, lo pueden denominar como deseen, La música del terremoto, desarrollada a finales de los años 80, no deja de ser un mero y quizás, demasiado lento divertimento para los amantes de los géneros citados.

Producida bajo el sello de Scott Free Productions y Twenty First City (Ridley Scott) tuvo su estreno en el BFI London Film Festival el 10 de Octubre de 2019, para ser distribuido mundialmente por la plataforma Netflix el 15 de Noviembre de 2019.



La música del terremoto

Crítica de ‘La música del terremoto’

Ficha Técnica

Título: La música del terremoto
Título original: Earthquake Bird

Reparto:
Alicia Vikander (Lucy Fly)
Riley Keough (Lily Bridges)
Jack Huston (Bob)
Kiki Skezane (Natsuko)
Naoki Kobayashi (Teiji)

Año: 2019
Duración: 107 min
País: Estados Unidos
Director: Wash Westmoreland
Guion: Wash Westmoreland
Fotografía: Chung Chun-hoon
Música: Atticus Ross & Leopold Ross
Género: Thriller
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La música del terremoto’

Sinopsis de ‘La música del terremoto’

Finales de los años 80, Tokyo, Lucy (Alicia Vikander), una joven extranjera que trabaja de traductora, es interrogada por la policía japonesa, como sospechosa de asesinato de su amiga Lily (Riley Keough), tras la desaparición de la misma sin dejar rastro y la posterior aparición de su presunto cadáver.

Un pasado angustioso y la posibilidad de un triángulo amoroso entre ambas y Teiji (Naoki Kobayashi), un atractivo fotógrafo japonés, sitúan a Lucy en el ojo del huracán.



La música del terremoto
Foto de Netflix

Hipocentro

Tras la aparición del presunto cadáver, Lucy es conducida inmediatamente a las dependencias policiales para ser interrogada; Policía anciano, educado y respetable (el bueno) y policía joven, que cree ser el jefe de la Gestapo (el malo).

Entramos en un periodo del interrogatorio donde se mezclarán; Elementos del mismo, los recuerdos de Lucy sobre el periodo en que conoció a Teiji y a Lily e ingredientes indispensables de su infancia y adolescencia (de ahí quizás, un pequeño cóctel molotov).

La música del terremoto empieza a sonar cuando el atractivo fotógrafo local, camarero de profesión en un minúsculo restaurante, encuentra a Lucy por la calle y comienza a hacerle fotos sin su consentimiento, esta, más falta de cariño que Oliver Twist en el orfanato de la Sra. Mann y bajo la premisa de ámame sin preguntas que yo te amaré sin respuestas, comenzará una extraña relación con el camarero aficionado a la fotografía, más raro que un vampiro donando sangre.

Y a todo esto, una magistrada soltera amante de la música, amiga de Lucy, unas escaleras y un accidente mortal.

Foto de Netflix

Epicentro

Con la llegada de Lily al mundo de Lucy, a través de un amigo común, empiezan ambas a disfrutar (sobre todo Lucy) de una familiaridad que parece no conocer, aún pensando que a Lily le falta un hervor y sin saber que era enfermera de hospital en su ciudad natal.

El trío Los Panchos se conocerá, Lucy olvidará por momentos la anterior historia amorosa de su ahora novio, les desvelará a Teiji, momentos de su infancia y su adolescencia en relación a sus numerosos hermanos varones y al querido padre de una amiga suya, con regalito incluido y continuará el devenir de los acontecimientos.

Pero partiendo de que dos son compañía y tres son multitud, la relación entre Lily y el fotógrafo empieza a calentarse, a Lily no le falta un hervor, le sobran tres y Lucy asiste desesperada, a lo que sabe que va a ser el final de su incipiente relación.

Harta del interrogatorio y acosada por los acontecimientos, Lucy se declara culpable del asesinato de Lily.

Y hasta aquí puedo leer, queridos navegantes… Ni he escrito ningún spoiler sobre La música del terremoto ni lo voy a hacer, aunque parezca todo lo contrario. Háganme caso.

Foto de Netflix

La Wikander 

Lucy (Alicia Vikander), la androide de Ex machina (2015), actriz sueca que recibió en el mismo año el Oscar a la mejor actriz de reparto por «La chica danesa» y varias nominaciones a mejor actriz de reparto por la primera cinta comentada. ¿Qué decir? Como siempre, haga lo que haga, incluso la vilipendiada por algunos, nueva versión de Tomb Raider (2018), sencillamente perfecta.

