El cine independiente siempre trae sorpresas, tesoros que a veces son invisibles, imprevisibles o infrecuentes. Lejos del fuego es la primera película de Javier Artigas, financiada por crowdfunding, ¿es este uno de esos tesoros escondidos? Estreno el 28 de junio.



‘Lejos del fuego’

Lejos del fuego

Ficha Técnica de ‘Lejos del fuego’

Título: Lejos del fuego
Título original: Lejos del fuego

Reparto:
Laura Salcedo (Palo)
Azucena Abril (Virus)
María Asensi (Lena)
Érica Molina (Sandy)
Mauro Cervera (Toni)

Año: 2019
Duración: 78 min
País: España
Director: Javier Artigas
Guion: Javier Artigas
Fotografía: Daniel Moreno García
Género: Drama
Distribuidora: #ConUnPack Distribución

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IMDb

Tráiler de Lejos del fuego

Sinopsis

La alteración del clima ha provocado un cambio en el mapa demográfico del planeta. Un aumento masivo de las migraciones ha dificultado la convivencia en los países receptores. En las grandes ciudades, se ha disparado el número de actos vandálicos y crímenes de odio, y se ha producido un notable crecimiento de popularidad de distintos grupos radicales.
Después de un año sin verse, Palo y sus amigas se reúnen en una casa en el campo para ponerse al día y, a ser posible, recuperar su amistad. Lejos de las diferencias que las distanciaron en el pasado, del caos de la ciudad. Lejos del fuego. (#CONUNPACK DISTRIBUCIÓN).


Lejos del fuego
Foto de #ConUnPack Distribución

El odio como contexto

Nadie inventó el fuego. El fuego ya estaba allí, solo hizo falta que el género humano descubriese y comprendiese sus propiedades. El fuego es algo cercano, místico, un elemento que ha unido a la gente como los cuentos, la música y el cine; sus secretos y giros se asemejan mucho a los de cualquier obra cultural. También es, por supuesto, algo que, sin guadaña, tiene unas propiedades destructoras que incluso se lleva a nuestros muertos en el ritual de la cremación.

Lejos del fuego tiene algo de esa oxidación, de las llamas que aparecen en su título; por sus connotaciones positivas, negativas y también por su carácter efímero, pese a las cenizas. La película se presenta como una distopía muy cercana, tanto que resulta complicado desplazar la película de nuestro espacio y tiempo. Y es que sus temas poco tienen que ver con los que se suelen tratar en el género, está más apegado al drama social. Presenta un reflejo interesante de una sociedad muy concreta actual y hace uso de una buena cantidad de temas mezclados entre sí con cierto mimo. Se habla de política, amistad, sexualidad, tecnología, adicción, poder, apatía… y todo en la corta duración de la cinta. Su director y guionista, Javier Artigas, no solo tiene muchas cosas que decir, sino que tiene el desparpajo de decirlas.

Lejos del fuego
Foto de #ConUnPack Distribución

La forzosa unión de la amistad

El presente párrafo es para la guita, la pasta, el dinero. ¿Cómo no hablar de una indolente fotografía e iluminación al terminar de ver la película? Puede ser injusto tratar una cinta que, sin duda, ha tenido que rodarse escapando de las llamas veloces que van engullendo el poco presupuesto de la producción. La imagen se siente demasiado digital, sin ese punto de personalidad que cualquiera buscaría en un largometraje, sea de alto presupuesto o bajo. Y puede ser injusto el razonamiento, pues lo peor de la película es aquello relacionado con un sistema de producción constreñido e injusto con el que cualquier cineasta tiene que quemarse una y otra vez.

Claro que tampoco vamos a redondear un producto por ser el eslabón más débil de la cadena y, siendo justos, hay ciertas lacras que se dejan señalar. La película abusa de los primeros planos que permiten una dirección irregular. Y es irregular porque Javier Artigas incluye algunos planos geniales que contrastan con la simpleza con la que está planificada la mayor parte de la película. Es un gran acierto ese halo irracional y surrealista que envuelve como una niebla cada escena, cada secuencia.

Lejos del fuego tiene un guion ladino, rotundo; la ceniza, el poso que queda de la película cuando esta ha terminado, está en su guion. A su estructura funcional no le acompaña una dirección que no le aporta ni el misterio ni la tensión narrativa que merece. La película logra exhalar un aroma a verano, a diálogo quemado por un calor que abotarga y abrasa la mente. El guion logra atar cada tema y cierra de manera hábil la trama que da lugar a ese título tan elegante.

Lejos del fuego
Foto de #ConUnPack Distribución

La distopía en casa

El reparto está repleto de caras desconocidas que realizan un muy buen trabajo. Las cuatro protagonistas: Laura Salcedo, Azucena Abril, María Asensi y Érica Molina y el protagonista masculino: Mauro Cervera, lo ponen todo al servicio de un guion que no siempre es su aliado. Y, sin desmerecer el ya laureado guion, hay que hacer hincapié en que algunos diálogos solo molestan la proyección de los actores y sus personajes. Ciertos textos son demasiado reveladores, otros se sinceran sin que nadie se lo haya solicitado. En los momentos más delicados de la interpretación, da la sensación de que no solo son estos diálogos, como malas hierbas, los que dificultan el trabajo, sino también la falta de confianza de los actores; y esto último es extrapolable a casi cualquier apartado técnico de la película. No por ello, eso sí, hay que desmerecer el buen trabajo del casting.

Lo que más se le puede echar en cara es el uso de unos planos demasiado simples en su mayor parte y cierta falta de tensión dramática que, con dinero o sin él, el equipo de esta película podía haber trabajado más. Cuesta no ver la falta de creatividad a la hora de desviar los problemas del presupuesto cuando vemos escenas tan recurrentes: mismos personajes en los mismos sets y planos idénticos entre unas escenas y otras.

El filme hace un buen uso del color, especialmente cuando se trata del vestuario. También lo hace con la combinación que se genera con la tonalidad de algunas de las habitaciones de las pocas localizaciones de la película.

Javier Artigas
Foto de #ConUnPack Distribución

Conclusión

Lejos del fuego es cine independiente de piel abierta y órganos vivos. Es un cine sagaz, al que quieren poner impedimentos para su avance, al que quieren medicar por su locura y al que, a tramos, desgraciadamente, medican. Es menos salvaje de lo que uno pudiese desear, que sirve como tarjeta de visita, como mensaje escrito con llamas para aquellos que lo quieran leer. Se trata de una hoguera de fuego extraño, azul, quizá negro; una película tan imperfecta como promisoria.

Reportaje de Lejos del fuego en Días de Cine TVE

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