En más de una ocasión suena Feeling So Real de Moby en La plaga. Una canción que, con una profundidad lírica tan abismal como el Around The World de Daft Punk, trata de invocar la catarsis de quien se siente vivo en su propia piel, de quien finalmente ha abrazado su propia identidad y percibe la diferencia como el más íntimo de los regalos. La plaga es el primer largometraje de Charlie Polinger, ganador del DGA Award a Mejor Dirección Revelación. La película también fue premiada en el pasado Festival de Sitges, donde obtuvo el premio al Mejor Reparto Masculino, destacando la brillantez de todo su joven elenco, y recientemente uno de sus protagonistas, Kayo Martin, ha ganado el Independent Spirit Award a Mejor Interpretación Revelación. La plaga llegará a los cines el 30 de abril de 2026 de la mano de YouPlanet.
No es de extrañar que en un relato duro e incómodo sobre la adolescencia y el bullying se busque, entonces, hurgar en esas heridas tan cercanas a la hostilidad de la supervivencia escolar. ¿Cuál es el verdadero precio de no ser exactamente como todos los demás? ¿Cómo opera el sistema para educar y proteger a sus alumnos? ¿Acaso las charlas morales, los toques de atención ocasionales o las campañas contra el acoso, en el fondo, sirven para algo?. Ambientada en un campamento de waterpolo de chicos de doce años, Polinger construye una mezcla poderosa de coming of age, body horror y terror psicológico.
Crítica de 'La plaga'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La plaga
Título original: The Plague
Reparto:
Everett Blunck (Ben)
Joel Edgerton (Papá Wags)
Elliott Heffernan (Tic Tac)
Kenny Rasmussen (Eli)
Kayo Martin (Jake)
Lucas Adler (Logan)
Caden Burris (Matt)
Kolton Lee (Corbin)
Año: 2025
Duración: 95 min.
País: Australia
Director: Charlie Polinger
Guion: Charlie Polinger
Fotografía: Steven Breckon
Música: Johan Lenox
Género: Drama. Intriga
Distribuidor: YouPlanet
Tráiler de 'La plaga'
Sinopsis
En un campamento de waterpolo masculino, un preadolescente de doce años con ansiedad social se ve arrastrado a formar parte de una cruel tradición que ataca a un marginado con una enfermedad llamada 'La Plaga'. Pero a medida que se difuminan los límites entre el juego y la realidad, teme que la broma pueda estar ocultando algo real. (YouPlanet)
Dónde se puede ver la película en streaming
Mejor con protección
Charlie Polinger, en su ópera prima, simboliza la brutalidad adolescente y el poder jerárquico de las primeras masculinidades tomando influencias no tan discretas de la obra de David Cronenberg y William Golding. Nos transporta directamente a ciertos códigos del body horror y el terror más psicológico, donde la ansiedad social alcanza una dimensión corporal asfixiante y el relato de supervivencia propio de El señor de las moscas, aunque alejado de islas desiertas sin adultos de por medio, moldea su pirámide social descarnada en las instalaciones de un campamento de waterpolo.
La plaga, sin embargo, es visceral sin serlo realmente sus imágenes. No hay apariciones sobrenaturales explícitas, ni deformaciones imposibles como en las películas del gran impulsor de la nueva carne. Todo está en el tono y la atmósfera, en un realismo despiadado que apuesta por la indefensión, la pérdida de inocencia y la paranoia como pilares fundamentales para acercarnos a la pesadilla latente del bullying.
Pulsión teen y terror contenido
Charlie Polinger consigue exprimir al máximo el escenario de La plaga a través de metáforas que van integrando capas más sutiles a ideas evidentes e inmediatas en la superficie. Podría, en cuanto a la simbología que acecha su puesta en escena, estar tomando una dirección similar a Carrie, con su catarsis del dolor teen, a It Follows, con su lectura sobre las ETS en clave de persecución espectral, o a Déjame Entrar con su exploración vampírica de la soledad temprana.
En este caso particular, mantenerse a flote en aquella piscina gigante llena de ruidos y chapoteos funciona como una manera efectiva de explorar las dinámicas con las que los niños tratan de formar parte de un grupo, o de algo en general, en los colegios. Y aquellos sarpullidos que asustan y pican, o los rumores infantiles que rozan el territorio de las leyendas urbanas como mecanismo de exclusión, apuntan directamente a ese miedo para nada insólito, por desgracia, de tomar el papel de víctima en el cruel ecosistema de primaria y secundaria.
La plaga, a pesar de resbalar en el último tramo y de no sacar jugo a una imaginería más variada y macabra para unas formas algo encorsetadas, defiende una historia muy creíble y familiarmente triste y perversa. De las que todos hemos visto y/o vivido, de las que evoca un pasado universal pero habla de un presente desgarrador que perseguirá a los futuros hijos de unos padres como una enfermedad muy contagiosa. Pero lo que realmente eleva el conjunto a un nivel algo superior a la media son las actuaciones de los jóvenes, a la altura de la sensibilidad y entrega requeridas para afrontar los matices del estudiante atormentado, hipócrita, déspota o frágil.
Conclusión de 'La Plaga'
Charlie Polinger se apoya en un terror más sugerente y contenido para volcarse en un drama feroz y tensísimo sobre el acoso escolar, sobre pequeños monstruos y grandes cómplices de nuestro tiempo, y de otros tiempos. Además de una campaña anticonceptiva exageradamente efectiva, un relato contra el bullying logrado y lleno de potenciales talentos futuros en la interpretación. De mí no esperéis hijos.
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