La 34 Edición de los Premios Goya ya tiene a sus correspondientes nominados, y la sección de cortometrajes no podía ser menos. Desde que supe de su existencia en la última edición de Cortopilar, Maras, de Salvador Calvo ('1898. Los últimos de Filipinas') es uno de los cortometrajes que más llevo deseando ver. Ahora, que por fin lo he hecho, puedo hablarles más en detalle de qué es lo que tenemos aquí.
Reparto: Omar Ayuso Cristian Paredes Ricky del Castillo Said Dibujes María Isabel Díaz Lago Luis Jaspe
Año: 2019 Duración: 23 min País: España Director: Salvador Calvo Guion: Alejandro Hernández Música: Roque Baños Fotografía: Juanjo Sánchez Género: Drama Productora: Globomedia
Tráiler de 'Maras'
Sinopsis de 'Maras'
Una violación. Una extorsión. Una paliza. Una huida. La vida de dos familias destrozadas por la acción de las Maras y que convergen en un mismo punto. El único posible: la huida. (GLOBOMEDIA)
Sorprende ver a un director de la trayectoria de Calvo, realizando un cortometraje a estas alturas de su carrera, en donde cualquiera pensaría que todo realizador consagrado jamás en vida se plantearía la posibilidad de hacer un cortometraje.
El guion corre a cargo de Alejandro Hernández, colaborador habitual del director, y se ve la clara intención de abordar una cruenta realidad de los países de Centroamérica, concretamente en este caso de El Salvador, las denominadas Maras.
Incidiendo en este término, un servidor ya estaba al tanto de la existencia de estos grupos criminales, mientras realizaba su Trabajo de Fin de Carrera, por el libro de investigación "Crimen.org", de Luis de la Corte Ibáñez y Andrea Giménez-Salinas Famis, 2010, de la editorial Ariel, en cuyo capítulo 5 dedican un apartado a hablar del término en sí: "Aunque no disponemos de explicación consensuada al respecto, desde finales del siglo pasado la palabra «mara» se convirtió en una etiqueta para designar a las pandillas de delincuentes juveniles de origen centroamericano (...)".
Y es curioso que se haya optado por un enfoque de ficción, en vez de insertarse en un documental con auténticas víctimas de los abusos de estos grupos criminales, propios también de Guatemala y Honduras. Quizás, al no poseer la proyección ni el glamour cinematográfico de la Cosa Nostra o de los Cárteles del Narcotráfico, que en tantas ocasiones se han mostrado ya en la gran pantalla como en la pequeña, Calvo y Hernández hayan optado por este tipo de enfoque con vistas a un proyecto mayor de largometraje, de serie, o simplemente dar a conocer la problemática imperante. En cualquier caso, resulta un acierto con todas las de la ley.
Foto de Globomedia
Una realidad invisible
A pesar de haber mucha fuente documental al respecto, que daría de sobra para constituir una saga criminal digna de Scorsese, sí que es cierto que por lo general a nivel europeo, el auxilio está mucho más ligado a Oriente Medio que a América Latina en muchos casos, como bien indica su protagonista a la administrativa: "Ayer vi a un grupo de sirios a los que dieron asilo. En mi país matan a más gente que en Siria.".
Declamación que, se ajuste a unas cifras estadísticas trabajadas previamente que la respalden más o menos, es a tener en cuenta; por tanto, Maras no rehuye su carácter denunciante en ningún momento, pero tampoco se torna tremendista ni emocionalmente manipulador. El distanciamiento en la puesta en escena, así como esa fotografía en blanco y negro, merecidamente premiada en Cortopilar a Juanjo Sánchez, que es digna heredera de 'El Odio' (La Haine), de Matthieu Kassovitz, 1995, y de la que también toma prestada su ambiente urbano.
Aunque en este sentido el tono se acerca más al de 'Ciudad de Dios' (Cidade de Deus), de Fernando Meirelles y Kátia Lund, 2002, sin llegar a separarse de una puesta en escena más austera, pero realista, y sin carecer de la pegada dramática de esta segunda referencia. Las únicas pegas que puedo poner al respecto, son un uso de la música demasiado asociado al Videoclip, así como la recreación en algunos momentos, demasiado extendidos y que podían haber ayudado a impulsar la trama.
El ritmo es digno de los thrillers de los 90, se ve sin pausa, pero sin prisa, en un metraje que es bastante arriesgado por tratarse de formato corto, y que tal vez debiera haberse centrado más en una única historia que en contarnos dos en una. Aún con ello, esta realidad invisible pasa a ser visible, gracias a sus virtudes, que no son pocas en conjunto.
Foto de Globomedia
Conclusión
Maras no es una mera excusa de denuncia social que se recrea en el dolor de sus víctimas, aprovecha este contenido calorífico para ser transfigurada en un thriller de crimen organizado, sin ensalzar a sus delincuentes, mostrando una realidad con una frialdad más asociada al documental y que en su conjunto técnico (narración, fotografía, dirección, interpretaciones y sonido) elevan el resultado a un producto de sobresaliente calidad.
Estamos ante uno de los mejores cortometrajes de la temporada, y de los mejores que se han realizado en décadas en España, eso es innegable, y de ahí que no sorprenda que sea una de los nominados al Mejor Cortometraje este año. No se lo pierdan.