Luna es uno de los primeros cortometrajes del director español Alejandro Amenábar. Actualmente, el director cuenta en su haber con siete películas, y un proyecto de serie que podría ver la luz a finales de año. En 1922 Amenábar dirigió el que sería su primer cortometraje, Himenóptero, con tal solo veinte años (la misma edad que actualmente tiene el escritor de este artículo). Dos años después rodaría Luna, contando de nuevo con Nieves Herranz, y añadiendo a su amigo Eduardo Noriega.

Su cortometraje Luna tendría dos versiones, una primera en 1994 y una segunda un año después. La primera se rodó en blanco y negro y tenía una duración de 30 minutos aproximadamente. No obstante, la de 1995 fue una remezcla que cogía los elementos más importantes de la versión anterior, y los acuñaba en un remake de 14 minutos.



Luna

Crítica de ‘Luna’

Ficha Técnica

Título: Luna
Título original: Luna

Reparto:
Nieves Herranz (Luna)
Eduardo Noriega (Alberto)
Alejandor Amenábar (Camarero)
Mateo Gil (Hitchhicker)

Año: 1994
Duración: 30 min
País: España
Dirección: Alejandro Amenábar
Guion: Alejandro Amenábar y Nieves Herranz
Música: Alejandro Amenábar
Fotografía: Mateo Gil
Género: Thriller
Producción: Himenóptero

Filmaffinity

IMDb

Cortometraje completo de ‘Luna’

Sinopsis de ‘Luna’

Luna muestra cómo un chico que hace autostop debido a una avería en su coche, es recogido por una joven. Establecen conversación y van conociéndose, pero pronto el chico se dará cuenta de que algo no funciona… (FILMAFFINITY).



Luna
Foto de Himenóptero

Un joven Amenábar

Alejandro Amenábar fue uno de los primeros directores españoles que descubrí gracias a mis padres y por cómo les impresionó la película Tesis. Ha ejercido un poco como uno de mis germinadores de esa semilla que emergió en mí, la pasión por el cine. Actualmente, sigue siendo para mí una fuerte influencia como referente español. Por eso, estando cerca de la edad de sus inicios, he querido haceros echar la vista atrás con uno de sus primero trabajos, Luna.

En este cortometraje el director español ya muestra sus preferencias en cuanto a géneros, y es que el suspense y lo psicológico son el tema principal de su comienzo, a lo que se le añade una pizca de erotismo. Los psicológico está muy presente en algunas de sus obras como Tesis, Los Otros, o Regresión, algunas con mayor grado de destreza que otras. Sin embargo, ambos proyectos son iguales de atractivos, y eso ocurre con Luna.

Su guion y el transcurso de la historia la hacen cada vez más interesante, además, el papel de Nieves Herranz y su interpretación bastante histriónica son de lo más llamativas. No obstante, el comienzo es un poco torpe quizás, con un plano único que tiene a ambos protagonistas a foco, se suceden unos diálogos que se sienten demasiado poco reales, nos cuesta creernos lo que vemos, en parte por las interpretaciones, sobre todo, en este caso la del joven Eduardo Noriega. Además, se realizan unos cortes reflejando los largos intervalos de tiempos que ambos están sin hablar, afianzando el sentimiento de incomodidad. No obstante, los cortes son demasiado bruscos, y carecen de necesidad, y eso se observa en la segunda versión del largometraje, donde me parece que el arranque está mejor llevado, y que Eduardo Noriega tiene más tablas y se encuentra más cómodo.

Alejandro Amenábar
Foto de Himenóptero

¿Tomamos un café?

Con la llegada a la cafetería la situación mejora, e incluye un nuevo personaje, Teresa, al que nunca veremos, pero que tendrá bastante presencia. Asimismo, Amenábar se anima a aparecer en su propia historia en el papel de camarero, la persona encargada de poner al espectador y a Alberto (Eduardo Noriega) en modo advertencia.

Luna y Alberto sentados enfrente el uno del otro será la mayor parte de este segundo acto. De forma más natural y creíble que en su comienzo, ambos actores se someterán a un intercambio de frases con frenéticos e intensivos diálogos con mucha fuerza en la que una vez más, el histrionismo de Nieve Herranz pone los pelos de punta e incomoda mucho al espectador. A esto se le suma la dirección del joven Amenábar, quien en un principio opta por planos generales de ambos, contraplanos de Alberto y Luna, etc. Una dirección correcta siendo un chaval de 22 años, pero que en cierto momento de la conversación (a veces casi parece un monólogo de Luna) recurre a primerísimos primeros planos de los actores que tensan al espectador y lo asfixian.

A esta escena se le suma las dotes compositivas del director. La banda sonora de este para la cinta afianza el suspense, el misterio y la incomodidad de las escenas, y del propio personaje de Luna. Con gran efectividad provoca un corte en la respiración del espectador, quien debe aguantar el aire.

Alejandro Amenábar
Foto de Himenóptero

El desenlace de la obsesión

Con una tensión que va en aumento y que sobre carga la atmósfera, Amenábar y Nieves Herranz escribieron un final acorde a la historia. Un desenlace en el que la violencia y el erotismo hacen acto de presencia. Y es que, nos damos cuenta de lo obsesivo que puede a veces ser el amor, y las consecuencias de tensar la cuerda, y acudir a los extremos. Y recordar ese plano a lo Lorca de la Luna, muy simbólico y en consonancia con la historia, y sus personajes.

Quizás, si Amenábar echará la vista atrás haría las cosas de manera distinta, porque sí, el cortometraje es mejorable. Sin embargo, son sus comienzo, los de un chiquillo que aspiraba a ser seguramente lo que es hoy en día. Por lo tanto, tiene que estar orgulloso, y hay que tener en cuenta que no es un cortometraje profesional, tan solo los comienzos de un joven y futuro prometedor director español por aquel entonces. Ojalá tener sus inicios.

Luna
Foto de Himenóptero

Conclusión

Luna de Alejandro Amenábar nos muestra los inicios del joven director español, unos inicios llamativos, y por el que ya parecía destacar, desde luego tenía algo especial. La música y la historia son de lo más destacables, las interpretaciones son algo irregulares, y a veces algo antinaturales y poco creíbles. No obstante, no debemos olvidarnos de que ninguno era actor profesional, por lo tanto, es de lo más comprensible. Además, Nieves Herranz lleva a cabo un interpretación muy teatral que a algunos les puede parecer exagerada y que acaba restando. Sin embargo, a mí me parece que le da un curioso toque al personaje, haciéndole más llamativo e interesante.

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