Guapa, hasta queriendo parecer fea (incluida cicatriz) y por favor, absténganse de llamarme machista por esto, que no sería la primera vez que me lo llaman por un comentario parecido y me parece sencillamente ridículo, porque nadie me llama feminista por hablar hoy del atractivo fotógrafo japonés.

Bueno, al tajo, La Vikander está excelente; como acusada perfecta, como amante generosa hasta el límite, como amiga se le van los ojos y hasta casi las manos y como solucionadora de problemas con un pasado más tortuoso que Jack el destripador, ahí la quería ver, vamos que nos vamos. Actriz a seguir, yo la sigo de todas formas, no problem.

La música del terremoto
Foto de Netflix

La otra cara del trío

Lily (Riley Keough), estadounidense, nieta de Elvis Presley, casi nada. Solo la he visto en dos films Mad Max: Fury Road (2015), American Honey (2016), este no y dicen que es el mejor, craso error mío y la excelente película Netflix, injustamente olvidada, Noche de Lobos (2018).

Pues bien, muy bien, pero que muy bien, de niña tonta a medio tonta, de medio tonta a niña lista y de niña lista a más lista; Vale más saber alguna cosa de todo, que saberlo todo de alguna sola cosa.

¿O solo Lily es quizás un espíritu libre?.

Magnifica en el baile en la discoteca con el fotógrafo; por Dios que casi me recordó a la Charito Stone de los tiempos en que tenía instinto, qué gozada.

Teiji (Naoki Kobayashi), japonés, hombre orquesta; cantante, bailarín, coreógrafo, modelo y actor. Somos esclavos de nuestras palabras y dueño de nuestro silencio. Sin comentarios. ¿Actor a seguir? No lo sé.

Foto de Netflix

El extractor de petróleo y gas

El director (Wash Westmoreland), británico, escritor y director, lo lamento pero solo le conozco la excelente Siempre Alice (2014), con Julianne Moore recogiendo premios por todo el mundo.

La música del terremoto;  Intuyo que va ser una cinta con tantos defensores como detractores, hay una buena dirección de actores, sobre personajes posiblemente demasiado planos. Aunque a veces, la cinta puede hacerse algo redundante, tiene momentos curiosos y provocadores, acompañados eso sí, de una excelente fotografía y de una ágil banda sonora capaz de tapar miserias.

El ambiente atmosférico de la película intentando crear un estilo opresivo, oscuro y sombrío que dé carácter a la historia, lo consigue parcialmente y esa lentitud de la cinta de la que hablaba al comienzo, ignoro ya, si buena o mala, si a propósito o no, la tendrán que valorar ustedes.

La música del terremoto
Foto de Netflix

Conclusión

La música del terremoto; la pueden encasillar donde les plazca de los géneros anteriormente citados y nadie podría decir lo contrario. Es una película seria y bien realizada. Un paso adelante en la calidad de las cintas de la plataforma de streaming, no en vano viene avalada por el maestro Ridley Scott, su productor ejecutivo, que nos ha dejado su impronta en la película que proyectan en el televisor, ¿Les suena Black Rain? (1989).

No va a ser la película de sus vidas, motivos hay varios, pero les puede hacer pasar poco más de hora y media bastante agradables, eso sí, con tranquilidad y detenimiento, Quién busque A todo gas: El coche huele a gasolina-Parte 25, que salga huyendo ahora mismo.

Solo ver actuar a la Vikander merece el visionado de la cinta, nada es lo que parece ni es oro todo lo que reluce, el final (el de verdad), el remate, gustará y disgustará a partes iguales, por previsible y por lo contrario.

La escena final de la película y la conversación breve, pero lo bueno si breve dos veces bueno, entre la magistrada y Lucy, no tiene desperdicio y aclarará muchas dudas, a nosotros y a Lucy, algunas existenciales.

Netflixnianos y acoplados, os aconsejo verla; buena, bonita y barata, sobre todo lo último y además si hablan japonés, perfeccionarán su dicción, no lo duden ni por un solo instante.

«Enhorabuena y Bienvenidos al Espectáculo«.

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